La nariz de Hitchcock es prominente, también su talento para crear melodías
La nariz de Hitchcock es prominente, también su talento para crear melodías - Maya Balanya

Robyn Hitchcock: «Nada de lo que haga será recordado»

Este duende del pop charla en la noche madrileña con ABC Cultural sobre su legado, su adolescencia en el internado y Brian Eno

MADRIDActualizado:

Como si fuera un niño de más de 1,90 que se hace el remolón, Robyn Hitchcock maniobra su corpachón con toscos y lentos andares por las calles siempre inquietas del centro Madrid. Hay que ir esperándole. A sus 64 años luce un radiante pelazo blanco que combina con su gusto por las camisas psicodélicas de Blaqua, una tienda cercana al Covent Garden londinense. El que fuera líder de The Soft Boys afirma que el rock «es un gigante al que le han cortado la cabeza pero no es consciente de ello». Dice que ahora es un juego de viejos y que acabará por ser algo tipo jazz. La crítica le ha mimado durante 40 años mientras él vive en un avión y vuela y vuela por el mundo tocando I often dream of trains. Fatigado y acatarrado, el compositor nos atendió tras su escaso concierto en el Café Berlín de Madrid. Y así, de manera imprevista, ABC Cultural acabó de «terraceo» con un duende del encantamiento pop.

Lleva 40 años de carrera, ha grabado cientos de canciones y tocado por todo el mundo. ¿A su yo joven esto le hubiera sorprendido?

Nunca tuve una reflexión sobre mi yo con 60 años. Cuando eres joven no anticipas realmente cómo serás de mayor, ni que un día morirás o tu futura carrera. Porque ser mayor es terrorífico, crees que tendrás 26 años para siempre. No tengo una teoría sobre esto. La vida es incierta, nunca sabes. Cuando empecé, el rock llevaba solo treinta años, no tenía historia. Y, actualmente, el rock es todo sobre la historia. Ahora ni siquiera se venden discos. Si tú le preguntaras a Jagger en 1975 si se vería haciendo rock dentro de 40 años qué hubiera pensado. En cualquier caso, no era un negocio que nosotros viéramos que tuviera futuro.

Dice que el rock es un juego de viejos.

Había mujeres también pero era fundamentalmente masculino.

¿Se ha complicado dedicarse a esto?

Maya Balanya

Es más difícil vender discos y ser rico. Esencialmente, el rock es como el jazz. Continúa funcionando, pero es como un gigante al que le han cortado la cabeza y no es consciente de ello. La industria sigue. No sé si los chavales de 14 años quieren ser estrellas del rock. Mi generación fue la primera en la que todos los chicos de 14 años, al menos los que yo conocí, querían tener una banda. Y soy el único de mi generación, de la gente que conocí entonces, que lo hace. 50 años atrás, a mi yo de 15 años le hubiese explotado la cabeza por el hecho de desperdiciar mi vida en aviones. De Madrid a Oslo, a Paris, Berlin… cogiendo resfriados. Nunca soñé de niño en tirar mi vida volando. Mi primer vuelo lo cogí con mi familia con 6 años, fuimos de Londres a Madrid y, después, fuimos a Fuengirola (Málaga). Aparecimos en Madrid en medio de la noche. Al siguiente año, fuimos de vacaciones a Francia. Para mí era una cosa muy especial coger un avión. A lo mejor no cogí un avión de nuevo hasta 1975, quince años después del de París. Y ahora vivo en un avión. Es como vivir de resaca pero sin haber bebido.

¿Cómo recuerda su infancia en el elitista Winchester College?

Fue como una especie de sueño medieval. En los sesenta, el mundo estaba cambiando rápidamente, la cultura, eran tiempos acelerados. Del 64 al 69, se movió todo muy rápido, creo que nunca fue todo tan veloz como en esa década. Y ahora Trump quiere revertir ese progreso de algún modo... Íbamos más rápido de lo que podíamos. Y, por otro lado, yo estaba en ese extraño colegio medieval a sesenta kilómetros de Londres. Un internado del siglo 14, academicista, monástico y victoriano, una prisión de represión de la homosexualidad. Era una mezcla de esos dos elementos. Fue divertido pasar los sesenta dentro de esa burbuja.

