Ni las misas ni los sermones estarán autorizados durante los actos conmemorativos, tal y como ha vendio sucediendo otros años
Ni las misas ni los sermones estarán autorizados durante los actos conmemorativos, tal y como ha vendio sucediendo otros años - EFA

Ruanda prohíbe todo acto religioso durante la conmemoración del genocidio de 1994

El gobierno ruandés defiende que «las víctimas a las que recordamos en esta época también profesaban diferentes religiones y, por eso, las nuevas directrices, intentan tratar por igual a todos»

KigaliActualizado:

Ruanda ha prohibido este jueves la celebración de misas y sermones, así como cualquier actividad religiosa, durante los actos de conmemoración este año del genocidio de 1994, en el que murieron al menos 800.000 personas en cien días. Lo que ha justificado en el respeto a la pluralidad religiosa de las víctimas.

El asesor de la Comisión Nacional para la lucha contra el Genocidio (CNLG) Bideri Diogene ha explicado a la prensa que se han adoptado nuevas líneas para los eventos del vigésimo cuarto aniversario del genocidio que tendrán lugar en el país africano durante una semana a partir del próximo 7 de abril.

Bideri ha afirmado que «los asistentes a las conmemoraciones pertenecen a d iferentes afiliaciones religiosas. Las víctimas a las que recordamos en esta época también profesaban diferentes religiones y, por eso, las nuevas directrices intentan tratar por igual a todos»

El responsable gubernamental también ha resaltado que las misas y los sermones no estarán autorizados dentro de las actividades conmemorativas, como ha pasado otros años. A pesar de que Ruanda es un país de mayoría cristiana, hay variedad de cultos, incluido el Islam.

Genocidio

El conflicto de Ruanda estalló el 6 de abril de 1994 tras el asesinato del entonces presidente ruandés, Juvénal Habyarimana, que murió junto al de Burundi, Cyprien Ntaryamira, después de que el avión en el que viajaban fuera derribado, aunque existían indicios claros de la situación que se estaba gestando desde meses antes.

La matanza que siguió -el Gobierno ruandés acusó a los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés (RPF) del asesinato- terminaría con la vida 800.000 tutsis y hutus moderados en poco más de tres meses. Desde entonces, muchos responsables del genocidio han huido a lugares como Europa, Canadá o Estados Unidos por temor a ser juzgados en Ruanda, donde alegan no recibir un juicio justo.