Islote de Lobos
Islote de Lobos - Julio González / Turismo de Canarias

El maravilloso islote español al que solo pueden entrar 200 personas

El islote de Lobos, a dos kilómetros de Fuerteventura, es un paraíso natural ajeno a la masificación al que este año se ha limitado el acceso diario

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Parece que pudiera tocarse desde el puerto de Corralejo, la más próxima localidad situada a 2 kilómetros en la vecina isla de Fuerteventura, frente a la que emerge esta pequeña isla, en medio del estrecho de la Bocaina, en Canarias. Pero es diferente y de una naturaleza exclusiva, por eso, para evitar la masificación turística y el incesante tráfico marítimo estival, se ha establecido una limitación diaria de visitantes que pueden desembarcar en ella. No supera las 200 personas simultáneas repartidas en dos turnos cada día, de mañana y tarde, lo que permite el acceso a 400 personas por jornada.

Lo ha motivado la vigilancia del delicado enclave ambiental y para regular el uso de un excepcional paraje de naturaleza insular que debe su nombre a la desaparecida foca monje que la habitó. Más conocida como lobo marino por los pescadores que la consideraban una competidora en las capturas de pesca. El descontrolado fondeo de embarcaciones, la edificación sin control, los vertidos, la eliminación de la cubierta vegetal, la introducción de especies invasoras y el tránsito por zonas de nidificación o el excesivo pisoteo de algunas zonas frágiles isleñas son los principales problemas a los que se enfrenta.

Lo hacen exclusivo más de 130 especies vegetales, algunas endémicas del islote, y el ser un refugio de aves esteparias como la hubara canaria, el alcaraván o el corredor sahariano y excepcionales aves marinas como la pardela cenicienta que anidando en los acantilados, junto al alimoche, el petrel de Bulwer, el paíño común, el paíno de Madeira y la gaviota patiamarilla, sitúan al islote entre las zonas de especial protección para las aves –ZEPA- y zona de especial conservación -ZEC- dentro de la Red Natura 2000 que destaca los hábitats más valiosos de la naturaleza europea.

Isla de Lobos
Isla de Lobos - Julio González/Turismo de Canarias

La isla de Lobos es un antiguo edificio volcánico inundado y ansiado por muchos visitantes. Tanto bañistas que acuden a La Concha, su zona de baño más popular y cercana a El Puertito, como por buceadores que buscan sumergirse entre la diversidad de sus fondos, considerados una reserva submarina, y surferos que encuentran en su ola derecha, curvándose al pie de La Caldera, su mayor altitud, un reto contra el que medirse.

El que fuera refugio de piratas, pues en la tranquilidad de sus ensenadas reparaban sus barcos, es un islote de 13 kilómetros cuadrados en el que apenas nos situamos después de 20 minutos de navegación desde el puerto de Corralejo.

Buceo en Isla de Lobos
Buceo en Isla de Lobos - Julio González/Turismo de Canarias

La riqueza de sus hábitats se prolonga en una valiosa biodiversidad submarina donde hay más de 20 puntos de inmersión en las aguas de Lobos con una extraordinaria variedad de vida marina. Unos valores ecológicos que motivaron su incorporación dentro de la protección del parque natural de las Dunas de Corralejo en el año 1982. Una reclasificación en 1994 dio su auténtico valor al carácter insular de Lobos resaltando su riqueza bajo una individualizada declaración de espacio protegido. Y 6 años después se integró en la Reserva de la Biosfera de la isla de Fuerteventura.

Paisaje del islote de Lobos
Paisaje del islote de Lobos - Julio González/Turismo de Canarias

Independientemente de si llegas en barco propio o en las líneas regulares que parten desde Fuerteventura y Lanzarote, una vez obtengas la autorización de visita a la isla de Lobos -se puede solicitar hasta 3 días antes de la fecha prevista de visita- dispones de 4 horas –de 10 a 14 horas o bien de 14 a 18 horas- para recorrer el islote. Evitando eso sí las zonas más frágiles y de gran valor biológico como La Caldera y su vertiente norte y Las Lagunitas, una de las zonas inundables más extraordinarias del archipiélago canario. A pie puedes recorrer la vertiente oriental de La Caldera, el sendero que atraviesa el islote de norte a sur desde La Caleta hasta llegar a la septentrional Caleta de La Madera y el área oeste de Las Lagunitas cercana al litoral.

Entre los rincones paisajísticos que no puedes dejar de recorrer se halla el tramo de la costa oriental desde el Roque, junto a El Puertito, hasta llegar al bajo de Martiño junto al faro de Lobos o de Punta Martiño que tuvo farero hasta 1968, cuando se automatizó. Recorre el malpaís que, cubierto de tabaibas, ocupa el interior isleño, las salinas situadas al sur de La Caldera y la bonita rasa litoral desde el Charco de Cho León a la playa de La Calera.

Acaba tu jornada de lobo de mar en la zona de El Puertito reponiendo fuerzas entre el tipismo de sus restaurantes de pescado o con un baño en las transparentes aguas turquesas de la playa La Concha antes de embarcar a tiempo -10 minutos hasta el embarcadero- de que culmine tu estancia en el paraíso encontrado.