El consejero delegado de Google, Sundar Pichai, durante su comparecencia
El consejero delegado de Google, Sundar Pichai, durante su comparecencia - EFE/ Jim Lo Scalzo

Sundar Pichai: «Dirijo Google sin prejuicios políticos»

El consejero delegado de la compañía ha negado ante el Congreso estadounidense que el gigante tecnológico sea favorable a corrientes políticas más progresistas. También ha desmentido que vayan a lanzar un buscador en China

Bruselas/WashingtonActualizado:

Sundar Pichai, consejero delegado de Google, ha comparecido este martes en el Congreso de EE.UU., donde se ha enfrentado a un aluvión de preguntas de los legisladores sobre las operaciones de la compañía y sus planes de futuro. Pichai ha recibido preguntas de muchos ámbitos, pero buena parte de la atención se ha centrado en el hipotético regreso de la compañía a China y en el supuesto sesgo político de su buscador

El responsable ha negado que el gigante tecnológico sea favorable a las corrientes políticas más progresistas, como algunos legisladores y medios de comunicación han afirmado, durante su primera audiencia ante el Congreso estadounidense.

Sundar Pichai, el máximo ejecutivo de Google, compareció ayer en el Congreso de EE.UU., donde se enfrentó a un aluvión de preguntas de los legisladores sobre las operaciones de la compañía y sus planes de futuro. Pichai recibió preguntas de muchos ámbitos, para buena parte de la atención se centró en el hipotético regreso de la compañía a China y en el supuesto sesgo político de su buscador.

«Dirijo esta empresa sin prejuicios políticos y trabajo para garantizar que nuestros productos continúen funcionando de esa manera. Si lo hiciera, iría en contra de nuestros principios fundamentales y nuestros intereses comerciales», ha señalado Pichai ante el Comité Judicial del Senado.

El alto ejecutivo ha argumentado que Google «proporciona plataformas para diversas perspectivas y opiniones» y ha asegurado que entre sus trabajadores también existen diferentes ideologías.

En los últimos meses, el comité presidido por el senador republicano Bob Goodlatte ha celebrado audiencias centradas en si los gigantes tecnológicos tienen algún tipo de parcialidad contraria a las corrientes conservadoras, entre otras polémicas. Otra cuestión primordial tratada en estos encuentros fue la capacidad de las empresas tecnológicas de afrontar la injerencia extranjera en los comicios.

El director general de Twitter, Jack Dorsey, y la responsable de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, aseguraron en septiembre ante el Senado que sus compañías están «mejor preparadas» para combatir esos ataques. Ambos defendieron sus esfuerzos casi un año después de que sus empresas corroboraran ante la misma comisión que Rusia usó cuentas de sus redes para difundir mensajes políticos divisorios con objeto de influir en las elecciones presidenciales de 2016.

En abril pasado, el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, se enfrentó también a las preguntas de los legisladores, aunque en esa ocasión estuvieron vinculadas con el escándalo de Cambridge Analytica, una consultora política que accedió indebidamente a 87 millones de cuentas de usuarios de esa red.

No habrá buscador en China

Pichai también ha rechazado ante el Congreso que el gigante tecnológico tenga planes de desembarcar en China, en medio de la polémica generada por las informaciones que apuntan que la compañía está trabajando en un buscador para el mercado chino.

«No tenemos planes de lanzamiento de un buscador en China. Apostamos y apoyamos la libertad de expresión y los derechos humanos, y por ahora no hay ningún plan en ese país», ha dicho Pichai en una declaración bajo juramento en el Senado estadounidense.

El consejero delegado de Google ha insistido hasta la saciedad en que la compañía no tiene planes para operar en China, en medio de las crecientes tensiones comerciales y de seguridad tecnológica entre EE.UU. y el gigante asiático, enfrentados en una guerra de aranceles y en medio de la detención en Canadá de una alta ejecutiva de la compañía tecnológica Huawei. Pero lo hizo siempre con la apostilla de «en este momento», lo que deja abierta la posibilidad de que el regreso a China, de donde Google salió en 2010, pueda producirse en el futuro.

Pichai ha hecho estas declaraciones después de que la publicación electrónica «The Intercept», que citó documentos internos de la compañía, asegurase en agosto que Google planeaba relanzar su motor de búsqueda en China con resultados censurados para cumplir con los requisitos de las autoridades de este país.

Según ese medio, Google ha estado preparando una versión para dispositivos móviles de su buscador, bloqueado en China desde 2010, y que vetará el acceso a páginas web para poder retornar al mercado chino. Esa versión bloquearía también búsquedas sobre derechos humanos, religión y protestas pacíficas.

El proyecto, bajo el nombre clave de Dragonfly (libélula), se comenzó a gestar en la primavera del año pasado, y comenzó a tomar forma en diciembre de 2017 tras una reunión entre Pichai y un alto funcionario del Gobierno chino, de acuerdo a esa publicación.

Pichai confirmó el pasado octubre la existencia de ese proyecto, aunque este martes se ha desmarcado de los presuntos planes de Google de regresar al país asiático. De hecho, Pichai ha reconocido este martes que ha habido equipos de Google que han explorado esa posibilidad y que llegó a tener hasta cien empleados dedicados al proyecto. Cuando se le preguntó si estaba en conversaciones con el Gobierno de China sobre ello, dijo que no «en estos momentos» y que, ahora mismo, era solo un «asunto interno».

El ejecutivo explicó a los senadores que «cada vez que Google considera trabajar en un país, el equipo estudia las condiciones para operar ahí». Sin embargo, repitió que «Google no va a hacer eso en China».

La posibilidad de que el buscador de internet más usado del mundo se adapte a las exigencias de Pekín ha recibido múltiples críticas en EE.UU. por parte tanto de políticos como de organizaciones de defensa de los derechos humanos, así como de los propios empleados de la empresa.

Hace dos semanas, empleados de Google publicaron un manifiesto en el que pidieron a la compañía que abandone las hipotéticas intenciones de regresar al mercado chino con un buscador que los firmantes consideraron que estaría «censurado» y que permitiría «la vigilancia del estado».

Activistas de Amnistía Internacional (AI) desplegaron en noviembre una pancarta gigante frente a las sedes de Google en varios países, incluyendo España, Canadá, Holanda y Alemania, en protesta de este supuesto proyecto.