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Muere Chris Cornell, líder de Soundgarden y Audioslave, a los 52 años

El rockero con la voz más aguda de Seattle ha fallecido de manera repentina e inesperada, según su representante. La Policía de Detroit centra la investigación en un posible suicidio

Muere Chris Cornell, líder de Soundgarden y Audioslave, a los 52 años
JAVIER VILLUENDAS - @JVilluendas Madrid - Actualizado: Guardado en: Música

El grunge vuelve a estar de luto. Kurt Cobain se marchó en el 94. El vocalista de Alice in Chains, Layne Staley, nos dejó en el 2002. Y ahora le toca el turno a Chris Cornell, con 52 años. El legendario cantante de Soundgarden y de Audioslave, la voz más aguda y rompecristales de Seattle, ha fallecido de manera «repentina e inesperada», según comunicó su representante. Se desconocen las causas, y la familia ha pedido privacidad. Tan sólo unas horas antes de fallecer, el cantautor estuvo tocando en un concierto con Soundgarden en Detroit, y la Policía de esta ciudad centra la investigación en un posible suicidio, según informa AP.

A finales de los 80 y principios de los 90, el cantante lideró Soundgarden, una de las bandas más importantes de la época en cuanto a sonidos duros, y que germinó en ese increíble magma que fue Seattle por aquella época. Con la canción «Black hole sun», del álbum «Superunknown» (1994), el grupo alcanzó sus mayores cotas de éxito popular... gracias indudablemente a la MTV, que dio la turra con su videoclip hasta límites insospechados. Entre los fans, la discusión estribaba sobre qué álbum era mejor: si este o el «Badmotorfinger», más macarra e inaccesible. Precisamente esta división entre los fans representaba la que también se vivía en el seno del grupo, y que acabó por fracturarlo definitivamente en el 97, con un Cornell partidario de relajar la parte jevirula y el guitarrista Thayil que no estaba por la labor. En general, Soundgarden se caracterizaban por su sonido oscuro, un psico-heavy personalísimo, en donde despuntaba el estridente gallo del corral que era Cornell en aquel momento, al que la revista Hit Parade considera como una de las mejores voces de la historia del hard rock.

En inicios de los años 90, la competencia en Seattle era profundamente estimulante, ya que en el estado de Washington se gestó una escena que se inscribió con letras mayúsculas en la historia de la música: el grunge. Como corresponde a todo fenómeno social importante, fue también vilipendiado, ya saben, por esa fácil caricatura que lo acotaba a camisetas de franela y depresión. Era la época en la que los bares españoles «normales» pinchaban rock, este rock venido de Seattle, que ponía a botar y también tristes hasta a las niñas pijas. Y Soundgarden descollaban. No era fácil. Recuerden lo que se cocía por esos lares: aparte de Nirvana y Alice in Chains, ya mencionados, andaban por allí tocando canciones melancólicas y ruidosas grupos como Pearl Jam, Screaming Trees,... Que gustaban de formar grupos entre ellos, como Mother Love Bone, Mad Season o Temple of the dog (liderado por el propio Cornell).

A finales de 1994, tras publicar ese «Superunknown» que les catapultó en popularidad, la voz de Cornell hizo crack. Y los límites de los chillidos a los que llegó esa garganta, que también podía sonar profunda, nunca volvieron a ser los mismos. Tenían una carrera sólida y muy exitosa, pero vocalmente este cantautor nacido en el seno de una familia católica en 1964 debía relajarse en su manera de cantar-gritar. En 1997, Soundgarden se separaría por diferencias estilísticas, y, antes de que naciera su siguiente banda, Cornell publicó «Euphoria morning» en solitario, mostrando una versión más calmada y menos negruzca de lo anteriormente ofrecido.

En el año 2001, el cantautor de Seattle se juntó con miembros de Rage Against The Machine (menos Zack de la Rocha), gracias a las maniobras del productor y celestino Rick Rubin, para fundar Audioslave, y lanzar tres álbumes y vender 7 millones de discos. Se separaron en 2007. En 2012, se produjo la reunión de Soundgarden, sacando ese «King animal», que les volvió a poner en el candelero del rock duro. Además, Cornell continuó sacando discos en solitario, hasta cuatro, pero de mucha menor resonancia... en todos los sentidos, dado el estado de sus cuerdas vocales tras el crack del 97.

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