Cultura - Cine

Muere Ettore Scola, el último gran maestro de la comedia italiana

Contó la historia de su país en películas como «La terraza» o «Una jornada particular» y ha fallecido en Roma a los 84 años

Ettore Scola, en una foto de septiembre de 2013
Ettore Scola, en una foto de septiembre de 2013 - AFP
ÁNGEL GÓMEZ FUENTES - @agfuentes1 Corresponsal En Roma - Actualizado: Guardado en: Cine

Fue el último gran maestro de la comedia italiana. Ettore Scola, director y guionista, que con su cine contó medio siglo de historia italiana, murió anoche en el Policlínico de Roma a los 84 años. Entre sus obras maestras, «Una jornada particular» (1977), con Sofía Loren y Mastroianni; «C’eravamo tanti amati» («Nos habíamos querido tanto – Una mujer y tres hombres») (1974), con Gassman, Nino Manfredi y Stefania Sandrelli, fue la película que le consagró definitivamente entre los grandes del cine italiano, adquiriendo también fama internacional. Otros títulos importantes son «Brutos, feos y malos» (1976), con el que ganó la Palma de Oro en Cannes; «La terraza» (1980), un amargo balance de un grupo de intelectuales de izquierda en crisis, película con la que ganó el premio al mejor guión en Cannes, y «La familia» (1987).

Scola está considerado como el gran cantor del cine italiano. Con sus películas mostró una Italia que se rescataba del fascismo e intentaba olvidar la guerra, un país que crecía entre sueños, esperanzas y problemas, adentrándose en los sentimientos del hombre, su coraje y debilidades. Lo hizo con un estilo único e inimitable, entre un realismo feroz y un humor británico.

Su carrera la inició en el periodismo, con una colaboración en la revista de humor «Marc Aurelio». Después, a mediados de los años 50, comenzó a escribir guiones para películas: «Un americano en Roma» (1954), «La gran guerra» (1959) y «Crimen» (1960). Su primera película como director la realizó en 1964: «Se permettete parliamo di donne», con Vittorio Gassman, Nino Manfredi y Marcello Mastroianni. Su último trabajo fue, en 2013, un documental dedicado a su gran amigo Fellini: «Que extraño llamarse Federico»). Hizo también otros documentales, uno dedicado a la ciudad eterna: «Gente de Roma».

Scola tuvo una gran pasión por lo civil y se mostró comprometido en lo social. Estaba casado con la guionista y directora Gigliola Scola. Junto a sus dos hijas, Paola y Silvia, presentó en noviembre pasado, en la Fiesta del Cine de Roma, un documental que contaba su vida y su carrera: «Ridendo e scherzando». En esa ocasión hizo una declaración sobre su forma de entender el cine: «El cine es un trabajo duro, pero se puede, riendo y bromeando, mandar algún mensaje, alguna postal con las observaciones propias sobre el mundo. El cine es un farolillo que ilumina las cosas de la vida».

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