¿Le gustó?

No en su momento, pero ahora siento nostalgia. Fue cuando Sargeant Pepper fue lanzado, el Pipes at the gates of dawn, Blonde on blonde y todo eso, que salió a la luz en solo 18 meses. Eran los discos que escuchábamos los amigos en el colegio. He pasado mi vida no reproduciéndolo, pero sí haciéndo una especie de eco de aquello. Para mí es un estilo de música que apareció, y que nadie le ha dado un nombre en concreto todavía. Decir que es psicodelia es muy fácil. No es solamente ritmo y sitares y decir «Wow, tío». Había una apertura asertiva y un sentido de posibilidad. Durante un periodo muy breve, quizás solo durante 18 meses. Podías sentirlo llegando y yéndose. En 1969 había ya desaparecido y eran solamente gente peluda tomando drogas y haciendo canciones largas. En 1966 todo eso estaba llegando. Habría que denominar a ese periodo de algún modo, para mi es un estilo, como el blues o el jazz. Yo pertenezco a eso. Creo que es demasiado fácil decir que es psicodelia, como he dicho. Es como decir que eres un excéntrico. Michael Jackson era un excentrico, Howards Hughes también y yo soy un excéntrico, pero no tengo tanto dinero como ellos y no estoy tan loco.

Tras el show, Hitchcock estuvo firmando discos y haciéndose fotos
Tras el show, Hitchcock estuvo firmando discos y haciéndose fotos-Maya Balanya

¿Quién ha envejecido mal en el rock?

Nada de lo que han hecho los Rolling Stones en los últimos 30 años es importante para sus fans. Puede ser bueno pero no destacable. O Paul McCartney. La gente no está realmente interesada. Cuando tocan en directo lo siguen haciendo muy bien, eso sí. Paul McCartney podría hacer un show de los Beatles y estaría bien. Brian Ferry hace un buen trabajo cuando toca sus canciones antiguas. Bob Dylan es la excepción. Debido a su pasado, sus fans aceptarían todo lo que hiciese. Porque Dylan se ganó el pasado, hizo esos discos increíbles y tiene licencia para hacer lo que quiera el resto de su vida. Lo que pasa con Dylan es que todo lo que hace puede gustar.

¿Qué consejo, si solo pudiera ser uno, le daría a alguien que empieza a escribir canciones?

No trates de contentar a la gente. Es una mala idea para un comercial, pero es un gran idea para un artista. Si estás intentado hacer dinero es una idea terrible. La música y las películas van demasiado de contentar a la gente. Nunca puedes producir arte de esta manera.

¿Qué requisitos tiene que tener el arte verdadero?

Si no haces dinero es arte de verdad.

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(En este momento de la entrevista llega una de las raciones que faltaban, para alborozo del Hitchcock: «¡Oh, patatas bravas!», dice en español con perfecto acento británico. Pausamos un poco para que el artista se alimente).

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¿Con qué músico vivo o muerto le gustaría trabajar?

Con Brian Eno. Cuando estaba en Winchester en los 60, él estaba allí en la escuela de arte. Es uno de mis más bonitos recuerdos. Venía a hacer performances de arte y música experimental. E hizo una con globos en el cual había mensajes escritos en ellos. Uno no puede decir exactamente qué hace Brian Eno. Creo que Eno es como una app para el móvil. Si tú tienes a Eno, tendrás ciertos efectos de sonido. No es un músico, no es un compositor, productor, poeta, no es cantante... Es todas esas cosas, una especie de filtro. Lo que suena a través de él, suena mejor. Incluso es como un centro, como podría serlo Andy Warhol. ¿Es Andy Warhol un artista que pinta cosas? Tiene una idea para que las cosas funcionen. Eno podría hacer algo con mis canciones, podría decirme «córtalas por la mitad» o «tócalas al revés».

Magritte, Ernst, Dalí... Le gustan los surrealistas: ¿Cómo explica esta inclinación?

