LIBROS

Falcones en el universo «best seller»

Ildefonso Falcones, el Ken Follett español, intenta repetir el éxito de «La catedral del mar». ¿Lo logrará?

Ildefonso Falcones, autor de «Los herederos de la tierra»
Ildefonso Falcones, autor de «Los herederos de la tierra» - Inés Baucells

La nueva novela de Ildefonso Falcones, «Los herederos de la tierra», viene arropada por unas expectativas inusuales en nuestra industria editorial: se han editado 400.000 ejemplares en castellano y 40.000 en catalán para una primera tirada, algo que no puede ser tachado de locura si tenemos en cuenta las cifras de ventas de «La catedral del mar», donde recreaba la Barcelona medieval, que el turista cree pisar cuando pasea por el Barrio Gótico, invento muy posterior. Por si fuera poco, se ha hecho coincidir la salida de la novela con el rodaje de la serie «La catedral del mar», adaptación que dirige Jordi Frades.

Falcones (Barcelona, 1958), a quien la crítica ha querido parangonar con Ken Follett, publicó otros libros de gran éxito, como «La mano de Fátima» o «La reina descalza», pero ninguno alcanzó las impresionantes cifras de su primer título, donde dio vida, como paisaje, a una iglesia muy querida por los barceloneses, Santa María del Mar. «Los herederos de la tierra» se presenta como la continuación de aquella, aunque el escenario se traslada al Raval y aledaños.

La referencia al número de ejemplares vendidos poco tiene que ver con la crítica a una obra, pero ayuda a comprender sus mimbres. Es evidente que debe tender a fascinar mediante el uso de una prosa limpia, poco dada a barroquismos, nada densa, muy efectiva y con profusión de diálogos que acerquen a los lectores unos personajes muy alejados en el tiempo pero a los que reconocen porque se expresan, pese al anacronismo, como uno de ellos. Todo esto forma parte del universo del «best seller».

Tres años después

La edición de «Los herederos de la tierra» viene acompañada de un mapa de la Barcelona del siglo XV, con sus juderías, terreno importante en la conformación arcádica de Falcones, defensor de la España de las tres culturas. La trama se sitúa tres años después del cierre de «La catedral del mar» y aborda la historia de un huérfano de doce años, Hugo Llor, que trabaja en las dársenas gracias a la labor de su protector, Arnau Estanyol, personaje principal de «La catedral del mar» y constructor de Santa María del Mar. Llor sueña con ser armador, pero la familia Puig, rival de los Estanyol, logra el favor del nuevo rey -estamos en el momento de la castellanización de Cataluña por el Compromiso de Caspe y cuando comienza en la zona la persecución a los judíos-, y el anhelo de Llor termina en nada, ajustándose al imaginario medieval de la Rueda de la Fortuna.

Hugo Llor cambia entonces la seguridad burguesa del barrio de la Ribera por el Raval, horizonte de los desafortunados. Su sueño se centrará ahora en el mundo del vino, cuyos secretos le son revelados por Mahir, un judío que le hace entrar en el negocio y gracias al cual conoce a Dolça.

Lo mejor de la novela radica en la creación del mundo casi mágico de una Barcelona aún reconocible, pero cuyo pasado se desconoce. Falcones lo desvela, lo hace atractivo y lo acerca en un inteligente juego de paralelismos. Esos paralelismos, junto a una espectacular recreación, hacen de «Los herederos de la tierra» una novela que cumple con creces los requisitos de una buena narración histórica.

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