Cultura - Arte

El Bosco entra en el selecto club de pintores con sala propia en el Prado

La pinacoteca remodela el espacio donde se exhiben sus célebres tablas, ahora en solitario. Se ha mejorado la transitabilidad para que el público pueda admirar los trípticos por ambos lados

Los trípticos del Bosco, en su flamante nueva sala del Prado - MAYA BALANYA

El Año Bosco aún no ha terminado, pero está dando de sí que es una barbaridad. Exposiciones antológicas en Bolduque (su ciudad natal) y el Prado, publicaciones sobre su vida y su obra, un cómic de Max, una película-documental de José Luis López Linares, una videoinstalación sobre «El Jardín de las Delicias»... No han faltado ni siquiera polémicas sobre la autoría de algunas de sus obras. La histórica exposición que le dedicó el Prado se prorrogó un par de semanas, ante la avalancha de personas que se agolpaban en larguísimas colas a diario. Casi 600.000 en total, convirtiéndose en la muestra más visitada de la pinacoteca en toda su historia.

Como regalo, la pinacoteca ha querido cederle una sala en solitario, la sala 56A, privilegio solo al alcance de los más grandes: Velázquez, Rubens, Tiziano, Goya, El Greco, Murillo... y ahora también El Bosco. Hasta ahora las seis obras que atesora el Prado del pintor (pese a quien le pese) compartían espacio con Patinir y Bruegel el Viejo. No era mala compañía. Pero ni se veían bien las obras del Bosco ni los visitantes se fijaban en las de Patinir y Bruegel el Viejo, que salían perjudicados, pese a ser obras maestras. Estas cuelgan ahora en la sala 55A, junto a «Paisaje con pastores», de Cornelis van Dalem, y «Descanso en la huida a Egipto», de un artista anónimo, discípulo de Patinir. Así que todos han salido ganando. Son algunos de los cambios llevados a cabo en la remodelación del montaje de la pintura flamenca de los siglos XV y XVI, que además cuentan con nueva iluminación led.

Los trípticos, por ambos lados

«El Jardín de las Delicias» preside ahora la nueva y flamante sala del Bosco. Se ha retirado de la pared, de modo que los visitantes pueden apreciar el tríptico por ambos lados. Le acompañan la maravillosa «Adoración de los Magos», «El carro de heno», «La extracción de la piedra de la locura» y «Las tentaciones de san Antonio Abad». Con este mismo tema cuelga otra tabla, en este caso del taller del Bosco. Explica Miguel Falomir, director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, que «hemos querido repensar la pintura flamenca y holandesa, una de las columnas vertebrales del museo. El Bosco es uno de los grandes activos del Prado y, tras el tremendo éxito de la exposición, los visitantes se van a multiplicar exponencialmente. Queríamos mejorar la transitabilidad de la sala para que los trípticos se pudieran admirar por ambos lados. "El Jardín de las Delicias" es el cuadro del Prado ante el que el público pasa más tiempo, más que frente a "Las Meninas" o "Los fusilamientos del 3 de mayo". El Bosco entra en el selecto club de los pintores con sala propia en el museo».

Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Prado, hizo ayer junto a la prensa un recorrido para ver la nueva disposición de estas salas, que albergan joyas de maestros como Michiel Coxcie, Antonio Moro, Joos van Cleve, Jan Gossaert, Gérard David, Quinten Massys, Bernard van Orley... Para Vergara, Patinir y Bruegel el Viejo son dos de los más grandes de la Historia del Arte, tan importantes como El Bosco y, sin embargo, los visitantes siempre estaban de espaldas a sus obras viendo las del Bosco. El Prado atesora una de las más grandes colecciones flamencas de los siglos XV y XVI». Aún falta por terminar la remodelación de las ocho salas de pintura flamenca del siglo XVII en la segunda planta norte del museo. Se prevé su inauguración en 2017.

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