Cultura - Cine

Aparece una película perdida que dirigió Paul Newman en 1962

Se llama «Los perjuicios del tabaco» y está basada en una pieza de Chéjov

Newman en época cercana al filme con Joanne Woodward ABC
Newman en época cercana al filme con Joanne Woodward ABC
ABC Madrid - Actualizado: Guardado en: Cultura , Cine

Paul Newman dirigió en 1962 una película experimental de la que ya no se tenía noticia, pero cuya última copia acaba de ser hallada en Nueva York. Según informa la revista «Forward», el filme perdido de Paul Newman está siendo restaurado y será emitido el año que viene por el canal TCM. Lionel Godfrey, autor del libro «Paul Newman, Superstar» (1979), confesaba que era la única película del actor que no había visto.

Todo comenzó en 1959 cuando Paul Newman quedó absolutamente conmovido cuando un actor medianamente conocido, Michael Strong, acudió al Actor’s Studio e hizo una versión del monólog de Anton Chéjov en el que se basa la obra, cuyo título en inglés, «On the Harmfulness of Tobacco» («Los perjuicios del tabaco») adoptaría su filme. Newman no paró hasta convencer a Strong para que le dejase rodar una versión de aquella pieza magistral.

El rodaje solo duró cinco días y tuvo lugar en el Teatro de Arte Yiddish de Nueva York. Michael Strong aceptó el papel protagonista de Ivan Ivanovich Nyukhin. Y el resultado es impresionante. Pero nunca se distribuyó, salvo un mínimo intento de presentarla en la carrera de los Oscar en 1962 que no prosperó. Y desde entonces muy pocas personas la habían visto. Ahora, el canal TCM planea emitirla a principios de 2017, según «Forward». La duración de la película es de 25 minutos y 30 segundos.

Según el periodista Allan M. Jalon, autor de la información en la citada revista, supo de su existencia por un viejo director de cine de 86 años y superviviente de los campos de concentración nazis, llamado Jack Garfein: «Me reveló que él tenía en su apartamento la única copia de una película abandonada de Paul Newman».

Nunca se supo de ella porque Paul Newman entregó la película al propio Michael Strong. Los biógrafos especulan con la posibilidad de que no le convenciese el resultado, por lo que terminó sacando su nombre del proyecto. Garfien, sin embargo, cree que simplemente «no pudo encontrar una distribuidora». Cuando Strong falleció, pidió a sus hijos que le diesen tan preciada cinta a su amigo y compañero Garfein, quien desde entonces la ha guardado en su casa. Ahora, 57 años después, la película perdida de Paul Newman por fin podrá ver la luz.

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