Christian Schilcher
Christian Schilcher - AFP

Los ultras austriacos, socios del Gobierno de Kurz, se disculpan por comparar a los inmigrantes con las ratas

El autor, vicealcalde de la ciudad austríaca Braunau am Inn, famosa por ser el lugar de nacimiento de Adolf Hitler, dimite de su cargo y deja el partido

Corresponsal en BerlínActualizado:

«No pretendía insultar a nadie», se ha disculpado Schilcher, miembro del bloque de extrema derecha Partido de la Libertad (FPÖ), que gobierna en Austria como socio menor de la coalición con los conservadores de Sebastian Kurz, tras la publicación de un poema titulado «Ratas de ciudad» y en el que comparaba a los inmigrantes con las ratas. Poco después de su disculpa, Schilcher abandonó su cargo de teniente alcalde y el partido.

«De la misma manera en que nosotros vivimos aquí, también lo tienen que hacer las ratas, que como huéspedes o inmigrantes tienen que integrarse al modo de vida local o largarse rápidamente», dice un fragmento del texto distribuido en el periódico del FPÖ y en el que se reprocha también que los inmigrantes contribuyen a la «mezcla de culturas», lo que para el autor conlleva su «destrucción». «Solo pretendía señalar problemas específicos que yo y otros criticamos con razón», se ha defendido Schilcher.

El autor, hasta ayer vicealcalde de la ciudad austríaca Braunau am Inn, famosa por ser el lugar de nacimiento de Adolf Hitler, escribía en su poema protesta que «en cuanto llegan hay que habilitar nuevas viviendas, causando con ello grandes gastos; si alguien grita ¡integración! Aparece cantidad de dinero sobre la mesa, pero si los de siempre piden ayudas, entonces un montón de problemas y burocracia». La obrita había pasado desapercibida hasta que el semanario Der Standard denunció el pasado fin de semana su publicación y ha desde entonces ha suscitado una ola de acusaciones de racismo encabezada por la del canciller austriaco y socio de gobierno del FPÖ, Sebastian Kurz.

Kurz ha rechazado con vehemencia el poema, que ha descrito como «abominable». «El poema es asqueroso, inhumano y profundamente racista», ha dicho el líder del Partido Popular de centro-derecha ÖVP y miembro del Partido Popular Europeo. Otros políticos como la líder del Partido Socialdemócrata de centro-izquierda (SPÖ), Pamela Rendi-Wagner, han comparado el texto con la propaganda usada contra los judíos durante Alemania nazi y ha denunciado que su publicación está relacionada con un endurecimiento de la posiciones contra la inmigración por parte de este partido de cara a las próximas elecciones para el Parlamento Europeo, que se celebrarán en mayo. La reciente distancia que los líderes del FPÖ se han visto obligados a marcar respecto al movimiento identitario, que ha soportado hasta ahora su ascenso al poder, le está pasando factura en las encuestas. En la última de ellas, mientras que el partido de Kurz se mantiene en el 34%, el FPÖ pierde un 2% hasta el 23%. Más del 80% de los austriacos considera «correcto» que el canciller haya exigido a Strache ese distanciamiento mientras que la extrema derecha pierde votos del sector social que le ha apoyado hasta ahora por ablandar su postura.

El vicecanciller austriaco y líder de FPÖ, Heinz-Christian Strache, ha reaccionado a través de su cuenta de Facebook protestando contra la «incitación actual y la campaña» contra su partido, que en su opinión muestran que sus competidores están «especialmente nerviosos» antes de las elecciones.

El FPÖ está soportando además gran tensión en los juzgados, debido a una investigación que relaciona a este partido con el grupo terrorista que perpetró los últimos atentados en Nueva Zelanda. El domicilio de Martin Sellner, cofundador del movimiento identitario austriaco, ha sido allanado recientemente por la policía, que encontró en la casa abundante material que prueba su relación con el FPÖ. Sellner ha reconocido que recibió hace unos meses una donación de 1.500 euros de Brenton Tarrant, el australiano que masacró a 50 personas en Christschurch el pasado 15 de marzo. El canciller Kurz ha declarado que está estudiando la posible ilegalización de este movimiento de extrema derecha, Movimiento Identitario, después de que la Fiscalía General austriaca haya comprobado esa relación. «No hay tolerancia con las ideologías peligrosas, sin importar a qué rincón político pertenezcan», ha asegurado Kurz.

«Debido a la proximidad de las elecciones europeas y tras haber tenido que distanciarse de su base electoral, el FPÖ lleva a cabo ahora una exhibición de esa faceta suya que con la que se gana a ese electorado, que empezaba a dudar de ellos porque desde que forman parte del gobierno han mostrado una cara mucho más civilizada», explica el politólogo austriaco Andreas Maislinger, «por eso las segundas y terceras filas del partido, que durante los dos últimos años han estado sometidos a esa disciplina, se están soltando ahora y emitiendo ese tipo de mensajes».

Fundado en 1956 por el dirigente nazi Anton Reinthaller, el FPÖ fue minoritario hasta la aparición de Jörg Haider, que a finales de los 90 llevó al partido al gobierno de Austria y mantuvo una tensa crisis de sanciones con las autoridades de la UE. Dos décadas más tarde, Strache ha optado por una estrategia de normalización con la que ha roto el bipartidismo que venía gobernando en Viena y se alimenta de un electorado fiel a la ideología de extrema derecha y que desea una política agresiva contra la inmigración.