Rafael Serna, herido tras enterrar una estocada
Rafael Serna, herido tras enterrar una estocada - J. M. SERRANO

Rafael Serna, herido por el toro de su alternativa en San Miguel

Alejandro Talavante corta una oreja con petición de otra en una buena corrida de García Jiménez

SEVILLAActualizado:

El sevillano Rafael Serna sufre una grave cogida, al matar de una estocada al toro de su alternativa. Por su percance, Alejandro Talavante mata tres toros y corta una oreja. Con peor lote, Roca Rey deja muestras de su gran capacidad. Los toros de García Jiménez, serios, ofrecen, en general buen juego; destacan segundo y cuarto. La Plaza casi se llena, en el segundo festejo de la Feria de San Miguel. (Recuerdo que Dulce María Loynaz dedicó al santo un poema de amor: «Cuando arde la tarde / desciendes sobre mí, serenamente, / hermoso y grande / como un Arcángel»).

Rafael Serna recibe al primero a portagayola; se luce en verónicas y chicuelinas. Brinda a su padre. Después de doblarse, muletea con decisión pero surgen enganchones y la faena no cuaja. Se tira a matar muy recto y es empitonado en la axila derecha. Lo llevan a la enfermería, de donde no sale.

Por su percance, mata tres toros Alejandro Talavante; más dos de ayer, cinco, en dos días. Igual que ayer, tiene la fortuna de que le toque el mejor lote. Recibe al segundo a portagayola (una suerte poco habitual, en él). Logra buenos naturales, vaciando toda la embestida del noble toro; destacan cuatro o cinco naturales de categoría: casi de frente pero no a la sevillana, con los pies juntos, como hacía Manolo Vázquez, sino con el compás abierto. Todo lo emborrona con la espada: pincha seis veces, sin entregarse. En el cuarto, que derriba, se luce, como siempre, Trujillo. Tarda en cogerle el aire pero consigue naturales lentos, con gran facilidad. Sigue abusando de los muletazos mirando al tendido. (Un espectador inicia un cante flamenco que el público rechaza). Esta vez se vuelca, al entrar a matar, y queda prendido de los pitones un buen rato. (Entre los que le auxilian, de paisano, José María Manzanares, al que ha sustituido). Sale ileso, con la taleguilla rota, y corta una oreja. Por la emoción del momento, piden la segunda. Comenta un vecino, con sabiduría popular: «¡Vamos a atemperarnos!»

El lote más complicado

A Roca Rey le tocan los dos más complicados. En el tercero, incierto, desde el comienzo se mete en su terreno: manda mucho, le deja puesta la muleta. Haciendo las cosas bien, el toro ha resultado mejor de lo que parecía pero se apaga. Pincha antes de la estocada. En el quinto, que mansea, emociona en el quite, capote a la espalda, con un cambio. Aunque el toro es «esaborío» (sentencian, a mi lado), Andrés muestra su gran capacidad en naturales mandones; cuando se para, traga mucho, con gran valor pero también con cabeza. Mata bien pero a la segunda.

También recibe Talavante a portagayola al último, que correspondía a Serna: de otra divisa de la casa, suelto y distraído, se arranca en cuanto ve al caballo, recibe tres varas y da una vuelta de campana. Aunque ya ha cortado una oreja, no brinda, como cabía esperar. El toro se apaga y no pasa nada: un gris final.

Hemos escuchado el último clarinazo de la temporada. ¡Qué pena! Me dicen que no habrá corrida el 12 de octubre: otra cosa más que se pierde… Nos despedimos de los amigos y de esta maravillosa Plaza de los Toros. Por suerte, me quedan la Feria de Otoño y el Pilar. Que San Miguel, jefe de los ejércitos de Dios, vencedor del mal, nos ayude en la lucha contra los enemigos de España y de la Fiesta. No le va a faltar trabajo…

Parte facultativo: Rafael Serna sufre «una cornada de 12 centímetros en la axila derecha, con arrancamiento de rama de la vena axilar, contundiendo el plexo y la arteria bronquiales. Pronóstico grave».