Cultura - Teatros

Gerónimo Rauch: «Mi mejor homenaje a los Beatles es cantarlos a mi manera»

El cantante argentino presenta el martes 22 en el teatro de la Zarzuela su nuevo trabajo

Gerónimo Rauch
Gerónimo Rauch - ABC

Gerónimo Rauch es argentino; ha pasado los últimos años subido a un escenario en Londres, ha elegido Madrid para vivir con su familia y ha publicado su primer disco con un sello mexicano. No es de extrañar que este trabajo se titule «Here, There and Everywhere» («Aquí allí y en todas partes»). Más sorprendente es que el hombre que ha interpretado los papeles protagonistas en musicales como «Jesucristo Superstar», «Los Miserables» o «El fantasma de la Ópera» -tanto en Madrid como en Londres- haya huído de este repertorio y haya buscado refugio en los Beatles.

«Tuve que quitarme a los personajes de la voz -confiesa Rauch; en las maquetas iniciales era el Fantasma el que cantaba. El desafío era volver a encontrar mi voz natural, incluso hemos bajado de tono algunas canciones; en disco queda artificial».

Ese fue solo el primer desafío; el martes 22, Gerónimo Rauch tiene otro en el teatro de la Zarzuela, donde va a ofrecer un concierto en el que, además de las canciones del disco, ofrecerá piezas de musicales y zarzuelas; estará acompañado por una banda de una docena de músicos, dirigidos por Miguel Ángel Collado, y contará con dos invitados especiales: Daniel Diges y el pianista Edelmiro Arnaltes. «El desafío era que todo tuviera coherencia, y Miguel Ángel encontró la solución: re-arreglarlo para tener un sonido propio».

¿Por qué los Beatles?

Me llamaron de Sony México y me dijeron que estaban buscando un crooner latino,alguien que se plante en el escenario y cante. Yo les propuse un homenaje a las bandas británicas, porque es la música con la que yo crecí. Les gustó la idea, y trabajamos sobre varias canciones; entre ellas «Something», de los Beatles. Las grabamos y el concepto y el sonido con el que más me sentía identificado, era precisamente el de esa canción. Pensamos que ese era el camino y decidimos ir a los Beatles. Es una apuesta arriesgadísima, pero lo hago con un estilo propio.

Para eso es fundamental encontrar un buen productor y un buen arreglista.

Sí, y lo encontramos en la misma persona: Miguel Ángel Collado. Creo que la clave de este disco es él. Nos entendimos enseguida y la química fue inmediata. Es un genio y hemos trabajado muy cómodamente juntos, compartiendo ideas. Nunca me dijo que no, y eso hace que yo me siento identificado al cien por cien con este trabajo.

Interpretar a los Beatles es un arma de doble filo.

Una vez, un fan de los Beatles me dijo: «¿Para qué tocar una obra maestra?» Y tenía razón. Pero yo le dije: «la obra maestra ya está, la puedes escuchar cuando quieras. Y mi forma de agradecer a los Beatles lo que dieron al mundo de la música y lo que me influyeron a mí es cantando sus canciones. Pero cantándolas a mi manera. Por ejemplo, ellos tenían la cualidad de escribir canciones alegres con letras tristes: «Help!» o «We can work it out» son un ejemplo. Yo las he transformado en tristes, les he puesto un color más acorde al actor que soy.

¿Este es un paréntesis en su carrera de actor o quiere que vayan en paralelo?

Pueden convivir. Ahora me están llamando para hacer musicales, pero en estos momentos yo estoy presentando una nueva carta, y el escenario tiene que esperar. El disco tiene una vida útil; además del concierto de la Zarzuela voy a ofrecer otros en Buenos Aires y México, y hay posibilidades de cerrar más. Me encanta hacer musicales, pero en este momento no puedo, quiero presentarme yo sin personajes.

¿Le costó mucho elegir el repertorio?

En realidad fue más fácil de lo que yo esperaba. Elegimos treinta y dos canciones, porque eran las que más nos gustaban o las que nos permitían experimentar más. Después descartamos algunas por mi voz o porque no me podía adueñar de ellas... Eran canciones maravillosas pero no me podía identificar con ellas. Mi voz es la que siempre me ha guiado, siempre la he escuchado.

Hay que ser muy autocrítico para no dejarse engañar...

Claro. Los primeros arreglos para «I want to hold your hand» me llevaban a cantarla muy al estilo beatle cuando la escribieron. Y no funcionaba. Así que probamos hasta encontrar el traje que se ajustaba mejor a mi voz.

¿También va a seguir por el camino lírico que comenzó un día?

El mundo de la lírica es muy diferente de esto. La técnica se contradice, y ya aprendí que no hay que jugar tanto con las cuerdas vocales y darles demasiada información contradictoria. De todos modos, no tengo ninguna intención de hacer carrera en el mundo clásico. Lo respeto mucho, admiro a los grandes cantantes como Jonas Kaufmann o Javier Camarena... Pero quizás me anime algún día.

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