La poeta argentina Alejandra Pizarnik
La poeta argentina Alejandra Pizarnik - ABC

Alejandra Pizarnik: la última poeta maldita

Un nuevo volumen, nutrido con abundante material inédito, recoge la «Poesía completa» de la autora argentina

MadridActualizado:

Era de noche, aunque siempre lo es en la oscuridad del alma. No hacía demasiado frío, si bien el clima en Buenos Aires en septiembre puede llegar a ser severo. El día anterior había llovido y las calles aún conservaban la humedad de las gotas a destiempo. Alejandra Pizarnik (1936-1972) llevaba unas horas recostada sobre su cama, fumando un cigarrillo tras otro. De pronto, se levantó, se atusó el pelo, apelmazado por la modorra, apagó la última colilla en el cenicero de su mesilla y caminó, pausadamente, hacia su cuarto de trabajo en el departamento que tenía en Buenos Aires, en el edificio de Montevideo 980. Una vez allí, cogió una tiza y escribió unos versos en el pizarrón que presidía la estancia: «No quiero ir nada más que hasta el fondo».

Cuadro de Alejandra Pizarnik, conservado en la Universidad de Princeton- lejandra Pizarnik Papers, Manuscripts Division, Department of Rare Books and Special Collections, Princeton University Library

Desde entonces, la obra de la argentina no ha hecho más que crecer. No hace mucho, como recuerda Ana Becciú, el investigador Patricio Ferrari encontró en el archivo una serie de poemas que Pizarnik escribió originalmente en francés y en breve aparecerán publicados como «Poemas franceses». Por algo ella concebía la poesía como «un lugar donde lo imposible se vuelva posible», también más allá de la muerte.