Parte de la instalación «Double Bind», de Juan Muñoz, en la Fundación Sorigué de Lérida
Parte de la instalación «Double Bind», de Juan Muñoz, en la Fundación Sorigué de Lérida - EFE

«Double Bind»: el testamento artístico de Juan Muñoz se exhibe por vez primera en España

La Fundación Sorigué mostrará en Lérida, a partir de noviembre y durante cinco años, la obra cumbre del escultor madrileño

BALAGUER (LÉRIDA)Actualizado:

Su meteórica carrera se truncó aquel fatídico 28 de agosto de 2001, cuando Juan Muñozmurió a los 48 años en su casa de Santa Eulalia (Ibiza) a causa de un aneurisma de esófago. Un par de meses antes había rozado la gloria: era el segundo artista, tras la «spider woman» Louise Bourgeois, en exponer en la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres como parte de las «Unilever Series», que viene a ser para los artistas como si les tocara el Gordo de Navidad, pues les asegura una impagable proyección internacional. No hay mejor escaparate. Un año antes había obtenido el premio Nacional de Artes Plásticas y estaba preparando para octubre de 2001 una exposición en Washington que después itineraría por Los Ángeles, Chicago y Houston. Llegaba su consagración definitiva.

En la Tate Modern presentó la que todos los expertos consideran su obra cumbre y pieza fundamental del arte contemporáneo: «Double Bind» (algo así como doble atadura, doble vínculo), una ambiciosa instalación escultórica, comisariada por James Lingwood y Susan May que, debido a la prematura muerte de Juan Muñoz, se convirtió en un emotivo testamento artístico. En ella se hallan todas las obsesiones del genial artista: el espacio, la perspectiva, la ilusión, lo teatral, el juego, lo visible y lo invisible, la identidad... Tomó prestado para el título de la obra una teoría desarrollada por el antropólogo social Gregory Bateson sobre el doble vínculo de la esquizofrenia, un tema que le apasionó.

Panorámica del nivel inferior de esta ambiciosa y compleja instalación
Panorámica del nivel inferior de esta ambiciosa y compleja instalación-EFE

Guardada en un almacén

Cuando se desmontó la exposición en marzo de 2002, la instalación se guardó en un almacén de Madrid y allí permaneció durante 13 años. Hasta que en 2015 el español Vicente Todolí, exdirector de la Tate Modern y amigo del artista, la desempolvó para mostrarla en el Hangar Bicocca de Milán, aunque en una versión más reducida. No había vuelto a verse desde entonces. Atrás quedaron, sin llegar materializarse, los proyectos de exhibirla en el Guggenheim de Bilbao y en el Reina Sofía. Se dijo que el proyecto permaneció en el cajón por problemas de espacio (la pieza ocupa más de 2.000 metros cuadrados), pero también debió influir en la decisión lo costoso de un montaje tan complejo. La viuda del artista, la también escultora Cristina Iglesias, nunca ocultó su deseo de que la obra hallase una sede permanente, por qué no en Madrid, ciudad natal de Juan Muñoz.

De momento, quien ha ganado la partida es la Fundación Sorigué, que firmó un acuerdo con el Estate Juan Muñoz para exhibir «Double Bind», durante los próximos cinco años, en La Plana del Corb, complejo industrial en activo del grupo Sorigué cerca de Balaguer (Lérida). No hay contrapartida económica. El grupo se hace cargo de la producción, los seguros, el mantenimiento... La instalación se inscribe en el proyecto PLANTA, su buque insignia, que, según Ana Vallés, presidenta del grupo y directora de la Fundación Sorigué, aúna arte, arquitectura, paisaje natural (olivos) e industrial y conocimiento. Una especie de «observatorio» instalado en un marco muy especial para exhibir arte contemporáneo.

Una de la veintena de figuras que Juan Muñoz incluyó en «Double Bind»
Una de la veintena de figuras que Juan Muñoz incluyó en «Double Bind»-FUNDACIÓN SORIGUÉ

Su reto más extremo

Una antigua nave que servía para fabricar dovelas de hormigón ha sido rehabilitada para acoger la monumental instalación de Juan Muñoz, cuyas cifras dan una idea de la magnitud del proyecto: 100 metros de largo, 20 de ancho y 18 de altura, además de una rampa de acceso de 40 metros. Y eso que es algo más reducido que el proyecto original de la Tate Modern. Aunque no podrá visitarse hasta noviembre (solo abrirá tres días a la semana para el público general, previa inscripción en su web –www.fundaciosorigue.com– y de forma gratuita), ayer se presentó a la prensa el proyecto.

Resulta apabullante tanto por su monumentalidad como por su intensidad emocional. Consta de tres niveles. El superior es luminoso, con un paisaje óptico no transitable, en el que hay un juego de trampantojos que simulan tragaluces. Dos ascensores vacíos suben y bajan constantemente. El nivel inferior, al que se accede mediante la rampa, es oscuro, semeja un lúgubre párking. Paseamos por él y vamos descubriendo, a través de unas aberturas en el techo, lo que ocurre en el nivel intermedio, donde habitan una veintena de figuras humanas, rodeadas de puertas, ventanas, persianas... Unas abiertas, otras cerradas. Queremos saber más de lo que allí ocurre. Son celebérrimas sus figuras masculinas, muchas de ellas con rasgos asiáticos. La peculiar galería de personajes juanmuñonescos parece salida de un circo: acróbatas, ventrílocuos, enanos, bailarinas o sus «chinos», que cotizan al alza en el mercado. Juan Muñoz, uno de los grandes renovadores de la escultura contemporánea, ejerce de maestro de ceremonias de un grandioso escenario teatral, con una espectacular puesta en escena. Para James Lingwood, amigo del artista, «Double Bind» era «su reto más extremo. Busca la luz a través de la oscuridad», al tiempo que «construye el vacío con las ausencias».

Otra de las figuras de Juan Muñoz incluida en la instalación
Otra de las figuras de Juan Muñoz incluida en la instalación-FUNDACIÓN SORIGUÉ

Arte y arquitectura

La Fundación Sorigué atesora una importante colección de arte, que cuenta ya con más de 450 obras de artistas como Anish Kapoor, Doris Salcedo, Tony Cragg, Julie Mehretu, Cristina Iglesias, Antonio López, Antoni Tàpies o el propio Juan Muñoz, representado con una instalación de 2001. La colección permanente, que ahora se halla en Lérida, y el programa educativo pasarán en un par de años al espacio central de PLANTA, un edificio de 7.500 metros cuadrados diseñado por Iñaki Ábalos y Renata Sentkiewicz, aún sin construir. Especialmente interesante, un pabellón con tres obras de Anselm Kiefer y un búnker con un vídeo de Bill Viola, que también podrán visitarse. A ellos se irán sumando piezas de Wim Wenders, Chiharu Shiota, William Kentridge y una segunda de Viola, algunas creadas «site-specific» para este lugar único.