Cultura - Libros

La magia como antídoto contra la realidad

José Antonio Fideu recoge en Sitges el Premio Minotauro de Literatura Fantástica por «Los útimos años de la magia»

José Antonio Fideu, ayer en Sitges
José Antonio Fideu, ayer en Sitges - EFE
DAVID MORÁN Barcelona - Actualizado: Guardado en: Cultura , Libros

Con permiso de Albacete, su ciudad de origen y donde ya se han agotado todos los ejemplares de «Los últimos años de la magia», si hay algún lugar que ande estos días sobrado de magia, ese es Sitges, sede del festival de cine fantástico y paraguas bajo el que el escritor José Antonio Fideu recogió ayer el Premio Minotauro de Literatura Fantástica.

El galardón, dotado con 6.000 euros, reconoce así a un autor que en la novela premiada viaja a lomos del ensalmo hasta el Londres victoriano para rebelarse contra una realidad en la que todo es gris, oscuro y poco apetecible.

«El villano de mi novela es la realidad», señala Fideu, quien sigue aquí el rastro del ilusionista francés Jean Eugène Robert-Houdin (ojo, no confundir con Houdini) padre de la magia moderna, para dar voz a Aurelius, un joven tabernero que descubrirá la figura del mago y se convertirá en su aprendiz mientras El Cazador de las Hadas intenta borrar del mundo cualquier rastro de magia.

Así, metiendo en una marmita un poco de Julio Verne, otro tanto de Ursula K. Le Guin, varias porciones de Ray Bradbury, una pizca de steampunk y un puñado de Dickens, Fideu cumple su viejo sueño de escribir sobre la época victoriana -«es la época de la revolución industrial, que supone el final de todo lo místico y lo mágico», apunta- y trenza un relato en el que la magia se convierte en la única alternativa a la realidad. «La situación de la sociedad es muy gris; estamos acostumbrados a que nos dirijan y a consumir sin pensar había que rebelarse contra eso», apunta un autor que compagina la enseñanza con las novelas y los guiones de cómics.

Con «Los últimos años de la magia» salpicado de personajes reales como Tesla, Buffalo Bill o Hans Christian Andersen, todos ellos retratados en un momento en el que quién sabe si pudieron tener magia en la punta de sus dedos, Fideu reconoce que la literatura de género es una de las mejores maneras de plantar cara al tedio de la realidad y, al mismo tiempo, abordar temas trascendentes. «No sólo viajas a otros mundos o puedes hablar con gente que hace 500 años que murió; también te brinda la oportunidad de creer que los buenos pueden ganar», explica. Y si no, siempre nos quedará la magia. «Creo que existe un orden en el universo que es una cierta magia, que es la que maneja a los personajes de la novela», subraya.

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