El suero no aparece en los yogures de cristal
El suero no aparece en los yogures de cristal - ABC

Misterio resuelto: la verdad sobre el «liquidillo» de los yogures

¿Tienen razón las abuelas y madres de España? ¿Es lo que más vitaminas tiene? Desvelamos el enigma

MadridActualizado:

«Ni se te ocurra tirar eso, que es lo que más vitaminas tiene». Es probable que, a lo largo de tu infancia, hayas escuchado a tu madre o a tu abuela repetir insistentemente este mantra mientras te amenazaban con la mirada o la zapatilla. Sin embargo, la realidad es que el «liquidillo» de los yogures es a la par odiado y amado por los consumidores. Y si no, que se lo digan a los que lo tiran por el fregadero cuando los mayores no miran o a los que lo mezclan y afirman que, sin duda, le da un sabor especial a su postre.

Pero... ¿Es realmente la parte que más vitaminas atesora? ¿Por qué diablos el yogur tiene ese liquidillo? Hoy, te desvelamos el misterio. Para empezar, vamos a bautizar a este extraño jugo como realmente se le denomina: suero. Además, también es necesario saber que no aparece en todos los yogures, sino que únicamente se encuentra en los que están envasados en un recipiente de plástico (y no en los que se guardan en cristal).

Top Secret

Una vez que conocemos el secreto del «liquidillo» (que solo aparece en los yogures envasados en plástico), ahora toca saber por qué no lo encontramos en los más tradicionales. La razón es que estos se elaboran de una forma más artesanal. Esto hace que la fermentación que habitualmente se produce en los yogures se suceda en el interior del tarro de cristal. Por el contrario, en los más baratos este proceso se lleva a cabo en gigantescos fermentadores de gran capacidad desde los que, posteriormente, se llenan los diferentes envases (antes de que el postre en sí pierda su forma líquida).

Vale, de momento no entiendes nada. Pero no te preocupes, esta explicación es necesaria. Tal y como afirman varios medios como « Sanum Vita», el suero aparece después de que el yogur pase de los fermentadores (en los que se encuentra a una temperatura de unos 40 grados) hasta el interior de los envases de plástico y, posteriormente, a la nevera después de ser cerrados. ¿La razón? Que ese cambio brusco produce un choque que hace que nazca el «liquidillo».

Un «liquidillo», por cierto, en el que se encuentran la mayoría de las proteínas que tiene el yogur, así como los compuestos que hacen que sea nutritivo. Por el contrario, cuando este producto es envasado de forma artesanal en cristal y a mano, se genera un vacío que impide que el suero emerja hasta la parte superior. Así que ya sabes… nada de tirarlo.