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Las Mitford: cartas que recorren el agitado siglo XX

La correspondencia entre las seis hermanas, inédita en español, es un retrato de nuestra historia más reciente

Jessica, Nancy, Diana, Unity y Pamela Mitford, fotografiadas en 1935
Jessica, Nancy, Diana, Unity y Pamela Mitford, fotografiadas en 1935 - ABC

J. K. Rowling reseñaba en 2007, cuando el libro se publicó en Gran Bretaña, que «la historia de las extraordinarias Mitford nunca había sido contada tan bien como ellas mismas se la cuentan entre sí». A 12.000 cartas llega la correspondencia familiar de las hijas de Lord Redesdale. «Las Mitford. Cartas entre seis hermanas», recién aparecido en España, recoge un 5% de las mismas. La historia de las Mitford, una creación de la prensa según ellas mismas, es la historia del agitado siglo XX. La que va de la Guerra Civil española a la Segunda Guerra Mundial.

De Hitler a Elvis. De Kennedy a Lady Di. De Churchill a Thatcher. De las arrugas de Cecil Beaton (estaba obsesionado con una diminuta que le salió, según Nancy en 1970) a lo que apestan las mujeres de los lores (Deborah a Nancy en la apertura del Parlamento de 1965: «¿Se habrán revolcado por ahí?»). O de gallinas a esquimales. Nancy a Deborah en 1963: «Quelle horrible surprise –vi una fotografía de la R [la Reina] acompañada por un espantoso esquimal–. Me imaginé que se encontraba en algún temible pueblo en Rusia pero, cuando volví a mirar, me di cuenta de que era la Princesa Ana».

Deborah y Jessica en Asthall, en 1923
Deborah y Jessica en Asthall, en 1923- ABC

Hay un hermano, Thomas (1909-1945), que murió en Birmania durante la guerra. Se negó a luchar contra los nazis. Por orden de nacimiento, tenemos a Nancy (1904-1973), la novelista de éxito («A la caza del amor» y «Amor en clima frío», ambas y algunas más publicadas por Asteroide). También escribió las biografías «Madame de Pompadour» o «Voltaire enamorado» (Duomo) y el ensayo «U and non U», sobre el lenguaje de la clase alta, que más tarde se incluyó en «Noblesse Oblige». Infelizmente casada con Peter Rodd, se fue a vivir a Francia con Gaston Palewski tras la IIGM y allí vivió el resto de su vida (con una agonía los cuatro últimos años de la que sus hermanas dan cuenta, incluida la gomaespuma que pusieron en su cuña para que no se hiciera daño).

«Mi mujer es normal, yo soy normal y, sin embargo, nuestras hijas están cada cual más loca», dijo el padre, Lord Redesdale

Pamela (1907-1994) nunca escribió un libro. Aunque tenía la intención de escribir uno de cocina. Introdujo en su país las «Appenzeller Spitzhaub», unas gallinas suizas de estupenda cresta. Estuvo casada con el físico Derek Jackson. Después convivió con dos mujeres, Giuditta Tommasi y Rudi von Simolin. En una carta de Jessica a Deborah el 6 de agosto de 1992, hablando del buen carácter de Pamela y refiriéndose a Tommasi: «Woman se toma todo con calma, incluso la muerte increíblemente funesta de su antigua esposa».

La fascista

Después de Thomas viene Diana (1910-2003). La más guapa, inteligente y culta. La fascista. Cuando Nancy estaba traduciendo «La princesse de Clèves», de Madame de La Fayette, elogia la traducción que de dos obras de Balzac había hecho Diana. Casada con Bryan Guinness, lo hizo en 1936 con Oswald Mosley, líder de la British Union of Fascist, en la casa de Goebbels. Con Hitler de testigo. El matrimonio fue encarcelado en Gran Bretaña durante la guerra. Diana, de 1949 a 1943 en Holloway. Y hasta 1945 en arresto domiciliario. Jessica escribió al primo Churchill para pedirle que mantuviera a Diana encerrada. Terminaba sus cartas «Con amor & Heil Hitler». En 1946 fue a una representación de «La casa de Bernarda Alba» y escribió a Nancy: «Es nuestra historia con Muv» (su madre).

