Ciencia

La probabilidad de que la nave espacial china perdida golpee a alguien es del 0,031 por ciento

El laboratorio espacial chino Tiangong-1 está fuera de control y caerá a la Tierra en 2017. Lo más probable es que impacte en el mar y que no cause daños, pero los astrónomos lo están vigilando para evitar problemas

Representación artística del Tiangong-1, una nave de ocho toneladas
Representación artística del Tiangong-1, una nave de ocho toneladas - CMSE
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en:

El «Palacio de los Cielos» (Tiangong) tiene los días contados. Las autoridades chinas han confirmado recientemente que han perdido el control de su laboratorio espacial experimental. Así que ahora es cuestión de tiempo que la inservible nave, de cerca de ocho toneladas de peso, entre en la atmósfera y se convierta en una bola de fuego. Lo inquietante es que lo hará de forma totalmente descontrolada y que con toda certeza algunos de sus fragmentos no se desintegrarán sino que llegarán a la superficie de la Tierra: y como el 71 por ciento del planeta está cubierto de agua, lo mas probable es que caiga al mar.

Está previsto que esto ocurra a finales de 2017. Pero según la NASA, no hay que alamarse ni refugiarse en ningún búnker. Al menos, tal como dijo Nick Johnson en «Space.com», con motivo de la caída del laboratorio UARS de la NASA en 2011, el riesgo de que un pedazo de la nave caiga encima de cualquier persona en el mundo es de una probabilidad de uno entre 3.200, es decir, del 0,0312 por ciento.

Si bien es cierto que hasta ahora no hay ninguna información de nadie que haya recibido el impacto de un fragmento de nave espacial, tampoco es tranquilizador saber que una nave de ocho toneladas está fuera de control y va a caer sobre la superficie.

Además, tal como ha explicado en «Space.com» Jonathan McDowell, investigador en el Centro para la Astrofísica Harvard-Smithsonian, la caída del Tiangong-1 ocurrirá en una amplísima franja situada entre los 43 grados Norte y los 43 grados Sur de latitud. Lo que quiere decir que en realidad no se sabe dónde va caer la nave pero que con toda probabilidad ocurrirá en la franja de la Tierra que está más poblada.

Según los cálculos de las autoridades chinas, que el pasado 15 de septiembre lanzaron el Tiangong-2, la mayor parte de los componentes de su nave van a desintegrarse en la atmósfera. Pero que, por si acaso, no solo harán un seguimiento del Tiangong 1, sino que publicarán un aviso internacional cuando puedan predecir dónde va a caer.

Aunque los sistemas de localización propios de la nave están fuera de servicio, al menos una red de radares del Servicio de Defensa de Estados Unidos están siguiendo a este pedazo de chatarra. Sus datos se publican en la página «Space-Track», y le sirven a los astrónomos para hacer sus predicciones.

Por ejemplo, la web «Heavens-Above» permite seguir al Tiangong-1 por si algún curioso quiere saber si el jardín de su casa estará a salvo o no. Aparte de esto, también permite saber dónde está en cada momento el Hubble o la Estación Espacial Internacional (ISS).

El Tiangong-1 fue lanzado en septiembre de 2011, y acabó su vida operativa en marzo de este año. Fue visitado por varias misiones no tripuladas y por una tripulada, y ha servido para hacer observaciones en la Tierra y sobre todo para poner a prueba la ciencia espacial china.

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