La mujer que salvó la vida a su novio cortándole el cuello

La intervención de Sarah Glass evitó que Izak Bester muriese atragantado

Actualizado:

Poco a poco, el mundo toma conciencia sobre la importancia de que todos tengamos cierta formación en primeros auxilios. Una reacción rápida ante una situación peligrosa puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para quien sufre el apuro. Lo vimos hace dos meses en un instituto de Cáceres, cuando dos adolescentes salvaron la vida a un compañero de clase que había entrado en parada respiratoria. Eso sí, no tuvieron que llevar sus maniobras de reanimación tan al extremo como la neozelandesa Sarah Glass.

El blog VT nos cuenta la asombrosa hazaña protagonizada por esta mujer, comadrona de profesión y desde hace unos días salvadora de su compañero sentimental, Izak Bester. Ambos estaban disfrutando de una barbacoa en las cercanías de Waimarama Beach, en la región de Hawke's Bay, cuando Izak se atragantó con un pedazo de carne. Lo que inicialmente parecía un incidente sin importancia se tornó preocupante en pocos segundos. El hombre no lograba expulsar el trozo y su cara se ponía cada vez más oscura.

Todos los presentes trataron de reaccionar con celeridad. Los amigos de la pareja pusieron en práctica la maniobra de Heimlich, que no resultó suficiente. Izak perdió el conocimiento y, aunque la ambulancia estaba ya en camino, cada segundo que pasaba corría en su contra. Sarah sabía que su corazón se detendría de un momento a otro y se armó de valor para tomar la decisión crucial: tomó un cuchillo y utilizó la hoja para abrir una incisión en su pescuezo, justo debajo de la nuez.

Fue una traqueotomía de emergencia que permitió que el hombre volviese a respirar. Afortunadamente, los amigos de la pareja tenían una bombona de oxígeno en casa, que proporcionó a Izak el aire necesario para vivir. De no ser por la intervención de su novia y sus compañeros podría haber sufrido daño cerebral, incluso su vida habría estado en serio peligro. No es exagerado afirmar que, a sus 50 años, Izak Bester ha vuelto a nacer.

«No teníamos alternativa. Sabía que era hacer eso o dejarle morir. Creo que cualquiera podría hacerlo si ve a alguien que le importa y sabe que es lo único que puede salvarle la vida", explica Sarah. "Es definitivamente una heroína. Es increíble lo que ha hecho, porque si hubiese muerto o hubiese sufrido daño cerebral lo habría llevado consigo toda la vida», añade Izak.