Cultura - Toros

La Goyesca de Ronda confirma a un nuevo Cayetano

Regala un sobrero y sale en hombros junto a Manzanares y López Simon

Manzanares, Cayetano y López Simón salen a hombros
Manzanares, Cayetano y López Simón salen a hombros - Arjona
LORENA MUÑOZ Ronda - Actualizado: Guardado en: Cultura , Toros

Ronda celebraba sesenta años de Corrida Goyesca con un lleno. La empresa confirmó el «No hay billetes» pero se vieron sillas vacías en los palcos y pocas apreturas en los tendidos. Concurrido, como siempre, estuvo el callejón de la Maestranza rondeña, que lució sus mejores galas pero un ambiente más tibio que en ediciones anteriores. La emoción se vivió en el epílogo con el sobrero de regalo de un renovado Cayetano, que era el que mejor toreo había realizado del festejo y que se iba a pie tras pinchar una faena de calidad.

No falló en el «bis» y le cortó las dos orejas después de una labor entregada a un toro con pocas fuerzas al que recibió de rodillas, llevó al peto con un galleo y recetó un vistoso quite de Ronda. El brindis fue para sus compañeros de cartel, Manzanares y López Simón, a los que acompañó a hombros. Cayetano, que vistió un bonito terno inspirado en el Tajo de Ronda, confirmó que es un nuevo torero y estuvo muy decidido en su lote. Al segundo lo saludó con una larga de pie y se gustó en el remate a una mano, que repitió en el templado quite a la verónica. El inicio de rodillas, con mucha suavidad y disposición, fue vibrante y sentó las bases de la faena, que continuó en los medios. Citó de frente, a pies juntos y lo llevó largo, con empaque. Toreó despacio mientras aguantó el astado. Abrochó con doblones y una estocada, de perfecta ejecución, que le sirvió para pasear un trofeo.

El mismo que perdió en el sexto,que blandeó. Se quitó las zapatillas y se dirigió al centro del anillo y allí rugió la ovación para Miguel Canario, que se arrancó con un fandango dedicado a Cayetano. Agradeció el gesto antes de gustarse al natural, entregado, sin la ayuda del estoque, en los cambios de mano. Compuso bien la figura en los pases de pecho y en los de la firma, hubo naturales de bella factura a pesar de la sosa embestida y hubo tiempo para otra ovación a la banda por la Concha Flamenca.

Manzanares logró la puerta grande en el quinto, protestado en banderillas pero que se desplazó y fue a más en la muleta de un torero que le dio distancia y lo llevó largo, con toques precisos y jugando las muñecas. Fue una labor algo desestructurada, por ambas manos, pero con mucha torería, a media altura y con naturales de calidad, aprovechando la noble embestida del garcigrande, al que acabaron aplaudiendo en el arrastre. Sorteó un primero muy bien presentado con el que estuvo templado y dispuesto. El toro transmitió en las dos primeras series con la diestra pero hizo amago de rajarse en la tercera. Inteligente, cambió a la zurda, por donde dibujó naturales largos y de buen trazo pero no llegó a redondear ni siquiera con la espada, ya que pinchó en el primer encuentro.

López Simón, que hacía su primer paseíllo en Ronda, salió triunfante. Brindó al público el cuarto, que no se empleó nada en el caballo y llegó a la muleta con la cara a media altura. Consiguió ligar varias series y hubo muletazos sin la emoción necesaria para llegar con rotundidad a los tendidos. La conexión llegó con el toreo de cercanías y dos circulares invertidos. Refrendó con una estocada sin puntilla e incluso hubo ligera petición del segundo trofeo. Salió dispuesto en el séptimo, que brindó a los hermanos Rivera, pero estuvo muy parado y le costó embestir. El madrileño tuvo que apostar por el arrimón, se deshizo de las manoletinas y metido en los pitones, enloqueció al respetable cuando se puso de rodillas. Paseó otra oreja que le abría la puerta grande.

Abrió plaza el rejoneador Manuel Manzanares con un toro de Passhana de complicada embestida y poco celo que tocó en exceso las cabalgaduras. Saludó después de una actuación aseada sin demasiados alardes.

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