Recetas de croquetas para todos los gustos

Un buen relleno, una bechamel suave y muy cremosa y un rebozado ligero y crujiente son las claves del éxito

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  1. La bechamel, la base de la croqueta

    Las croquetas son un clásico de las cocinas españolas. Ya sea como aperitivo, comida o cena son muchos los sabores que este plato ofrece a los paladares. Aunque existen recetas que se elaboran sin bechamel -como las de arroz o las griegas- las típicas croquetas tienen como base una buena crema eleborada con harina y leche a la que se puede añadir plácticamente todo lo imaginable.

    El secreto de una buena croqueta es un buen relleno, una bechamel suave y cremosa y un rebozado ligero y crujiente.

    Así se prepara la bechamel

    Preparar una buena bechamel para croquetas lleva su tiempo y en este caso la experiencia es un grado. No hay que desanimarse si las primeras no salen perfectas.

    Lo primero es poner a calentar la leche en un cazo sin que hierva o bien utilizar una leche que no esté fría. En otro cazo y a fuego lento derretir la mantequilla para a continuación agregar la harina -mejor si está tamizada-. Con la ayuda de unas varillas y sin dejar de remover hay que esperar a que cueza bien la harina durante unos minutos a fuego lento hasta conseguir una mezcla de color amarillento.

    A continuación y poco a poco se añade la leche, los ingredientes que se deseen, como el clásico jamón y se sigue batiendo con las varillas. Hay que tener paciencia y seguir removiendo hasta que la leche se integre y quede una bechamel cremosa. Salpimienta al gusto de cada uno para seguir removiendo durante unos 10 minutos a fuego bajo-medio para que la bechamel esté bien hecha. Suele espesar algo más al enfriarse así que si en caliente está muy espera es mejor añadir un poco más de leche para corregir su textura. Ya tienes preparada esta estupenda bechamel para croquetas que debes dejar enfriar en la nevera una dos horas.

    Aunque lo normal es preparar la bechamel con mantequilla a quien utiliza aceite de oliva virgen extra. Un truco: por cada vaso de tamaño de vino de aceite le corresponden dos de harina.

  2. Croquetas de jamón o pollo

    Las clásicas croquetas están rellenas de jamón o pollo y su forma suele ser alargada. Se pueden usar restos de pollo o bien taquitos de jamón -que venden en el supermercado- cortados más finos.

    Lo primero es preparar la bechamel (como se explica en el punto anterior) y antes de agregar la leche a la masa de harina añadir el jamón o el pollo. También están muy ricas con morcilla o chorizo.

    Una vez hecho el relleno y dejado enfriar en la nevera ya se pueden empanar para freir. En este punto también hay distintas formas de hacerlo. Lo mejor es coger dos cuchachas para tomar la medida y pasar por harina, huevo batido y pan rallado. Pueden ser alargadas -las clásicas- pero también podemos hacerlas redondas.

    En este punto podemos congelar las croquetas o bien pasarlas por la sartén hasta que queden doradas y crujientes por fuera y suaves por dentro.

  3. Croquetas de merluza y gambas

    En ocasiones tras una comida con familia o amigos sobran dos o tres gambas y un trocito de merluza. Sin duda da pena tirarlo o que pierda sabor en la nevera. Una buena forma de aprovecharlo es haciendo unas ricas croquetas. Con las gambas ya cocidas y la merluza ya hecha no hay más que trocear bien ambos ingredientes y añadirlos a la masa de harina y aceite o mantequilla justo antes de añadir la leche.

    Si vamos a hacer croquetas con dos tipos distintos de relleno podemos optar por darles formas diferente -alargadas unas y redondas otras- antes de pasar por harina, huevo batido y pan rallado. Freimos en abundante aceite virgen extra bien caliente hasta que se doren bien.

  4. Croquetas de queso

    Las croquetas de queso son unas de las más cremosas pero no a todo el mundo le gusta el sabor. Podemos utilizar todo tipo de quesos aunque el queso azul es quizá el que mejor quede. Para que salgan unas croquetas ricas habrá que añadir el queso a la masa de harina y aceite (o matequilla) a fuego lento y tener paciencia removiendo con las varillas hasta que el queso esté totalmente derretido. A continuación y de forma lenta añadir la leche al tiempo que se remueve para que no salgan grumos. Se pueden ir añadiendo quesos más blandos hasta formar una masa cremosa. Salmimentar al gusto.

    Pasadas un par de horas en la nevera y con la masa fría ya podemos dar forma a las croquetas. Para las de queso es recomendable pasarlas por pan rallado, huevo y pan rallado.

    Freímos las croquetas en abundante aceite de oliva y dejamos reposar sobre papel absorbente antes de servir.

  5. Croquetas de arroz con queso y jamón

    Croquetas de arroz y queso
    Croquetas de arroz y queso - Flickr/ J. Chang

    Aunque las croquetas se hacen con bechamel esta es una forma diferente de utilizar el arroz sobrante y darle aspecto de croquetas. Sin duda una forma rica y diferente.Empezamos poniendo el arroz seco en un cuenco al que se le añade huevo batido y el ingrediente que más nos guste que puede ser queso, jamón o pollo. Con la ayuda de un tenedor integramos bien todos los ingredientes hasta obtener una masa. Como en este caso no es necesario dejarlo enfriar podemos pasar a dar forma a nuestras croquetas de arroz y pasarlas por harina, huevo batido y pan rallado.

    En una sartén con el aceite bien caliente podemos ir friendo las croquetas hasta que estén doradas.

  6. Croquetas griegas de calabacín

    Croquetas griegas
    Croquetas griegas - Flickr

    Esta forma de comer calabacines es perfecta para aquellos que no comen mucha verdura o para los que quieren formas nuevas de comer sano. Esta receta es típica de Grecia y aunque el aspecto es como la de nuestras croquetas tampoco está hecha a base de bechamel.

    En primer lugar se rallan finos los calabacines sin pelarlos y se dejan para que suelten el agua. Mientras, pelamos las cebollas, las picamos finas y las ponemos en un cuenco. Batimos los huevos y los añadimos a las cebollas. Salpimentamos y mezclamos bien con una cuchara. Añadimos tres cucharas soperas de pan rallado, queso feta rallado y los calabacines. Mezclamos todo bien y damos forma a la mezcla en forma de croqueta y las rebozamos en harina, huevo batido y pan rallado. Las freímos en aceite caliente y ya están listas para comer.

    Ingredientes:

    - 1 kg de calabacines, - 200 g de harina, - 230 g de pan rallado - 2 cebollas medianas- 2 huevos- 4 cucharadas soperas de queso feta rallado- Perejil, aceite de oliva y sal.