En 2011, cuando acabaron las reparaciones del submarino, la presidenta Kirchner aseguró que tenía «30 años más de vida»
En 2011, cuando acabaron las reparaciones del submarino, la presidenta Kirchner aseguró que tenía «30 años más de vida»

Planea la sombra de la corrupción en la tragedia del San Juan

Crece la sospecha sobre la «modernización» del submarino hecha en época de la expresidentea Cristina Fernández de Kirchner

CORRESPONSAL EN BUENOS AIRESActualizado:

«No tenemos que aventurarnos a buscar culpables. Primero hay que tener certidumbre, saber qué y por qué paso». Las palabras del presidente de Argentina, Mauricio Macri, tenían como objetivo calmar los ánimos, de por sí caldeados, entre la Armada y el Gobierno, enviar un mensaje de solidaridad a las familias de los 44 tripulantes del ARA San Juan y ratificar las prioridades: «Vamos a continuar la búsqueda (del submarino)... Esperamos encontrarlo en los próximos días», confió.

El presidente de Argentina fue al corazón de la Armada, al edificio Libertad de Buenos Aires donde compareció escoltado por el ministro de Defensa, Oscar Aguad y el almirante Marcelo Srur. La puesta en escena era la imagen de la unidad frente a las tensiones conocidas entre los dos hombres, sus subordinados, que, por primera vez en nueve días críticos, se colocaban frente a las cámaras.

Macri estuvo sobrio y sensible con la tragedia que viven las familias de los 44 marinos, pero también rotundo cuando advirtió: « Habrá una investigación seria, profunda, que arroje certezas»; y con ésta sobre la mesa, con «la verdad a partir de la investigación», se determinarán las responsabilidades. El presidente de la Argentina habló con claridad y se preguntó lo mismo que todo el país: cómo es posible que «un submarino, al que se le había realizado la revisión de media vida y estaba en perfectas condiciones para navegar» sufrió «esta supuesta explosión». El fantasma de la corrupción sobrevoló sobre la tragedia que ha conmocionado al mundo.

Los ojos de los argentinos se posan en la reforma y supuesta modernización de «media vida» realizada al San Juan entre 2008 y 2014. En ese periodo de tiempo el Ministerio de Defensa estuvo bajo las órdenes de Nilda Garre, Arturo Puricelli y Agustín Rossi. Todos designados por la expresidenta Cristina Fernández. En sus dos gobiernos consecutivos, marcados por la corrupción y los sobreprecios, se llegaron a descubrir obras, reformas o proyectos inconclusos y cobrados. Que algo similar haya ocurrido con el San Juan lo determinará la investigación que anunció Macri.

Chapuzas

Los primeros indicios comienzan a adquirir formato de prueba. La reparación mencionada, con soldaduras del casco y presunta reposición de hasta 37 kilómetros de cables, se realizó en los talleres de Cinar Tandanor donde hasta hace pocas horas no había duda de que se habían reemplazado los cuatro motores generadores diesel, los eléctricos propulsores, el recorrido así como sistemas y subsistemas, donde se incluían 960 baterías nuevas, válvulas y otros mecanismos. Pero, tras conocerse que el buque primero comunicó una avería con las baterías, se buscaron los informes del astilllero y se descubrió que, en rigor, lo que se hizo fue «un replacado y la reparación integral de cada una de las 960 bujías que hacen funcionar al submarino». Esto es, algo parecido a un lavado de cara del que se habría ocupado la empresa Varta, según publicó el diario Clarín.

El mismo medio cita a un empresario que se presentó a la licitación de las tareas de reparación del San Juan y asegura que era una fachada para adjudicarlas a dedo. Dijo que su oferta para desmontar y montar nuevas baterías fue de unos «118.000 pesos y sin embargo, se quedó con el negocio un subcontratista desconocido por un precio del entre 400.000 y 450.000» pesos (dividir entre veinte).

Con la sospecha instalada, al margen de la decisión política de Macri, no se descarta -o más bien se impone- que la juez federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, al frente de la causa por «averiguación de delito» reclame toda la documentación para confirmar o desterrar la palabra corrupción como una de las causas de la muerte de los 44 marinos.