Cultura

Los hombres que cumplieron los sueños que escribió Julio Verne

Espacio Fundación Telefónica acoge una exposición dedicada a los hijos de la imaginación de Julio Verne

Desde hoy hasta el 21 de febrero se puede visitar la muestra dedicada a la obra y al legado del escritor francés

Jean Marc Cote: «A bordo de un paquebote submarino, L'an 2000», 1899 - ESPACIO FUNDACIÓN TELEFÓNICA
CÉSAR CERVERA Madrid - Actualizado: Guardado en:

El universo creado por el escritor Julio Verne era osado, positivista y, sobre todo, verosímil. Su obra fue devorada con obsesión por los pioneros de principios de siglo XX, para servir más tarde de punto de partida a sus ambiciones científicas y exploradoras. Escribió así sobre los sueños que otros dieron vida. El español Isaac Peral reconoció haberse inspirado para su prototipo de submarino de propulsión eléctrica en el Nautilus de «20.000 mil leguas de viaje submarino». La periodista norteamericana Nellie Bly no se conformó con ser la primera mujer en dar la vuelta al mundo, ni en hacerlo en menos días que el personaje literario Phileas Fogg, quiso además parar en Amiens durante su travesía para visitar al maestro Verne. Por su parte, Yuri GagarinYuri Gagarin, el pionero astronauta, reconoció en una ocasión sin que su voz titubeara: «Ha sido Verne quien me ha hecho decidirme por la astronáutica».

Influencia

El Espacio Fundación Telefónica dedica al francés una exposición, que estará abierta desde hoy hasta el 21 de febrero, enfocada en la influencia que sus novelas tuvieron en la generación de aventureros, exploradores y científicos que crecieron fascinados por los mundos creados por ese escritor a medio camino entre un científico y un aventurero. «La imaginación de un individuo nunca es suficiente, ni siquiera la de Julio Verne. Lo ilimitado está en la imaginación colectiva; en cómo las siguientes generaciones expandieron el universo creado por Verne», asegura María Santoyo, una de las comisarías de la muestra. María Santoyo

«Julio Verne: Los límites de la imaginación» indaga en los orígenes de una treintena de las obras más representativas del escritor –basadas muchas de ellas en lecturas científicas y en un amplio trabajo de documentación– antes de mostrar cómo esas novelas espolearon a otros para hacer ciencia y las más variadas manifestaciones artísticas. Con el propósito de recorrer este viaje de ida y vuelta por los mundos de Verne, la exposición ha logrado reunir algunas piezas únicas, entre ellas uno de los tres ejemplares del globo terráqueo de Monfort, de los más antiguos que se conservan.

Fascinación

«Al acudir a las instituciones a pedir préstamos de piezas, cuando mencionamos el nombre de Verne veíamos como los ojos les hacían chiribitas. Es un personaje que sigue provocando fascinación, porque la gente comparte con él la nostalgia por el futuro», afirma Miguel A. Delgado. El comisario de la exposición pone como ejemplo de esta nostalgia el éxito de películas como la recientemente estrenada «Marte», de Ridley Scott, o toda la mitología que sigue rodeando a la saga Regreso al Futuro. «La anterior exposición de Tesla nos sirvió para entender que la gente demanda rescatar a esos personajes olvidados del siglo XIX, que soñaron con un mundo que estaba por llegar», apunta Almudena Bermejo, directora del Espacio Fundación Telefónica.

Julio Verne nació en Nantes en 1828 y vivió en primera persona cómo en las siguientes décadas el mundo postnapoleónico era transformado radicalmente por el desarrollo vertiginoso de los medios de transporte, que cambió la concepción del mundo y del tiempo. Desde ese pasado en ebullición, Verne fue capaz de vislumbrar el futuro y sembrar su nostalgia en varias generaciones. Entre la infinidad de personajes tocados en su imaginación por la obra del francés, la Fundación Telefónica ha seleccionado a figuras de todos los campos que por circunstancias históricas han sido olvidadas. Es el caso del explorador Sir Ernest Shackleton, un capitán Hatteras de carne y hueso que se empeñó en ser el primero en cruzar la Antártida de punta a punta. Diez imágenes de esta expedición, cuyos negativos congelados se hallaron el año pasado en la Antártida, se exhiben en España por primera vez.

Intelectuales

No en vano, la mayoría de estos discípulos intelectuales de Verne proceden del mundo iberoamericano. Es posible encontrar en la muestra la copa dorada que ganó el asturiano Jesús Fernández Duro por ser el primero en cruzar los Pirineos en globo en 1909, o la maqueta del primer aeroplano que voló en España, diseñado por Juan Olivert y Gaspar Brunet. Además de su completo desprecio por las limitaciones geográficas y espaciales, todos estos personajes tienen en común el haber sido consumidores insaciables de las lecturas de Verne durante su infancia.

Pero el legado de Julio Verne va más allá de ellos, pertenece también a la cultura popular, como evidencia la gran difusión que tuvieron sus relatos a través de la venta en pliegos de cordel. Este formato estaba destinado a propagar textos de interés mayoritario para la gran masa del público lector en un tiempo en el que los índices de alfabetización eran muy bajos. «Julio Verne: Los límites de la imaginación» reúne varios ejemplos de estos cuadernillos tradicionales del mundo hispánico, así como la primera edición mundial de «20.000 leguas de viaje submarino» (1869) que, por estar sumido el país natal de Verne en la guerra francoprusiana, fue editado en español antes que en ningún otro idioma.

La exposición, que toma el relevo de la exitosa dedicada a Nikola Tesla, estará acompañará de un programa de actividades como conciertos, proyecciones, talleres y charlas que ayudarán a entender mejor las aportaciones del escritor y cómo influyó en la sociedad de su época y, por supuesto, en el cine. Casi desde el nacimiento del séptimo arte se empezaron a adaptar sus historias. En total, existen más de 95 películas inspiradas en los relatos de Verne, entre ellas la poco conocida comedia musical de Orson Welles «Around the world» (1955).

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios