Rugby En el rugby hay sitio para todo el mundo

El rugby inclusivo reinventa la naturaleza integradora del deporte oval

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En el rugby hay sitio para todo el mundo

Lo primero que te enseñan al llegar a un equipo, más allá de que el balón ha de pasarse hacia atrás, son los valores. No es que nadie se siente contigo a explicarte una por una las reglas no escritas de este deporte, pero poco a poco vas entendiendo eso de que «todo el mundo tiene un hueco en el rugby». Gordos, altos, rápidos, lentos, da igual. Tendrás una posición en tu nueva familia sin que te des ni cuenta (aunque sea de aguador). Esta lección se la ha vuelto a enseñar al mundo del rugby.

¿Sabía que un 80% de las personas adultas con discapacidad son incapaces de nombrar a un amigo? La vida social de estas personas se detiene al terminar la edad escolar, se quedan sin conexión con el mundo que los rodea. Este hecho fue el que movió al escocés Jaime Armstrong a crear la Trust Rugby Internacional (TRI), una fundación que reinventó la naturaleza integradora del deporte oval con el rugby inclusivo.

La idea inicial fue crear equipos en los que pudieran participar en igualdad de condiciones jugadores con discapacidad intelectual y jugadores sin ninguna discapacidad. Poco a poco se fue adaptando la normativa para garantizar la seguridad de los participantes, ya que el objetivo es devolver a la sociedad a un sector de la población que se ha visto excluida de la práctica del deporte así como aumentar su autoestima.

Esta modalidad de rugby se ha ido extendiendo por todo el mundo desde Gran Bretaña –al igual que casi todo lo relacionado con este deporte– y ha llegado a España. El próximo fin de semana Cullera será testigo con el primer Festival de Rugby Inclusivo que se celebra en España. En él, se reunirán equipos de diferentes países durante tres días para dejar patente la capacidad de este deporte para integrar socialmente a los discapacitados. Por ello, se ha optado por una exhibición más que por un torneo competitivo porque «lo importante son las relaciones humanas y que los jugadores con discapacidad puedan sentirse parte de una comunidad más amplia», aseguran miembros de la organización.

Chicos y chicas con discapacidades como síndrome de down o autismo o sin ellas compartirán césped con jugadores de distintos clubes para disfrutar del balón ovalado y del (merecido) tercer tiempo. El trabajo en equipo, la cooperación y la integración son los pilares fundamentales en un deporte que, una vez más, demuestra tener los mimbres para crear una sociedad más íntegra.

Vitoria, sede del Mundial 2017

Entre ellos estará uno de los abanderados de esta modalidad en España: el ESCOR Gaztedi Rugby Taldea. Este equipo vitoriano ya sabe lo que es competir en un torneo mundial. Este verano viajó hasta Bradford para competir ante clubes internacional y, aunque no pudo hacerse con el oro deportivo, trajo a España el premio al Espíritu de Habilidades Mixtas, siendo reconocido como un ejemplo social para el resto de clubes.

En 2017 se plantea un nuevo reto para el ESCOR, será el anfitrión del Mundial de Rugby 2017 que tendrá a la ciudad de Vitoria-Gasteiz como sede tras vencer a las otras dos candidaturas, dos ciudades consideradas gigantes en el mundo oval: Londres (Reino Unido) y Cork (Irlanda). Ambas contaban con una gran tradición rugbística en su historia, pero les faltó la ilusión que mostraron los vitorianos.

No solo el ESCOR Gaztedi cuenta con un equipo de inclusión en sus filas, si no que cada vez son más clubes los que se animan a fomentar una modalidad en la que la ilusión y la actitud positiva. El XV de Hortaleza, Industriales Las Rozas, San Isidro RC, Rugby Cullera, Rugby Egea, Les Abelles, Silverstorm El Salvador, Vigo… son tan solo algunos clubes que empiezan a contar con esta categoría en sus clubes.

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