Vanessa Beecroft sentó a comer en una mesa en Milán a 20 inmigrantes africanos
Vanessa Beecroft sentó a comer en una mesa en Milán a 20 inmigrantes africanos - ABC

Vanessa Beecroft: «El arte no sana, convierte el dolor en algo universal»

Una exposición con la nueva obra escultórica de la artista multidisciplinar italiana inaugura el espacio Pio Pico en Los Ángeles

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El nuevo espacio creado para grandes exposiciones de arte Pio Pico en Los Ángeles, fundado por Federico Spadoni, ha abierto por primera vez sus puertas al público y albergará, hasta el mes de marzo, una exposición basada en las nociones de la escultura clásica de la artista multidisciplinar Vanessa Beecroft (Génova, 1969). Es internacionalmente conocida por sus icónicas performances conceptuales que suelen incluir referencias históricas, políticas o sociales asociadas al lugar donde se realizan. Posteriormente filmadas y fotografiadas, estos solemnes grupos de hieráticas mujeres desnudas o semidesnudas coexisten en una suerte de sociable insociabilidad.

Beecroft sufrió desórdenes alimenticios desde los 12 años. Esta obsesión por la comida le llevó a anotar en un diario todos los alimentos que ingirió durante diez años: «The Book of Food». Este diario fue el centro de su primera performance en Milán donde se dio a conocer en el mundo del arte en 1993. En la presentación se incluyeron también las «esculturas vivas» de 30 mujeres con trastornos alimenticios, vestidas con su propia ropa y que se movían por el espacio de la muestra.

—Podría parecer el otro lado del espejo... ¿Qué hay de autobiográfico en sus performances?

—El impacto emocional, la narrativa y determinados rasgos de las mujeres. La relación con el público es un tanto polémica o, como la define Dave Hickey, existe una separación, una utilización, además de regir unas normas que no se aplican a nosotros.

—Comentó: «El día que decidí usar “The Book of Food” como arte fue el día que paré». ¿El arte sana?

—El arte no sana. Transforma aspectos de la vida en un icono permanente. Convierte el dolor en algo universal que va más allá de la vida en su inmediatez.

«VB52, Castello di Rivoli, Turín», de Vanessa Beecroft, 2003
«VB52, Castello di Rivoli, Turín», de Vanessa Beecroft, 2003 - VANESSA BEECROFT

—Siendo italiana, habrá convivido de manera natural con la historia del arte. ¿Cuáles son las fuentes de inspiración artísticas de la estética de sus performances y fotografías?

—En Italia, cuando era pequeña, la cultura era un paisaje y un telón de fondo apremiante. En vez de flores, había una cabeza de Laurana o una pintura de Pollaiolo. Crecías sin saber la diferencia entre una niña, un retrato de Piero della Francesca o un fresco de temática religiosa que te encontrabas de camino al colegio. Mis fuentes de inspiración pasaron a ser las pinturas y esculturas de entre los siglos XV y XVII, así como la arquitectura de cualquier época.

—¿De qué tipo de belleza habla su arte?

—Habla de una belleza que es especial y universal a partes iguales, que tiende a idealizarse pero proviene de las calles. Esta belleza está vinculada al ser humano, a la forma femenina en su representación artística, cultural y social. Utilizo la belleza para transmitir otros mensajes ocultos.

—Ese misterio hace que su obra esté abierta a múltiples interpretaciones, lo que crea mucha controversia. ¿Cómo ve a la mujer que representa? ¿Por qué lo colectivo y no lo individual?

—A menudo, las mujeres son un equivalente físico de la experiencia que estoy viviendo. No está sola porque habla en nombre de un grupo, en nombre de más de una persona, y porque el grupo es más fuerte y convincente que el individuo. Las mujeres tienen aspectos similares, pero también hay diferencias entre ellas. Están organizadas en una formación jerárquica con privilegios y desequilibrios, simetrías y tonalidades.

—Se la ha definido como feminista. ¿Qué es para usted el feminismo?

—La lucha de las mujeres por la supervivencia en una sociedad que han construido los hombres, principalmente los hombres blancos. El feminismo actual no puede ser igual al feminismo del pasado. El nuevo feminismo es más fuerte porque las mujeres aceptan su femineidad, su cuerpo y su poder maternal. Antes, se veían obligadas a negar su identidad como mujeres porque estaba unida a recuerdos muy negativos.

—Ha colaborado con el cantante de rap y diseñador Kanye West en más de diez ocasiones. La presentación de su colección de ropa Yeezy Season 3 y de su álbum «The Life of Pablo» en el Madison Square Garden ha sido la performance más vista de la historia con más de 20 millones de espectadores. ¿Qué le ha aportado esta colaboración?

—Nuestra audiencia era más numerosa en comparación con el mundo del arte. Además, este público general necesitaba percibir el mensaje de una forma más directa. El impacto social era mayor y el valor artístico podría ser menos sutil. La obra de Kanye pretendía ir más allá de su valor artístico y llegó a afectar a su propia vida. Me influyó a nivel humano y, después de aquella experiencia, anhelaba estar en el estudio del artista.

Instalación de Vanessa Beecroft. «Untitled (tableau)», 2017. Pio Pico, Los Ángeles
Instalación de Vanessa Beecroft. «Untitled (tableau)», 2017. Pio Pico, Los Ángeles-VANESSA BEECROFT

—¿De dónde viene su afinidad con la raza negra para llegar a comentar que cuando trabaja con africanos o afroamericanos nota tintes autobiográficos?

—Solo trabajo temas con los que me identifico.

—Su marco iconográfico siempre ha incluido la figura humana, casi exclusivamente la femenina. ¿Qué significado tiene el cuerpo como instrumento en su arte?

—Es el modo más directo de hablar sobre la humanidad, en este caso sobre una mujer, sobre mi propia experiencia. Además, se trata de un método rápido para usar formas, línea y colores sobre el sujeto que tengo más cerca: yo misma. Sin embargo, no considero el cuerpo algo físico. El cuerpo está para expresar el pensamiento intelectual, las emociones y las soluciones formales.

—Su nueva obra escultórica para la inauguración del espacio Pio Pico en Los Ángeles se inspira en conceptos de la escultura clásica. ¿Qué puede decirnos sobre esta serie?

—Las esculturas se han modelado a mano en arcilla, a partir de una materia prima que puedo encontrar en Los Ángeles. El modelado lo realicé sin bocetos, igual que cuando dibujo. Después, pasaron por el fuego con arcilla varios colores. Algunas aguantaron el horno, aunque muchas no sobrevivieron. Las organicé en un grupo que recuerda a una performance con materiales como madera y cera de abeja que sirven como soporte, además de añadir un toque de color. También hay un gran mural que representa la huella corporal de un grupo de mujeres, principalmente de raza negra. La huella se realizó sobre arcilla y se expone el positivo de escayola. Quería hacer un negativo de cerámica, pero era demasiado complicado lograr un resultado óptimo para la exposición.

—Además, hay cuerpos...

—Sí, enormes esculturas de arcilla de inspiración clásica. Una ha explotado esta noche. La otra se ha colocado con brusquedad junto a vigas de madera. No creo que la escultura sea una categoría. Creo que todas las disciplinas son una forma de contar mi historia.