Pepe Begines dice que guarda sus discos de oro y platino en un cajón de tomates
Pepe Begines dice que guarda sus discos de oro y platino en un cajón de tomates - F.R.M.
LOS PALACIOS

Pepe Begines: «Si en el concierto del 3 de marzo alguien me tira un tomatazo, que sea de Los Palacios»

Los Chanclas grabarán en marzo en el teatro Quintero un disco en directo para celebrar sus bodas de plata en el mundo de la música

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Pepe Begines (Los Palacios, 1967) es un currante de la música. Desde que comenzara su andadura con No me pises que llevo chanclas a finales de los ochenta ha publicado una docena de discos «agropop», un estilo propio y genuino que supuso un soplo de aire fresco dentro del panorama musical español. También ha firmado tres discos en solitario y un sinfín de colaboraciones. El próximo 3 de marzo grabará un directo con Los Chanclas para conmemorar sus bodas de plata.

—¿Cuál es el verdadero sentido de este concierto?

—La razón fundamental es reunir en una foto musical a todos nuestros amigos y éxitos, vamos a grabar un audiovisual con un gran despliegue de sonido y cámaras. Además, también queremos que sirva como trampolín para hacer una segunda etapa del grupo con solera. Tenemos mucha salud musical y creo que es el momento. Compartiremos escenario con grandes amigos como Kiko Veneno, Pablo Carbonell, Teo Cardalda (Golpes Bajos), Muchachito Bombo Infierno y el Canijo de Jerez. Creo que la gente se lo va a pasar bien, y si por lo que sea a alguien no le gusta el espectáculo y decide tirarme un tomatazo, por lo menos que sea de Los Palacios.

—Es el primer directo que graban.

—No tenemos ningún disco en vivo, que es nuestro fuerte. Sobre el escenario siempre nos ha gustado improvisar, sobre todo en la letra. Disfruto mucho poniendo en práctica el dadaísmo con su arte de la escritura instantánea y el repentismo cubano. En muchas ocasiones en nuestros conciertos las canciones se transforman en relatos de diez minutos prácticamente improvisados. Eso lo hemos llevado a cabo siempre: en la Expo 92 ante 40.000 personas, en el hipódromo de Madrid ante 100.000, o 30.000 en las Fallas de Valencia, y siempre disfrutando muchísimo la gente.

—Es la mejor manera de promocionar sus actuaciones en vivo.

—Con los discos no se come. Hoy día un disco solo es un método de difusión de tu obra. Nada más. Apenas se venden. Antes, en cambio, la cosa era distinta. Yo tengo en mi casa un cajón de tomates lleno de discos de oro y de platino. Para no enfurruñarme mucho con el desamparo que tienen en todos los sentidos, me adapto y comprendo que la red también tiene muchas ventajas. Para vender discos es fatal, pero para conseguir conciertos es estupendo.

—¿Cómo definiría el agropop?

—Hemos elegido un estilo divertido, que musicalmente puede tener tanto o más puntos de calidad que cualquier otro. Yo siempre digo, y que quede claro que sin ningún tipo de queja, que soy consciente de que la música, e incluso el cine que se hace en clave de humor siempre tiene un trato peyorativo por parte de la crítica. Hablábamos de parcelistas, de tabernas, etc. Era una temática nada habitual. Relatos sureños que apoyados en el absurdo y el surrealismo buscan una sonrisa más que una carcajada. Huíamos del chiste fácil. Lo llamamos musicoterapia. Si tú lees en un folio: «Y esas calles de Chicago que yo tanto frecuento, y esos cubos de basura y esos negritos muertos de hambre. Hay que ver la injusticia que es ir por una calle de Chicago americana igual que Dos Hermanas», en realidad no estoy contando un chiste, se convierte en algo divertido con la puesta en escena y con el acento autóctono de nuestra tierra.

—¿En quién se inspira musicalmente?

—En muchos artistas. Uno de ellos es Silvio. Lo empecé a escuchar con 13 años y luego fuimos muy amigos. Cantábamos e improvisábamos juntos. Para mí fue un maestro. También escuchaba a Pata Negra, Camarón, Triana o Veneno. Paco de Lucía me dijo una vez que las influencias uno las coge y las hace suyas, por eso son influencias, si no sería plagio. La verdadera influencia no se elige, se filtra por tu computadora, y lo que tú destilas es la influencia. Lo más importante es no parecerse a nadie.