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Cerco al secretario de Trabajo de Trump que fue «amable» con un escándalo de abusos a menores

Alex Acosta defendió su decisión de ofrecer un acuerdo de no imputación con el multimillonario Jeffrey Epstein, ante llamamientos para su dimisión

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Alex Acosta, secretario de Trabajo, continúa de momento dentro del Gabinete de Donald Trump, entre llamamientos a su dimisión por su papel en un escándalo de abusos a menores: el acuerdo de no imputación al multimillonario Jeffrey Epstein, que evitó que fuera a juicio a cambio de unos pocos meses en la cárcel, cuando él era fiscal federal en Florida, donde ocurrió el caso. Aquel episodio, ocurrido en 2008, ha vuelto a la luz después de que la fiscalía de Nueva York resucitara el caso y acusara a Epstein de organizar una red de tráfico sexual en el que abusaba de menores, tanto en Nueva York como en Florida.

Acosta fue quien supervisó el acuerdo de no imputación para Epstein, un financiero que se movía con los círculos de la elite. Era amigo de Donald Trump y Bill Clinton viajó varias veces en su jet privado (ahora, ambos aseguran que apenas le conocían). En lugar de presentar cargos contra Epstein y llevarle a juicio, Acosta optó por un acuerdo secreto con condiciones muy favorables para el multimillonario: trece meses en la cárcel -con permisos que le permitían acudir a su oficina- e inclusión en el registro de delincuentes sexuales.

La nueva investigación se ha convertido en una nueva tormenta política para la Administración Trump, con exigencias por parte de la opinión pública y de la oposición para que Acosta dimita. Nancy Pelosi, la demócrata de mayor rango en el Congreso como presidenta de la Cámara de Representantes, pidió su salida por aceptar «un acuerdo inadmisible»: «Es imposible que ahora se pueda tener confianza en la capacidad del secretario Acosta de liderar el Departamento de Trabajo».

El miércoles, Acosta compareció en rueda de prensa para justificar su actuación en 2008 y defender su continuidad en el Gobierno. Al parecer, lo hacía bajo la exigencia de Trump de que explicara su posición y ante revelaciones de que el jefe de Gabinete, Mick Mulvaney, pedía su cabeza.

La versión que Acosta ofreció es que el acuerdo -ahora considerado demasiado indulgente con Epstein- era la mejor opción para que Epstein fuera a la cárcel -aunque solo fueran trece meses- y que se hiciera justicia a sus víctimas. Para el secretario de Trabajo, en aquel entonces, ir a juicio con las pruebas que había hubiera sido como «tirar los dados», con un resultado incierto.

Acosta reconoció que el acuerdo parece demasiado favorecedor a Epstein hoy en día, pero no se disculpó por su actuación en aquel episodio y dijo que, como era la justicia entonces, era la mejor opción.

Barry Krischer, que trabaja como fiscal estatal en Florida en aquella época, criticó que Acosta tratara de «reescribir la historia» en su comparecencia, que su explicación de lo que ocurrió entonces es «completamente errónea» y que no hubiera tenido problemas en imputar a Epstein.

La suerte que correrá Acosta es una incógnita. De momento, Trump parece satisfecho con su comparecencia, pero la presencia de Acosta en su Gabinete es una china en su zapato, precisamente por la relación que el presidente mantuvo con Epstein. «Conozco a Jeff hace quince años, es un tipo formidable», dijo Trump a la revista «New York» en 2002. «Es muy divertido. Dicen que le gustan tanto las mujeres como a mí, y muchas de ellas son jóvenes», añadió en un testimonio que se ha recordado hasta la saciedad estos días en EE.UU. «Dejamos de ser amigos, no he hablado con él hace quince años», ha dicho ahora Trump. «No era fan suyo».

Si el asunto sigue trayendo cola, la presencia de Acosta podría ser demasiado molesta para el presidente. «No creo que llega a este viernes», aseguró ayer el analista político Andrew Napolitano en la cadena Fox News, la más cercana a Trump, sobre el futuro de Acosta en la Administración.