Javier Perianes (al piano) y Pablo Heras-Casado, en el podio, en el primer concierto que ofrecieron juntos, en 2016
Javier Perianes (al piano) y Pablo Heras-Casado, en el podio, en el primer concierto que ofrecieron juntos, en 2016 - ABC

Pablo Heras-Casado y Javier Perianes, dos músicos de Champions

El director de orquesta y el pianista ofrecen esta semana en España un concierto con la Filarmónica de Múnich dedicado a Bartók

MadridActualizado:

Forman parte de la élite internacional de la música de nuestros días, de la Champions sinfónica. Nacieron uno en Nerva, en la provincia de Huelva, y el otro en Granada, el primero en 1978 y el segundo en 1977. Aquél es quizás el pianista español más relevante en la actualidad y éste es nuestro director de orquesta con mayor proyección internacional. Son -recordando la célebre muletilla televisiva- amigos y residentes en Madrid... Aunque solo a ratos, porque desde hace unos años sus vidas transcurren durante buena parte del tiempo en los aviones, los hoteles y las salas de conciertos de los lugares más alejados del planeta. Son Javier Perianes y Pablo Heras-Casado. Ambos acaban de publicar un disco que incluye dos obras de Bela Bartók -el «Concierto para piano número 3» y el «Concierto para orquesta»- junto a una de las principales formaciones del mundo: la Filarmónica de Múnich. Con ella y con el mismo repertorio ofrecerán la semana próxima en España una serie de conciertos; Palau de la Música de Barcelona (Lunes 12), Auditorio Nacional de Madrid (Martes 13), Auditorio y Palacio de Congresos de Fuerteventura (Jueves 15), Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas (Viernes 16) y Auditorio Adán Martín de Santa Cruz de Tenerife (Sábado 17).

Pablo Heras-Casado
Pablo Heras-Casado

«Pablo y yo éramos amigos desde hace tiempo, pero hasta hace aproximadamente dos años no surgió la oportunidad de trabajar juntos», recuerda Perianes desde el tren que le lleva de Londres a Hull. No fue en un escenario cualquiera; el mítico Carnegie Hall acogió el primer concierto común de ambos músicos, que interpretaron a Falla, Toldrá y Turina con la Orquesta de St. Luke y la cantaora Marina Heredia. «Había entre nosotros -corrobora Heras-Casado desde Múnich- una afinidad personal y artística que nos hacía presentir que la colaboración entre nosotros surgiría de un modo muy natural, como así ha sido. Hay sintonía entre los dos, nuestro trabajo conjunto está desprovisto de egos, como debe ser, y nuestro entendimiento es muy fácil; además, nuesta escala de valores y nuestro código ético artístico son similares. Pero está claro que encima del escenario se nota que somos amigos». «La relación personal no es sinónimo de entendimiento artístico -insiste Perianes-, pero la complicidad ayuda a hacer música juntos; de otro modo no estás cómodo al cien por cien».

En estos veinticuatro meses transcurridos desde aquel primer concierto neoyorquino los caminos de los dos músicos españoles -y andaluces- se han cruzado en varias ocasiones; a finales de septiembre de 2016 se unieron en Múnich para grabar el disco que presentan esta semana, y que ha editado el sello Harmonia Mundi. Los dos expresan su admiración por Bela Bartók, el protagonista de la grabación. «Es un músico que aúna un lenguaje muy personal e individual con una actitud completamente moderna y vanguardista -dice Heras-Casado-, pero que al mismo tiempo acude al folclore, a las raíces, a la música popular. Si Stravinski y Debussy, por ejemplo, tienen ya su podio en el Olimpo de la música del siglo XX, Bartók todavía necesita algo más de defensa para ponerle en el lugar que le corresponde».

Enciclopedia y folclore

Javier Perianes
Javier Perianes

Los dos conciertos incluidos en el disco y en esta gira son, además, los últimos del catálogo de su autor. Fueron compuestos en 1943 (el Concierto para Orquesta) y 1945 (el Concierto para Piano), éste unos meses antes de fallecer en Nueva York; incluso dejó sin completar diecisiete compases. «Las dos obras son un resumen de su estilo, una enciclopedia de lo que representa su música», explica el director granadino. La pieza pianística -completa Perianes- es el más lírico de sus conciertos para este instrumento. «Bartok es uno de los grandes compositores para piano. En esta obra aparece su estilo escarpado, rítmico, muy basado en el folclore húngaro, especialmente en el tercer movimiento».

Los dos músicos hacen referencia al folclore, del que bebe buena parte de la música del siglo XX y que es la principal fuente de inspiración para los grandes compositores españoles -Falla, Albéniz, Granados...- «El folclore está presente prácticamente en todos los compositores; también en Beethoven, en Schubert... Por eso se puede hablar de universalización -no de globalización- de la música. La música de Falla o de Granados es española, sí, pero es universal también, y por eso está cada vez más considerada fuera de nuestro país, y es música que merece la pena ser interpretada por cualquier orquesta en todos los escenarios del mundo». «El folclore es la expresión más genuina, instintiva y primitiva de cualquier pueblo -reflexiona Heras-Casado-, y la música existe por la necesidad primaria del ser humano de expresarse en los momentos más trágicos o más alegres; es una necesidad sin ningún componente racional o intelectual. Y esto sigue siendo así. En cada rincón del planeta se expresa de manera diferente. Es signo de identidad, y hay que reivindicar la diferencia. Pero es al tiempo un elemento globalizador, porque el sentimiento es común; y no solo en el siglo XX, sino a lo largo de la historia de la música».

Música española

Aunque en esta ocasión es Bartók quien ha unido a pianista y director, y a pesar de que el repertorio que ambos tienen es muy amplio en estilos, épocas y autores, la reunión de un solista y un director de orquesta españoles suele conllevar, sobre todo en el extranjero, tocar a alguno de nuestros autores (en el caso de un pianista, suele ser Manuel de Falla). «Ser español no es sinónimo de tocar mejor la música española -argumenta Perianes-; Alicia de Larrocha, Rafael Orozco, Joaquín Achúcarro o Esteban Sánchez firmaron versiones referenciales, pero quiero pensar que no lo son porque fueran españoles. Lo grabaron precisamente por la responsabilidad de tocar la música de nuestro país, pero sus versiones son ejemplares por su calidad como pianistas. No hay que ser español para tocar bien la música española, igual que no hay que ser húngaro para tocar bien a Bartók».

«En España siempre ha habido músicos de un nivel extraordinario -defiende Perianes cuando se le pregunta si un músico español de éxito internacional ya no es una rara avis-; es algo que digo de manera recurrente. Otra cosa es que hayan tenido más o menos repercusión mediática, más o menos oportunidades, pero no podemos olvidarnos de las generaciones anteriores porque nosotros, actualmente, somos el resultado de todos esos grandes maestros. Y yo hablo por mí mismo, por el enorme respeto y admiración que siento por Ana Guijarro y Josep Colom, los dos maestros con los que he pasado más años. Es verdad -admite- que antes podían ser islas, y que hoy sin embargo tenemos músicos en las mejores orquestas del mundo».