Isabel Mignoni en su despacho en Elvira González
Isabel Mignoni en su despacho en Elvira González - CARLOTA BARCALA
ARTE

El arte es un asunto de mujeres en Elvira González

Cincuenta años de trayectoria consolidan a esta galería familiar como una de las más representativas del arte contemporáneo en España. Una firma que también estará en ARCO 2018

MADRIDActualizado:

Entrar en Elvira González supone dejar atrás el bullicio de Madrid para adentrarse en el arte contemporáneo, sobre todo en el europeo y americano de la segunda mitad del siglo XX y el siglo XXI, donde destacan los enfoques vinculados al cubismo y al minimalismo. Los espacios de arte españoles no pueden entenderse sin mencionar esta galería que ha albergado obras de los artistas más representativos de la fotografía, la pintura y la escultura, como Chema Madoz, Miquel Barceló y Waltercio Caldas, respectivamente.

Se trata de una galería entre dos siglos que abrió sus puertas en febrero de 1994 fundada por la mujer de la que tomó nombre. Antes, Elvira González había sido directora de la Galería Theo durante 30 años. Después decidió crear su propio espacio artístico en el que ejerció de dueña y directora hasta hace poco más de un año, momento en el que se retiró, aunque ella prefiere llamarlo «un traspaso de gestión» a sus hijas, Elvira e Isabel Mignoni. Creó en una época convulsa la Galería Theo y la convirtió en un centro de renombre, no solo en España sino también en el extranjero. Por este motivo y por la gestión de su trabajo, sus hijas la tildan de «heroína». Nunca consideró que la galería fuese una carga, sino parte de su vida. La tenacidad, el esfuerzo y la disciplina de los que se apoderó durante su época de bailarina en su juventud fueron las características que la hicieron mantenerse en el mercado del arte durante 50 años. La transición generacional se ha hecho de manera natural al tratarse de un negocio familiar. «Las decisiones se han tomado siempre sin hacer reuniones de trabajo, sino en conversaciones normales», cuenta Isabel Mignoni. Su madre sigue teniendo gran importancia y presencia en el negocio que ahora dirigen las dos hermanas. Elvira González es un negocio femenino en el que consideran que «ser mujer es un plus si además eres buena comunicadora».

Después de medio siglo de éxito, el secreto de la notoriedad alcanzada por la galería radica en esa gestión que no se ha visto modificada. El trato hacia el artista y el público es lo que más cuidan en Elvira González. «Los artistas, normalmente, son personas muy sensibles a las que hay que saber tratar. En cuanto al público, hay que saber vender y hacer las cosas de forma atractiva, apetecible y cambiante, pero al mismo tiempo coherente», cuenta Mignoni. Al mismo tiempo, la cultura y preparación son elementos básicos de todo galerista, que debe conocer lo que está pasando y lo que pasó en el mundo del arte para poder explicar los proyectos, exposiciones y trabajos de los artistas que representan.

Ese rigor y calidad que ellas se exigen y que, creen, las diferencia de las demás galerías es el mismo que les demandan a sus artistas. «Exigimos un compromiso total del artista con su obra para que pertenezca a la galería, y que la calidad de su trabajo se mantenga en el tiempo», asevera la directora de Elvira González, aunque reconoce que en la elección de artistas «influye enormemente» el gusto personal.

El cambio de gestión ha coincidido prácticamente en el tiempo con el traslado a un nuevo local más grande. Aunque esto no ha modificado el día a día en el trabajo, sí que permite a las dos hermanas ser más ambiciosas en los proyectos que llevan a cabo.

Crisis y coleccionismo

Son los 50 años de la galería los que permiten a Isabel Mignoni tener una mirada retrospectiva en cuanto al arte y la manera en que se consumió en el pasado, no solo por sus vivencias sino por los registros que guarda su madre perfectamente documentados. «El mercado de arte en España es muy frágil y sujeto a vaivenes económicos, incluso también políticos», comenta la galerista. Aunque ahora el mercado parece que vuelve a resurgir, en 2008 estuvo marcado por la crisis económica que asoló España, algo que afectó a la galería y también al coleccionismo español. «Antiguamente el hecho de coleccionar arte era un compromiso que exigía gran esfuerzo económico. Ahora, parece que está sujeto afenómenos de moda», destaca Mignoni y subraya que «se colecciona con el oído, más que con los ojos». «Ser coleccionista no significa acercarse al arte moderno o contemporáneo de vez en cuando y comprar una obra», prosigue la directora.

Debido a la situación económica española, a partir del año 2008 las galerías de arte se vieron forzadas a internacionalizar la producción y difusión de sus artistas porque el mercado del arte en España estaba detenido. «Durante estos años nos hemos volcado más en el extranjero y es ahí donde hemos conseguido un mayor volumen de nuevos coleccionistas, además de participar aproximadamente en cinco ferias anuales», relata Mignoni. Otras galerías, paradójicamente, han abierto más sedes para lograr sobrevivir, pero se han visto obligadas a reducir otros gastos. Elvira González no solamente ha sobrevivido a la crisis volcándose en el extranjero, sino gracias a los coleccionistas, algunos fieles de la galería. «En una gran mayoría nuestros coleccionistas, además de ser extranjeros, provienen del coleccionismo privado», destaca la galerista. Algunos de ellos pertenecen, incluso, a la segunda o tercera generación de familias coleccionistas que antaño habían trabajado con sus padres.

ARCO

En Elvira González se toman el estand de una feria con la misma seriedad que una exposición en la propia galería. «Nos preparamos con mucha anticipación. Pensamos los artistas que han de participar dependiendo del país en que se realice la feria y la clientela». La próxima a la que acudirán será ARCO, celebrada en Madrid entre el 21 y el 25 de febrero de 2018. En un estand de casi 70 metros cuadrados contarán con una parte destacada para el nuevo proyecto de Miquel Barceló. «En la otra haremos una representación de los artistas con los que trabajamos durante la temporada. Habrá presencia de Juan Asensio, que fue el encargado de inaugurarla en septiembre, y tendremos obras de Olafur Eliasson, que tendrá una exposición en la galería al mismo tiempo», revela Mignoni. También contarán con la presencia de Chema Madoz.

Desde 1982, año en que tuvo lugar la primera edición de esta feria de arte contemporáneo, Elvira González ha participado en ARCO todas las temporadas, «exceptuando un periodo en los años ochenta», corrobora la directora de la galería. Desde Elvira González destacan que el impacto que ARCO tiene en Madrid no es «comparable» con el de otras ferias celebradas en otras ciudades. «Es un fenómeno de éxito en la ciudad. Sin tener unos niveles de calidad como Basilea, se ha adaptado a la realidad del sitio. Ese es su éxito», confiesa Isabel Mignoni.

La galería expone ahora la última obra del escultor japonés Suda Yoshihiro (Japón, 1969). En un espacio completamente blanco sobresalen las flores de madera de magnolio pintadas por el artista en la que es su segunda exposición individual. «Esta exposición se sale de lo común», confiesa Isabel Mignoni. La obra se caracteriza porque la madera cobra vida con pigmentos naturales y las flores están instaladas en lugares inesperados para «cambiar la perspectiva y la manera de pensar». Una vez que esta termine, la galería albergará las esculturas de Olafur Eliasson, un artista danés que destaca por realizar sus proyectos con materiales como la luz y el agua y sus juegos entre los elementos.