MÚSICA

Me lo envuelve para regalo

Internet destruye y construye un mercado discográfico al que vuelven la autogestión, el intercambio y unas tiradas limitadas tan cuidadas como las que edita Infinite Greyscale

Serigrafías de Paul McDevitt y Cornelius Quabeck, patrones del sello Infinite Grayscale
Serigrafías de Paul McDevitt y Cornelius Quabeck, patrones del sello Infinite Grayscale

Compositor y artista sonoro, Yair Elazar Glotman será el encargado de dar continuidad a la serie discográfica que desde hace unos años y con toda la tranquilidad del mundo, con más pausa que prisa y más primor que expectativas comerciales, fabrican Paul McDevitt y Cornelius Quabeck. Afincados en Düsseldorf y dedicados desde 2011 a la impresión de «artist books», McDevitt y Quabeck han extremado el mimo para lanzar, en ediciones de solo trescientos ejemplares, una colección de discos de diez pulgadas, grabados por solo una cara y cuyo envoltorio compite en atractivo con su contenido musical, igualmente exclusivo y firmado hasta la fecha por Holly Herndon, Stara Rzeka o Jan St. Werner.

Sobre la importancia del acompañamiento físico de unas canciones que han ido perdiendo su materialidad en el mercado de internet hablan los promotores de Infinite Greyscale. «La música tiene un componente emocional –señala McDevitt– que no existe en las artes plásticas, y su audiencia es también más generosa y solidaria, tanto por su voluntad de apoyar a un pequeño sello como por hacernos saber que aprecia nuestro trabajo». «Creo que el arte y la música –añade Cornelius Quabeck– confluyen en la actualidad por simples razones de supervivencia».

Inversión

La selecta producción discográfica de Infinite Greyscale no solo se mueve entre la plasticidad y la música, la vista y el oído –también el tacto–, sino entre el coleccionismo y la inversión. «Hay gente que adquiere nuestros discos y los cuelga directamente en la pared, pero no creo que haya inversores que los almacenen a la espera de que incrementen su precio... Cuando era adolescente, compraba un disco y, mientras lo escuchaba, tocaba su funda y repasaba cuidadosamente cada imagen y palabra de lo que para mí era una obra de arte cuyas piezas no podían existir por separado. Lo habitual ahora es escuchar música mientras se hace cualquier otra cosa. Con nuestra serie de discos, cuya duración está muy limitada por el espacio, tratamos de invitar a nuestros clientes a sentarse durante diez minutos e integrarse en la pieza, tanto visual como auditivamente, manteniendo conectadas sus dos partes».

Mitad y mitad, los vinilos de Infinite Greyscale están grabados con música por una cara y serigrafiados por la otra. Nada se desperdicia. «En la era de los terabytes, la cantidad de información que cabe en un disco de diez pulgadas es ridícula. Lo que hacemos es una forma de reflejar el equilibrio entre los artistas visuales y los músicos; música lateral y arte lateral... Creo que es un acuerdo justo», señala Quabeck.

«En la música y en el mundo del arte los términos medios han desaparecido», reflexiona Quabeck

Iniciativas tan curiosas como la de «Dark Night Of The Soul», un disco sin música y con fotos de David Lynch, el «Worried Noodles» de David Shrigley o las partituras que componían el «Song Reader» de Beck han llevado al extremo la estrategia de envolver incluso el vacío sonoro. «Eso es muy retorcido», señala McDewitt. «Pura provocación», apunta Quabeck, que reconoce tener «algunos discos que me gusta mirar y manosear y que, sin embargo, no necesito escuchar». Su sello no pretende llegar tan lejos, aunque no sea raro ver su catálogo en galerías y museos alemanes.

«Los museos –comenta McDewitt– son santuarios que han de satisfacer la demanda de un público que no solo busca entretenimiento. La función del pop es agradar al oyente, y quizá la razón por la que nuestra música termine en este tipo de instituciones se deba en parte a que resulta desafiante, y también a que ese es el mundo que mejor conocemos como artistas». Habituales en el ranking de las mejores portadas del año, los vinilos de McDewitt y Quabeck no cotizan tan alto en las listas del pop. «Infinite Greyscale enlaza con la tradición de las vanguardias, más un trabajo de amor que una empresa», añaden.

Intercambios

«Los artistas visuales no saben nada de música, y la mayoría de los músicos no tienen ni idea de arte. Fabricar trescientos ejemplares no es una postura pretenciosa para subrayar la exclusividad de cada lanzamiento, sino el número suficiente para cubrir las expectativas del pequeño grupo de aficionados que se preocupa un poco por ambos mundos», dice McDewitt. «Estamos tan involucrados con la producción de cada disco, incluida su impresión, que trescientas copias –apunta Quabeck– es todo lo que podemos hacer por nosotros mismos».

Internet ha desmaterializado la música, ahora comprimida en archivos digitales, pero también ha fomentado el intercambio de producciones tan caseras como las de Infinite Greyscale. «Es genial estar conectado con quienes compran nuestros discos, la mayoría de los cuales también se dedican a producir contenidos culturales. Somos clientes unos de otros, y a veces tengo la sensación de que el mismo billete de veinte euros va pasando de mano en mano, entre sellos y artistas, hasta que todos adquirimos una pieza distinta».

Internet destruye y construye un nuevo mundo de relaciones, muy parecido al que se desarrolló a partir del arte postal de las casetes hace ahora cuarenta años. «El “streaming” es omnipresente, y también positivo, pero los amantes de la música –reflexiona Quabeck– experimentan hoy una especie de pérdida material. Echan de menos los aspectos estructurales y físicos de unos discos que han sucumbido a la era de internet. Sin esta red, sin embargo, creo que nunca hubiéramos existido como sello discográfico». «Somos un producto de la contradicción que ha provocado internet. En la música y en el mundo del arte, los términos medios han desaparecido, porque la atención y el dinero se dirigen a lo más nuevo o a lo ya establecido. Cualquier cosa situada entre esos extremos corre el riesgo de pasar inadvertida, por lo que resulta obligado tomar el control y hacer las cosas por uno mismo. Internet es la herramienta para encontrar al público».

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios