Música

Discos de la semana: Los 3 de ABC

Los críticos de ABC seleccionan los tres lanzamientos discográficos más destacados de la semana

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Los críticos de ABC seleccionan los tres lanzamientos discográficos más destacados de la semana, una selección variada que toma lo mejor del panorama nacional e internacional.

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  1. 1. Noel Gallagher's High Flying Birds «Who Built the Moon?»

    El menos borde de los Gallagher prometió que su nuevo disco sería arriesgado e innovador, y ha cumplido su palabra. Estaba por ver que su inmersión modernista en aguas lisérgicas al estilo de las producciones más «cool» del siglo XXI resultase creíble. Porque, tal como dijo su hermano, «Noel poniéndose psicodélico sería como un vegetariano intentando venderte un kebab». El bueno de Liam debió sonreírse al escuchar el adelanto «Fort Knox», el primer tema del disco: se trata de una intro hueca, pretenciosa y de lo más innecesaria. Es mejor comenzar directamente por el segundo corte, una sorprendente explosión de energía festiva sin complejos, con un liderazgo vocal a medio camino entre Iggy Pop y Paul Weller (que casualmente, toca el teclado en este tema), empujado por un estribillo que recuerda al «She Bangs» de un Ricky Martin celta en lugar de latino, y sutilmente aderezado con unos coros a lo Beach Boys. Tan loco que de alguna manera, funciona.

    Poco a poco empieza a quedar claro que Noel ha tratado de digerir a su manera el influjo de Kanye West, con el inestimable apoyo de un productor de música electrónica (David Holmes, que ha trabajado con U2 o Primal Scream) que ayuda a dar forma a un universo de patrones obsesivos, etéreas secciones de metales, apuntes de «drone» con violas escuela John Cale y teclados envolventes, casi siempre con un enfoque bailable. Canciones como el hit «She taught me to fly», las fantásticas «Be careful what you wish for» (que Gorillaz hubieran firmado muy gustosamente) y «Black and white sunshine», la ópera rock «The man Who Built the Moon» (al borde de lo ampuloso, exactamente donde un ópera rock debe estar) o incluso las dos partes de interludio intrumental al estilo DJ Shadow de «Wednesday» harán fruncir el ceño a Liam. 3,5 / 5

    NACHO SERRANO

  2. 2. Björk «Utopia»

    Dos décadas después de «Homogenic», álbum con el que tocó techo para luego empezar a caerse con todo el equipo, con muy leves y contados frenazos, el último a la altura de «Vespertine», la compositora islandesa añade ahora un nuevo episodio a la secuencia de ocultación y feísmo con que, de forma paralela a sus excentricidades cosméticas y su estilismo -de aquel Alexander McQueen de 1997 a los modelitos de Molly Godard, muy actuales- ha tratado de camuflar su farsa y declive. Ahora es el venezolano Alejandro Ghersi, «Arca», quien le pespuntea y cose unos discos cuyo único reclamo musical es la perturbación electrónica -ya reiterada y cansina- que presuntamente los singulariza y finalmente los vulgariza. En «Utopia», todo es de nuevo superficial.

    Flautas, glitches, pajareo, redobles, rayaduras, voces superpuestas y ese sonido de petazetas sintéticos que avisa de tormenta o granizo emocional trabucan el enésimo recital de Björk, anclado en un laboratorio sonoro cuya metodología e instrumental da alarmantes señales de obsolescencia, insostenible paradoja de una modernidad que ha llevado ya a muchos productores del ramo, gente con estudios, a reflexionar sobre la continuidad de unos ensayos cuya inercia no parece dar más de sí y que, sin caer en la tontuna del hedonismo, vuelve a abrir el entorno de la electrónica a la rítmica de baile.

    Lo que hace Arca con Björk es ceder a la devoción e ignorar la obligación, corte y confección a la medida de una diva cuyos últimos asesores le han hecho un flaco favor al postrarse ante su genio. Algún día de estos habrá que echarle valor al asunto y decirle a la compositora islandesa, como al Hitler de La caída, que Cataluña no es independiente y, de paso, que se está haciendo mayor, al menos para fingir una experimentalidad que, meramente avejentada, ni siquiera pasa aún por clásica. 2 / 5

    JESÚS LILLO

  3. 3. Ana Belén «Dual»

    A sus 66 años, Ana Belén lo ha petado en este 2017. Goya de Honor. «Remember» de los 20 años de la victoriosa gira «El gusto es nuestro». Va a protagonizar la serie «Traición» para TVE y cierra la temporada sacando este «Dual» con vistas al mercado navideño (un buen regalo para las que fueran madres en los 80, por poco arriesgado… como el álbum, vaya). El doble disco recopila 33 dúos de la elegante cantante madrileña junto a artistas tan populares como Miguel Poveda, Chavela Vargas, Sabina, hasta Antonio Banderas, Víctor Manuel... Baladas románticas, rumba, bossa nova, algo de rock, en un variado poco atrevido en lo artístico pero confortable y animado.

    Pleno de los clásicos de siempre, destaca el nuevo tema de Luis Eduardo Aute, «De paso», en el que el ping-pong de voces funciona en una canción de letra estimable. Junto al «Marilyn Monroe» con Manolo Tena serían los picos más emocionantes del producto. En sentido contrario, además de que el envoltorio tecno no lo consideramos una audacia sino al revés, llama la atención la versión maquinera de «La puerta de Alcalá», emblema del inicio del esplendor geométrico de nuestra democracia y en la que, en su reformulación acaudillada por un rufián de la modernidad, han errado el tiro y acabado, de la manera más chabacana e inercial, con lo que pudiera quedar de aquel entrañable espíritu de la Transición. Podemos nunca llegó tan lejos. Renovarse y morir. 2 / 5

    Por JAVIER VILLUENDAS