Hitler, Unity y el Obergruppenführer de las SA, Franz von Pfeffer, en Bayreuth, en 1936
Hitler, Unity y el Obergruppenführer de las SA, Franz von Pfeffer, en Bayreuth, en 1936- ABC

Unity (1914-1948) era la groupie de Hitler. Después de haber asistido con Diana al congreso de Núremberg en 1933, se trasladó a Múnich. Conoció al Führer en 1935 y lo trató habitualmente. Intentó suicidarse cuando su país declaró la guerra a Alemania, pero sobrevivió con la bala en la cabeza y una edad mental de 12 años. Sus largas cartas desde Alemania (contando cómo el Führer silbaba entero el himno nacional inglés o criticando al Primer Ministro: «Creo que Chamberlain & compañía son unos criminales y que hay que colgarlos») se hicieron muy cortas al final. En una de 1940 a Jessica: «¡Tengo una cabra! Me la ha regalado la Fem & La ADORO». Fem era su madre.

La comunista

Jessica (1917-1996), la comunista, huyó a España a los 19 años con su primo Esmond Romilly. En 1939, la también llamada Decca se fue a EE.UU., donde construyó una vida como activista y periodista muckcraker, ese tipo de periodismo que desvela escándalos. Sus obras más relevantes son «Nobles y rebeldes» y «Muerte a la americana», ambas publicadas en España.

Deborah (1920-2014) se casó con Lord Andrew Cavendish, duque de Devonshire. Como mujer de negocios, hizo uno de Chatsworth, la casa familiar. Comenzó a escribir tarde (lo último a los 90, «Wait for me! Memoirs of the youngest Mitford sister»). A la vejez también descubrió a Elvis. En una carta de 1997 cuenta entusiasmada a Diana su primera visita a Graceland. Es probablemente la más sarcástica. Sobre Margaret Thatcher en 1975, ya líder de los Tories, en una carta a Pamela: «La Sra. Thatcher me dijo tres veces ‘un placer conocerla’, y en cada ocasión lo dijo como si nunca me hubiera visto antes. Considerando que yo era la única mujer en la fiesta, me pareció poco inteligente de su parte. La primera vez lo dijo a la entrada. La segunda frente a la red de tuberías y la tercera entre las ovejas. En fin» (con las ovejas, «among the sheep», se refiere a la gente común o la plebe).

También es la más estirada. En 1986 va a Nueva Orleáns y escribe a Jessica sobre un hombre que tocaba la trompeta en la puerta de un café: «Resultó que el tipo era un exalumno de Eton que hablaba como tú o como yo» (es decir, como la U-people de Nancy). Y sobre la duquesa de York: «Tuve una pesadilla en la que me iba de VACACIONES con Fergie & y me desperté sudando» (carta a Diana en abril de 1998).

Extraordinaria edición

«Las Mitford. Cartas entre seis hermanas», que en España ha publicado Tres Hermanas, sello de Sílex, con traducción de Andrés Barba y Carmen M. Cáceres, es la extraordinaria edición de Charlotte Mosley, nuera de Diana. El libro, salvo por la tapa dura y el tamaño (el español resulta más fácil de leer), es igual, con sus biografías, sus abreviaturas, su grafía, su índice onomástico, sus fantásticas notas a pie de página. Un repaso apasionante del siglo XX y parte del XXI.

Deborah y Diana se intercambiaron 3.000 cartas cada una. «Es evidente que estaba loca», dijeron al morir Lady Di

Diana y Deborah, las más longevas, se intercambiaron 3.000 cartas cada una. Después de leer los obituarios de Decca en 1996, Deborah a Diana: «Veo que se describe a las chicas Mitford… como famosas, de mala reputación, talentosas, sofisticadas, revoltosas, impredecibles, célebres, infames, rebeldes, extravagantes & peculiares. Así que elige el tuyo». Llegaron a la muerte de Lady Di. Deborah a Diana: «Es evidente que estaba loca». Nancy escribió a su hermana Diana en 1963 a propósito de lo que costaban las cartas de su amigo Evelyn Waugh: «No tires nada… la correspondance suivie de una familia entera, algo muy raro de encontrar en esta época, va a ser oro para tus herederos».

«Mi mujer es normal, yo soy normal y, sin embargo, nuestras hijas están cada cual más loca», dijo el padre, Lord Redesdale, en los años 30. Diana en 1985 a Deborah: «Hay que admitir que las Mitford también me sacarían de quicio a mí, si no fuera una de ellas».

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