Pedro Rodríguez - DE LEJOS

Al estilo de Harry «el sucio»

Un acorralado Irán intenta desacreditar a Arabia Saudí como fiable suministrador de petróleo

Pedro Rodríguez
Pedro Rodríguez
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Clint Eastwood, en su setentera encarnación cinematográfica como Harry «el sucio», convirtió en legendaria aquella frase de «anda, alégrame el día» como el acabose del matonismo que no tiene reparos en utilizar la fuerza de forma ilegítima. Si es cierto que cuando la única herramienta disponible es un martillo, todo parece un clavo, ¿cómo se verá el mundo cuando el único utillaje a mano es un revolver modelo Magnum de Smith & Wesson?

Tras una fulminante oleada de ataques con drones contra el corazón petrolero de Arabia Saudí, el mayor productor en el mundo de crudo se ha visto obligado a suspender la extracción de 5,7 millones de barriles diarios. Cifra que supone más o menos la mitad de toda la producción saudí y un 5 % del suministro global. Sin estimaciones fiables de cuándo se podrá superar este desastre, algunos analistas del mercado energético han empezado a describir lo ocurrido como el equivalente al 11-S en el «universo del petróleo».

Un grupo de rebeldes en Yemen –los hutíes– han asumido la responsabilidad de los ataques contra las estratégicas infraestructura petrolera saudíes Sin embargo, el alcance de los drones, las cargas explosivas empleadas y la precisión destructiva demostrada, hacen pensar que para esta sofisticada operación los hutíes han tenido que recibir un montón de ayuda por parte de sus aliados en Irán.

La teocracia de Teherán se enfrenta a presiones multiplicadas desde que la Administración Trump optó por renegar del acuerdo nuclear alcanzado en 2015. Irán, más que nunca se encuentra a la defensiva, a pesar de haber construido con ayuda de facciones chiítas un ambicioso colchón estratégico que se extiende por Irak, Siria, Líbano y Yemen.

Al atacar a sus antagonistas suníes en Arabia Saudí, precisamente donde más les duele, Irán está lanzando un desafiante mensaje más propio de Harry «el sucio» y de un país que se resiste a ser acorralado. Por eso, un imparable Teherán se «alegra el día» con este asimétrico Magnum que desacredita a Riad como el más fiable suministrador de petróleo.

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