El multipremiado músico James Levine
El multipremiado músico James Levine - AFP

Despiden al director de la Metropolitan Opera, James Levine, tras ser acusado de abuso sexual

«Mientras esperamos los resultados de la investigación, basados en estos nuevos informes de noticias, el Met ha tomado la decisión de actuar ahora», dijo Peter Gelb, gerente general de la institución

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Él no lo sabía, pero cuando James Levine se subió al podio para dirigir el «Réquiem» de Giuseppe Verdi en el Metropolitan Opera de Nueva York, la difunta era su carrera artística. Fue el pasado sábado, en una sesión matutina, y por la tarde el Met anunciaba que investigaría a su director de orquesta más importante del último medio siglo y director artístico de la institución durante cuatro décadas. Varias acusaciones de abusos sexuales a adolescentes, que se remontaban varias décadas, habían llegado a los medios. Un día después, el domingo por la noche, el teatro de ópera anunciaba que suspendía su relación profesional con Levine y cancelaba los proyectos pendientes con el director. «Mientras esperamos los resultados de nuestra investigación, el Met ha decidido actuar en base a las informaciones aparecidas», aseguró el director general de la entidad, Peter Gelb, en referencia a un artículo publicado en «The New York Times» «Esto es una tragedia para todo aquel cuya vida ha sido afectada», añadió. Se trata de tres hombres que sufrieron abusos sexuales por parte de Levine cuando todavía eran menores y se remontan hasta 1968, cuando el director tenía 25 años.

El reverenciado músico, de 74 años, es la última gran personalidad que cae ante la marea de acusaciones de abuso y acoso sexual en EE.UU. El caso repite el patrón de otros escándalos, como el de Harvey Weinstein -el superproductor de Hollwyood acusado de abusos a decenas de jóvenes actrices y asistentes-: todo el mundo parecía saberlo, pero nadie hizo nada.

«Estas historias han circulado durante los últimos cuarenta años», aseguró Greg Sandow, el ex crítico musical de «The Village Voice», a «The New York Daily News». «Todo el mundo hablaba de ello». Las redes sociales se llenaron este fin de semana de testimonios que aseguraban que la conducta de Levine era un secreto a voces. Los rumores también llegaron a la cúpula del Met, pero como en tantas otras organizaciones, empresas o partidos políticos, la estrategia fue la del silencio.

La víctima del primer abuso denunciado este fin de semana es Chris Brown, un contrabajista que fue miembro de la St. Paul Chamber Orchestra durante más de tres décadas. En el verano de 1968 tenía 17 años y era estudiante de la Meadow Brook School of Music, en Michigan, donde Levine ya era una estrella emergente entre el profesorado, con solo 25 años. Según el relato de Brown, Levine le invitó varias veces al cuarto de su residencia para hablar sobre música e interpretación. Al estudiante le había sorprendido la confianza de Levine en sus posibilidades: aunque no estaba entre los más veteranos de la escuela, el director le había asignado la posición de contrabajista principal. En su tercer encuentro privado, Levine le masturbó, algo a lo que Brown accedió «por una combinación de cansancio y de ser joven». Inmediatamente, Levine le exigió que hiciese lo mismo con él. Días después, Brown le dijo que no volvería a participar en un intercambio sexual de ese tipo y le preguntó si podrían seguir teniendo la misma relación musical, a lo que el director se negó y le dejó en el ostracismo.

Algo similar vivió ese verano James Lestock, violonchelista, también de 17 años. Tras aquel verano, Lestock se integró en la camarilla de jóvenes músicos que admiraban y seguían a Levine por donde fuera. En esa vida de «groupies» musicales, el director de orquesta les sometió a humillaciones sexuales, como ponerles vendas en los ojos y que se masturbaran entre ellos sin saber a quién.

La tercera denuncia es de Ashok Pai, que conoció a Levine de niño en el festival de Ravinia y que se convirtió en una especie de protegido en 1985, cuando Pai tenía 15 años. Ese verano, en una ocasión que el director le llevó a casa en coche, le acarició la mano «de una forma muy sensual», explicó al «Daily News». El verano siguiente, Levine le tocó el pene en su habitación de hotel. Fue el comienzo ce una relación en la que Levine «básicamente abusó sexualmente de mí cientos de veces», explicó.

Pai denunció todo esto en octubre del año pasado ante la policía de Lake Forest, en Illinois. Fue entonces cuando un detective de ese departamento contactó al Met, en busca de información sobre el caso. A las décadas de rumores sobre la conducta de Levine se unía una denuncia por escrito. Gelb informó al consejo de administración del Met, que decidió no hacer nada. No era la primera vez que tomaba esa determinación. En 1979, el entonces director general, Tony Bliss, escribió a la cúpula de la institución una carta en la que hablaba de acusaciones anónimas sobre Levine. «No creemos que haya nada cierto», dijo sobre aquellas denuncias, a las que calificó de «rumores injuriosos».

Ahora, con el peso de la presión social contra los abusos sexuales, la actitud del Met ha sido muy diferente. Hace un año, no se atrevió a tocar a su director venerado, un tótem para una de las óperas más prestigiosas del mundo. Le tocará explicar el porqué.

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