Paco Ureña, en un excelente natural
Paco Ureña, en un excelente natural - Paloma Aguilar

Feria de Otoño: la tarde del Desastre

Paco Ureña hace lo más destacado en una complicada corrida de Adolfo en Las Ventas

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La noticia de la derrota de Cavite, que culminaba el Desastre de 1898, llegó el 2 de mayo. Esa tarde, en Madrid, Guerrita, Fuentes y Bombita lidiaron toros de Murube. No era inconsciencia: la empresa quiso suspender el festejo pero el Gobierno lo impidió, «para no deprimir el espíritu del público». ¿Con qué ánimo asistirían los espectadores a aquella corrida?

Vivimos esta tarde otro Desastre, no menor que aquél: este domingo, en Cataluña, se está intentando romper España y saltarse a la torera (¡qué sarcasmo, en una región que ha prohibido los toros!) la Constitución que los españoles libremente nos hemos dado. ¿Con qué ánimo asistimos a esta corrida? No con inconsciencia; sí, con honda preocupación y tristeza.

Los toros de Adolfo Martín, muy armados, tienen genio, y dificultades, no permiten faenas lucidas. Juan Bautista demuestra su profesionalidad; Paco Ureña, un valor sereno de gran mérito.

El primero sale alegre, embiste con suavidad y ritmo. Juan Bautista dibuja derechazos con empaque, a cámara lenta; por la izquierda, el toro se defiende. Cita a recibir, en el centro; cuando no acude, logra un buen volapié pero falla con el descabello y el toro aguanta muchísimo. («Igual que Rajoy», comenta un vecino).

Banderas españolas en los tendidos
Banderas españolas en los tendidos- P. Aguilar

Al tercero, deslucido, lo lidia con gran corrección pero sin brillo. El quinto, más chico, levanta alguna protesta. Como parece que va a ser mejor, lo brinda al público pero pronto se le queda en las zapatillas y la faena se diluye. Mata caído.

Paco Ureña está hecho un jabato, toda la tarde. En el segundo, vivimos el momento más emocionante del festejo, con dos grandes puyazos de Pedro Iturralde a un toro que se arranca de lejos. ¡Qué hermosa puede ser la suerte de varas, si se hace bien! Ureña traza naturales suaves, con emoción, jugándosela mucho: el susto se veía venir. Mata a la segunda. El cuarto luce dos «velas» impresionantes, que levantan una ovación; arrea, en banderillas; vuelve muy rápido, se para, con peligro. Ureña está valentísimo, al borde del percance: se libra de la cornada agarrándose al toro; acaba asustando al personal. Comenta mi amigo: «El toro tenía peores ideas que…» (me callo el nombre del político que ustedes pueden imaginar). El último empuja, en el caballo, pero espera, es reservón. El diestro no le duda, intenta torearlo como si fuera bueno, le saca algunos naturales, hasta que es entrampillado, y lo mata de una gran estocada.

Las reses de Adolfo han decepcionado. Juan Bautista ha salvado la papeleta con decoro. Ureña, valentísimo, ha saludado, en sus tres toros. El público no se ha enfadado (bastante enfado traía ya de casa) pero tampoco ha logrado animarse. Vivimos otro Desastre, como en el 98. Han ondeado algunas banderas rojigualdas y han sonado algunos gritos de «¡Viva España!», nada más. Salimos con el ánimo por los suelos: ¿qué nuevos disparates vamos a conocer, esta noche, en el telediario. ¿Dará, por fin, el Gobierno la respuesta que todo esto exige? Si no lo hace, puede suceder lo que una vez temió Pérez de Ayala, lo mismo que, ahora, algunos pretenden: «Moriría España». Y eso es muchísimo más importante que todas las tardes de toros.

Posdata. En ABC, el 18 de agosto de 1934, publicó don Gregorio Corrochano su crónica taurina, titulada, simplemente, «Luto». Acababa de morir Ignacio Sánchez Mejías. Dan ganas ahora de repetir ese título pero «Vergüenza» o «Bochorno» serían más adecuados. O el verso de Juan del Encina, hace quinientos años: «Triste España sin ventura”. Pero, por mucho que algunos se empeñen, España no ha muerto. Todavía…

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Sexto toro

Último de la tarde, Tomatillo, número 63, cárdeno alunarado, de 522 kilos. Se frena en el capote y lanza miraditas en la muleta. Mala la corrida de Adolfo. Paco Ureña, dispuestísimo y entregado, se la juega. Por encima del toro, se marca unos naturales a pies juntos en el epílogo, exprimiendo al máximo a este sexto adolfo, que se raja. Otras serie meritísima de derechazos entre las rayas, pero alarga demsasiado.

Quinto toro

Sale Jardinero, número 2, cárdeno oscuro, de 484 kilos. Buatista, en su último cartucho, brinda al público. Brota algún muletazo suelto con gusto entre la desigualdad y abrevia. Se enfada el personal. Pitos.

Cuarto toro

Aviadoro, número 55, negro entrepelado, de 565 kilos. Falto de casta y fondo, desarrolla complicaciones, se queda corto. Ureña, valiente, no se amilana. Pinchazo y estocda defectuosa. Ovación.

Tercer toro

Ya está en el ruedo un serio Malagueño, número 46, cárdeno claro, de 565 kilos, ovacionado de salida. Algo renqueante en el capote, cumple sin más en varas. Faena desigual a un toro más deslucido. Silencio.

Segundo toro

Horquillero, número 31, cárdeno, de 554 kilos. Embiste bien desde la salida. Se luce con el capote Ureña y lo luce en varas, sensacionalmente ejecutada por Pedro Iturralde. Se dobla con el adolfo el matador, con toreros remates. Pierde las manos el toro. Lo oxigena. Con la derecha, liga dos series, la segunda aguantando el parón del toro en el de pecho. También es noble, pero sin el ritmo despacioso de su hermano. No acaba de llegar la deseada conjunción. Un par de naturales calan más. Otra más, buscando la colocación sincera, con uno muy roto, pero sin continuidad posible. Le sorprende y no se lo lleva por delante de milgro, aunque le pega un golpetazo en la tripa horrible. Sigue con agallas a izquierdas y coge la espada. Pinchazo y estocada pelín desprendida. Saludos.

Primer toro

Sale Madroño, número 39, cárdeno, de 536 kilos. Serio, apunta nobleza en los primeros tercios. Y la mantiene en el inicio de faena de Juan Bautista, con gusto, relajado, en muletazos cortitos. De tan dulce embiste casi dormido por el derecho este Madroño, de tan buena reata, y el francés le aplica temple. Por el izquierdo lo hace con muy feo estilo y Bautista, inteligente, opta por seguir con la mano de escribir, sin la ayuda en una serie. Se planta de frente y a pies juntos y ahora le hace un extraño. Estocada contraria y atravesada y varios descabellos. Aviso. Todo se difumina con el verduguillo. Ovación al toro y algunos pitos al torero.

Plaza 1

Paseíllo

Con casi lleno en la plaza y gritos de Viva España, con muchas banderas, hacen el paseíllo el francés Bautista, de canela y oro, y el murciano Ureña. de grana y oro. Ejerce de sobresaliente David Saleri.

Sorteo

Esta mañana se sortearon los toros de Adolfo que se van a lidiar a partir de las seis de la tarde. Todos llevan el guarismo 3, salvo el quinto. Los sobreros son de José Cruz.

Cartel

¡Buenas tardes! Bienvenidos a la última corrida de la Feria de Otoño de Madrid. Se anuncia un encierro de Adolfo Martín para Juan Bautista, sustituto de Antonio Ferrera, y Paco Ureña, mano a mano.