TEATRO

«Tratos», la inmigración aquí y ahora

El CDN y San Sebastián 2016 coproducen «Tratos» con dramaturgia y dirección de Ernesto Caballero. Basada en una pieza cervantina, traslada la acción a un CIE de nuestro país

Una escena de «Tratos»
Una escena de «Tratos» - MarcosGPunto

Una de las apuestas de Ernesto Caballero al coger la batuta del Centro Dramático Nacional (CDN) fue colaborar decididamente con otras instituciones. En esta línea se encuadra la coproducción entre el CDN y San Sebastián 2016 del montaje «Tratos», con dramaturgia y dirección del propio Caballero. Siguiendo el mismo espíritu de colaboración, «Tratos» no sube a las tablas de las sedes del CDN, sino a las del Centro Cultural Conde Duque de Madrid, donde podrá verse del 14 al 24 de septiembre. Asimismo, del 6 al 9 de octubre llega a Tabakalera (Centro Internacional de Cultura Contemporánea) de San Sebastián.

«Tratos» se apoya en la pieza de Cervantes «Trato de Argel», escrita por el autor de «El Quijote» poco después de su liberación del cautiverio en esa ciudad, y que luego le serviría de base para «Los baños de Argel». No obstante, subraya Ernesto Caballero que, aunque toma como «plantilla» la obra cervantina, se trata de un texto autónomo.

Sin maniqueísmo

Caballero explica cómo surgió el proyecto: «Cuando se planteó la posibilidad de colaborar con San Sebastián 2016 y hablamos de que estaban interesados en abordar cuestiones globales como la inmigración y, a la vez, a Cervantes -el montaje está incluido en el programa oficial del IV Centenario de su muerte-, pensé rápidamente en "Trato de Argel", una historia de cautivos, pero, sobre todo, pieza testimonial en la que respira por la herida reflejando su experiencia como tal. Incluso imagina un personaje que se llama Saavedra. Y me pregunté qué pasaría si esa reclusión la trasladásemos al aquí y ahora al situarla en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). Estos son bastante similares al espacio que aparece en la obra de Cervantes. No son prisiones convencionales, pues no olvidemos que en general allí no hay delincuentes. Pero sí lugares de retención, con reglamentos un tanto ambiguos como eran los baños en aquella época. En un CIE, no uno determinado, sino uno que puede ser cualquiera de los que hay en España, se mueven los seis personajes de "Tratos". Tres inmigrantes, para los que conservo los nombres de la pieza cervantina, Aurelio, Silvia y Saavedra, y tres españoles que trabajan en el CIE: el director, la secretaria gerente y la médica. Además, los CIE me resultaban muy sugerentes en cuanto espacios metafóricos, como burbujas, limbos jurídicos, territoriales y culturales, que ofrecen muchas posibilidades teatrales e incluso poéticas».

«Me entrevisté con muchos inmigrantes y comprobé que las situaciones son muy variadas»

¿Estamos ante una obra de denuncia? Ernesto Caballero lo tiene muy claro: «En absoluto. No voy a negar que el trasfondo es una realidad injusta y una política migratoria manifiestamente mejorable, pero he intentado no ver la situación de manera simplista. No hay victimismo ni autocompasión. Nunca me ha gustado el maniqueísmo ni plasmar historias de buenos y malos». Y añade: «Lo que pretendo es hacer una reflexión e invitar al espectador a la suya propia. Escenográficamente, he ideado una franja que separa los dos mundos, y hay una gran pasarela en la que el público está a ambos lados. Y para apoyar esa reflexión el 19 de septiembre se desarrollará en el María Guerrero una charla entre Javier Gomáy yo sobre el cautiverio en Cervantes, sobre la mirada hacia el otro. También he querido recalcar que es posible y muy productivo acercarse a los clásicos, siempre vigentes, desde un punto de vista contemporáneo. Ya lo hice en "Sentido del deber", inspirada en "El médico de su honra", de Calderón de la Barca».

Ecos calderonianos

Y, como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta la devoción calderoniana de Ernesto Caballero, en «Tratos» hay ecos del gran dramaturgo barroco: «Aurelio, el protagonista de "Tratos", es un profesor camerunés, integrado en España, especialista en Cervantes -lo que me permite hacer referencias a "Trato de Argel"-, que de la noche a la mañana ve cómo cambia radicalmente su vida al ser detenido, junto a su pareja, también inmigrante, porque tienen el visado caducado, y así se convierten en carne de CIE. Es un poco como Segismundo que de pronto se encuentra en la cueva. Aurelio en el CIE va tomando conciencia de lo que pasa, es un tanto ingenuo frente al personaje de Saavedra, mucho más baqueteado». Asimismo, comenta Caballero que desea ir más allá del tópico: «Para preparar la obra me entrevisté con muchos inmigrantes y comprobé que las situaciones son muy variadas. No solo está el inmigrante que viene en patera huyendo de la miseria. Y también constaté que por debajo de las diferencias, somos iguales».

Con el instrumento privilegiado que brinda el teatro, «Tratos» nos sumerge en casos particulares y concretos. Pone nombre, conflicto y rostro a frías estadísticas.

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