Ciencia

Cuando Henrietta Lacks alcanzó la inmortalidad

Las células de una mujer afroamericana revolucionaron la investigación médica

Henrietta Lacks, junto a su marido
Henrietta Lacks, junto a su marido - Archivo
PEDRO GARGANTILLA Madrid - Actualizado: Guardado en:

Nuestra historia arranca en 1951 cuando una mujer afroamericana de 31 años llamada Henrietta Lacks fue diagnosticada de cáncer de cérvix invasivo en el Hospital Johns Hopkins University, en Baltimore (Estados Unidos). Era uno de los pocos hospitales de Maryland que por aquel entonces atendía a personas negras. Henrietta era analfabeta, carecía de recursos económicos y trabajaba como campesina en los campos de cultivo de tabaco.

Pedro Gargantilla, médico internista y autor de varios libros de divulgación
Pedro Gargantilla, médico internista y autor de varios libros de divulgación- M.Jara

Para llegar a tan infausto diagnóstico uno de los médicos que la atendió, el doctor George Gey, obtuvo las células tumorales mediante una biopsia de cuello uterino. Esta prueba se realizó sin el consentimiento de la paciente, una práctica habitual en aquella época. Las células recibieron la denominación de HeLa en alusión al nombre y apellido de la paciente.

Cuando se extraen células del cuerpo humano comienzan a morir de forma inexorable antes de alcanzar cincuenta divisiones. Sin embargo, tras ser cultivas, las células tumorales HeLa crecieron de una forma asombrosa, con una rapidez nunca vista anteriormente. Las células de Henrietta creían sin parar, es más, lo siguen haciendo en la actualidad. Se puede decir que Henrietta, al menos algunas de sus células, ha alcanzado la inmortalidad.

Paradójicamente, ocho meses después del diagnóstico la paciente fallecía dejando ocho hijos y… muchas células. No deja de ser una ironía del destino que el mismo día en que Henrietta sucumbió, una televisión estadounidense entrevistaba al doctor Gey, quien se mostraba optimista en poder erradicar el cáncer a partir de un estudio de investigación básica. El galeno aparecía ante las cámaras con un tubo de ensayo que contenía algunas de las células de Henrietta.

A partir de aquel momento, las células HeLa han propiciado importantes avances científicos en áreas tan diferentes como el tratamiento del cáncer, las vacunas o la fertilidad. Las células HeLa se han utilizado en estudios relacionados con el sida, con los efectos de la radiación e incluso han viajado hasta el laboratorio de la Estación Espacial Internacional (ISS). De esta forma Henrietta ha pasado por la puerta grande a los anales de la Biología.

Una fuente de negocio

Se estima que del material genético que se ha obtenido de estas células se han podido realizar más de 75.000 estudios –unos 300 cada mes- y se calcula que han crecido entre 20 y 50 toneladas de células. En otras palabras, el número de células producidas en el laboratorio supera al número de células que tenía Henrietta cuando estaba viva.

Como es fácil imaginar la “línea celular inmortal”, que es como se la conoce a nivel comercial, ha sido un negocio multimillonario para la industria biotecnológica. En este momento mueve miles de millones de dólares todos los años.

En honor a la verdad, hay que matizar que el doctor Gey nunca buscó el enriquecimiento personal y que donó las células a la comunidad científica, tan sólo buscaba el avance científico a partir de estas células.

¿Qué fue de la familia de la “donante”? Aquí es donde está el lado más sórdido de esta historia. Los hijos de Henrietta consiguieron sobrevivir a duras penas ignorando por completo que tenían un parentesco directo con las células HeLa, que tanto dinero estaban generando. No tuvieron noticia hasta el año 1973, cuando un científico contactó con ellos para pedirles una muestra de sangre. Se cuenta que Deborah, una de las hijas de Henrietta, al saber que una parte de su madre seguía viva quiso ver las células a través del microscopio; cuando se las mostraron, contuvo la respiración y emocionada susurró “son preciosas”.

En el año 2013 un equipo de científicos alemanes publicó el código genético de Henrietta y durante un tiempo estuvo disponible en internet. Fue entonces cuando una de sus nietas, Jeri Lacks Whye, manifestó su desaprobación y su malestar ante la falta de privacidad.

Células malignas que causan el bien

Las células HeLa son las primeras células de nuestra especie que se cultivaron en un laboratorio. Resulta sorprendente que a pesar de ser células malignas, llamadas así porque tienen una alta capacidad para proliferar y metastatizar, hayan causado tanto bien a la humanidad. ¿Cuántas personas se han podido beneficiar de la vacuna de la polio gracias a las células de aquella mujer negra del viejo sur confederado?

En este momento las células HeLa forman parte de un proyecto que está estudiando las variantes genéticas humanas que confieren resistencia frente al paludismo, una enfermedad infecciosa que acaba con la vida de unas 600.000 personas anualmente.

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