La poeta rusa Edith Södergran (1892-1923)
La poeta rusa Edith Södergran (1892-1923)
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«Encontraste un alma»: Edith Södergran, una mujer silenciada

Vivió su corta vida en un pueblo cerca de San Petersburgo. La enfermedad la marcó y ahora es un «pequeño» fenómeno de ventas

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Edith Södergran conoció en vida el destino más digno para un poeta: ser silenciada por su tiempo. Frente a los esquemas manidos de la poesía dominante, supo crear en la palabra eso que conocemos como un nuevo temblor y una nueva imaginación. Fue una gran poeta porque llevó su mirada a territorios desconocidos, es decir, porque supo bucear en el alma humana y traernos un puñado de imágenes imprescindibles. Por eso, después de conocerla, de leerla y de pensarla, Södergran se hace inolvidable. No fue una poeta sin biografía, pero su biografía fue tan corta que la tuvo que llenar de intensidades. Sufrió, como tantos seres del norte y del este de Europa, los desplazamientos de fronteras, los regímenes autárquicos y se dejó seducir por el pensamiento revolucionario.

Se educó en alemán, en ruso, en sueco y finlandés lo que le dio una cultura literaria donde convivían múltiples perspectivas y tradiciones. Conoció la enfermedad, la depresión, la miseria y la soledad y tuvo como único amor la poesía porque, para ella, un poema era capaz de ordenarle el mundo. La poesía la salvó a menudo de todas sus crisis, y tal fue su fe en ella que al final, cuando la tuberculosis se hacía implacable, podía escribir sin escribir.

Frágil y vulnerable

¿Cómo no comprender y cómo no amar a ese ser frágil y vulnerable que arrastra su desventura por los sanatorios de Europa? ¿Cómo no emocionarse con el tamaño de su fuerza y con el tamaño de su esperanza? Todo lo vertió en sus poemas y lo hizo desde una mirada femenina que reivindica un modo de ser y un modo de mirar. Se sirvió de los mecanismos simbolistas para expresar la potencia real de la imaginación, de los expresionistas alemanes cogió la manera de afrontar el drama de la existencia, del vanguardismo futurista eso que podríamos llamar la liberación de los ritmos. Creó una voz original porque la voz literaria de su tiempo no le bastaba para expresar la enormidad de su tragedia.

Ella sabía que el gran poeta es aquel que necesita un nuevo lenguaje capaz de expresar sus desmesuras interiores. En su poesía late tanto la tragedia de Job como la tragedia cósmica por eso su habla es siempre clásica y llena de momentos visionarios. Que haya tenido una presencia menor en la poesía en lengua castellana solo habla de nuestro déficit para comprender las dimensiones de la poesía moderna más allá del tópico.