La mezzosoprano Anna Goryachova y el tenor Francesco Meli, en una escena de la ópera
La mezzosoprano Anna Goryachova y el tenor Francesco Meli, en una escena de la ópera - Javier del Real

«Carmen» abandera el vigésimo aniversario del Teatro Real

El coliseo madrileño conmemora su reapertura en 1997 con el estreno de una producción de la ópera de Bizet dirigida por Calixto Bieito

MadridActualizado:

Pocos mitos hay tan magnéticos como el de «Carmen». Nació de la pluma del francés Prosper Merimée en una novela publicada en 1847 (inspirada, al parecer, por una historia que le relató María Manuela Kirkpatrick, la condesa de Montijo). Y se convirtió en universal en 1875, cuando se estrenó en la Opera Comique de París la ópera compuesta por Georges Bizet. Durante años fue un prototipo del «typical spanish» (a pesar de su origen francés), hasta que la mezzosoprano Teresa Berganza la rescató del tópico y la convirtió con su ejemplar interpretación en un símbolo de la libertad femenina.

El Teatro Real celebra el vigésimo aniversario de su reapertura precisamente con este título, presentado en una ya histórica -y polémica- producción de Calixto Bieito, que sitúa la acción en la España de los años sesenta o setenta -el tardofranquismo- y en un lugar fronterizo, que bien podría ser Ceuta. Los dragones de Alcalá que dibuja Bizet son aquí legionarios. «Esta producción es ya uno de los grandes clásicos de la dramaturgia operística contemporánea», defiende Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real. Estrenado en el Festival de Perelada en 1999, el montaje se ha presentado en más de una treintena de ocasiones en teatros de todo el mundo, desde el Liceo de Barcelona hasta la English National Opera de Londres, pasando por La Fenice de Venecia o la Ópera National de París.

Esta «Carmen» llega a Madrid -no hace falta decirlo- en un especialísimo momento político, y el uso que se hacía de la bandera española (mantel, muleta, trapo y toalla) en la última reposición de la producción, en París, hace tan solo unos meses, ha despertado las alarmas de la polémica -y algunos nervios políticos-. En el Teatro Real se asegura que esas escenas no están en el montaje: «Por sentido de servicio al mundo de la cultura, sentido de la excelencia del trabajo profesional y sentido de la responsabilidad, problemas como los que se han inventado y vaticinado con cierta irresponsabilidad se han resuelto», explica Gregorio Marañón, presidente del Patronato del Teatro Real.

«Las puestas en escena no son películas inamovibles», apostilla Joan Matabosch, que añade que cambian según la energía y los intérpretes. «Especialmente en el caso de directores como Calixto Bieito, que pone el acento en la dirección de actores. Esto hace que sus espectáculos sean cada vez más diferentes». Dice Matabosch que no puede hablarse de «cambios» en la producción, sino de ajustes y concretamente en dos escenas. Los ha decidido, asegura, el propio equipo artístico que ha remontado la producción, «porque el acento debe estar en lo que se expresa, y no en los elementos que se utilizan. Cuando esos elementos se convierten en finalidad y desvían la atención sobre lo que se quiere contar dejan de tener sentido».

Ya ceñidos a lo propiamente musical, esta «Carmen» cuenta con la dirección musical del francés Marc Piollet y un triple reparto en el que las mezzosopranos Anna Goryachova, Stéphanie d’Oustrac y Gaëlle Arquez se alternan en el papel de Carmen; los tenores Francesco Meli, Andrea Carè y Leonardo Caimi en el de Don José; las sopranos Eleonora Buratto y Olga Busuioc en el de Micaela; y los barítonos Kyle Ketelsen, Vito Priante y César San Martín en el de Escamillo.