Camisa psicodélica en el camerino preparada para el concierto
Camisa psicodélica en el camerino preparada para el concierto - Maya Balanya

Porque no son una simple representación de lo que hay. Con los pintores clásicos sería representación, texturas, etc. Y luego nos moveríamos al impresionismo, donde se expresarían en términos de luz. Las cosas se volverían luego más abstractas y se descompondrían. Con Dalí tenemos aquí una pintura en la que hay un león que se está convirtiendo en un pez y hay un tomate en el cielo en vez del sol. Y en vez de una cabeza de hombre hay una nube. El surrealismo ha existido desde hace mucho tiempo, como en una esfinge de Egipto donde tienes una mujer con cuerpo de léon. En definitiva, es la combinación de elementos inusuales. Hay a gente que lo puede encontrar incluso molesto. Yo me dije: «Genial las farolas (en castellano) salen de la espalda de una ballena». No sé exactamente por qué estas cosas me llaman, quizá porque pueden ser bonitas y terroríficas a la vez. Puede que me gusten más las ideas que la simple realidad.

¿Tiene un don natural para la melodía?

Tengo un don para las palabras. Mi padre era escritor, era un hombre de palabras. Crecí con las palabras. Nadie tocaba en la familia. Simplemente yo escribía palabras y acabé metiéndolas en acordes. Poco a poco entendí cómo se hacía.

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(«¡Oh, gambas al ajillo. Here we go!».)

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H. G. Wells, Ballard, su padre... ¿Cuáles son sus mayores influencias literarias?

Cuando era crío leí a H. G. Wells, a J. G. Ballard... ciencia ficción, básicamente. Ejercicios de imaginación. Fueron muy importantes cuando estaba creciendo, y todavía hoy los sigo leyendo. Admiro también a personas como Graham Greene, Aldous Huxley... escritores británicos de los 30 a los 50 del siglo pasado. Es lo que leí de joven, vamos. Ahora he terminado un libro de Donna Tartt, Goldfish, que va sobre una pintura que roban de una galería, es una buena historia. También he leído un libro de un español basado en Barcelona. Shadows of the wind... de Carlos Ruiz Zafón. Me gustó. Entiendo por qué puede llamar la atención de los adolescentes, esa era la edad que tenía cuando leí a Ballard o Wells. Y entonces no sabría decirte si era o alta o baja literatura. Pienso, de todos modos, que la de Zafón es una buena historia. De niños, pero muy romántica, divertida, gótica,... hay un montón de asertividad y percepción en ella. Es como un cuento de hadas, da miedo.

El artista mira al cielo nocturno con los ojos iluminados
El artista mira al cielo nocturno con los ojos iluminados-Maya Balanya

¿Cuál fue su relación con el punk??

Somos contemporáneos, pero no fuimos realmente influenciados por ellos. Algunos de los Soft Boys estaban allí. Nos gustaban cosas de los 60, como los Beatles. O, de los 70, como Steely Dan... A mí me gustaba Captain Beefheart, Syd Barret, y a otros les gustaban los Beach Boys. Podríamos tocar más rápido, más ruidosos y más paranóicos como en el punk. A mí me parece una palanca para la paranoia, para dejar salga al exterior. Mucha gente encajó muy bien en este movimiento. Era una época donde los fans de los Beatles empezaron a crear también sus bandas, como Elvis Costello, Squeeze, XTC, que son la segunda generación fan de los Beatles. Pero era un clima muy anti-Beatles, era muy pronto para revivirles y no ocurrió hasta Oasis.

¿Cuál va a ser su legado?

No creo que vaya a tener un legado. No creo que nada de lo que haga será recordado. Tengo canciones pero nadie las escuchará. Nada de lo que yo haga va a durar.

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Es de justicia mencionar que, debido a sus aportes, jovialidad y gran ayuda, la entrevista habría quedado muchísimo peor sin la incorporación al plantel terracil del pichichi Adrián García Carvajal, nuestro hombre de confianza en Carabanchel además de primoroso guitarra de La Perfecta Moment.