LIBROS

Ricard Solé y la necesidad del monstruo

Astrofísica, biología molecular, darwinismo. «La lógica de los monstruos» aborda esas disciplinas y mucho más

Ricard Solé, autor de «La lógica de los monstruos»
Ricard Solé, autor de «La lógica de los monstruos»

Un monstruo es por definición único. Salvo si se replica, no tiene semejante ni descendencia. A pesar de todo también lo monstruoso tiene su lógica, aunque no sea la de los patrones marcados por la evolución y su mecanismo, la selección. El cosmos, y la vida tal como la conocemos en nuestro planeta, no parece que participen de la lógica de lo monstruoso porque sus modelos parecen necesarios y sujetos a la evolución. Pero el monstruo apela a una sospecha que ha de inquietar a todo científico: la posibilidad de que las cosas puedan ser de otra forma. Este sabio y bien escrito libro del físico y biólogo Ricard Solé, que recorre temas como la astrofísica, la biología molecular, el darwinismo, la definición de inteligencia y la lógica de la creatividad, es, en el fondo, una defensa del pensamiento científico, lo que supone decir: de su método básico.

Solé está lejos de ser reduccionista, y mucho menos relativista. No parece creer que la inquietud que le ha llevado a escribir este libro se pueda explicar por la configuración y situación de ciertas estructuras nucleares del cerebro; pero menos aún que la ley de la gravitación universal sea producto de las especificidades de nuestra mente.

La última palabra

Si lo entiendo bien, piensa que nuestra mente y el cosmos participan de una misma realidad cuyas leyes y principios unificadores existen, aunque estemos lejos de tener la última palabra sobre ellos. Ciertamente, «realidad» es un concepto, pero pruebe usted a tirar una piedra al aire y que no caiga, al menos que la lance a una velocidad de 11 kilómetros por segundo.

El físico y biólogo Ricard Solé firma un ensayo sabio y bien escrito; una obra apasionante

Tanto en el mundo físico como en el químico y biológico, hay limitaciones estructurales y procesos de generación de la complejidad que permiten un conjunto limitado de formas posibles. Esta es una idea estructuralista que permea las investigaciones de esta obra. No todo es posible. En esto se apoyarían las especulaciones sobre «otros mundos», y sobre cómo podría ser la vida en otros planetas, y si es posible una inteligencia distinta a la nuestra (bueno, a veces nos cuesta entender la de nuestros semejantes…) que pudiéramos detectar.

Cerebro cibernético

Que el azar y el accidente participan de los fundamentos de la variedad de la vida parece evidente, pero lo que Solé investiga es que la variedad dada no es arbitraria, y que su organización funcional está asistida por la selección. La veintena de aminoácidos que dedican nuestras células a construir proteínas, entre los miles posibles, es la necesaria, como se ha demostrado en laboratorio. Y esto ocurre en otros órdenes de la física, la química y la biología, y por eso, con estas observaciones, la ciencia puede predecir apoyándose en un marco teórico.

Cierro esta mínima invitación a la lectura de esta apasionante obra, cuyo autor es un gran lector de ficción, con su reflexión acerca de la creatividad. La pregunta es: ¿hay una lógica de la creación susceptible de reproducirse en un cerebro cibernético, especialmente en los mixtos? Muchos se lo han planteado y conocemos productos poéticos y pictóricos. Solé parece inclinarse por que el genio artístico, en parte, es posible fuera de «una mente inteligente o consciente». A Valéry le habría encantado examinar esos presupuestos, pero no habría tardado en dudar. No hay obra artística sin experiencia de la obra y sin emoción estética. La obra artística no es objetiva: necesita de nuestra subjetividad para ser. El día que en que una máquina sea emocional y subjetiva nos enamoraremos de ella.

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