Luigi di Maio (i) y Beppe Grillo, durante un acto este lunes en Roma
Luigi di Maio (i) y Beppe Grillo, durante un acto este lunes en Roma - Efe

El partido de Di Maio quiere parecer serio y capaz de gobernar en Italia

Los empresarios afirman que no temen al Movimiento 5 Estrellas. «Valoraremos sus decisiones, estamos hablando de partidos democráticos», señala el presidente de la patronal, Vincenzo Boccia

Corresponsal en RomaActualizado:

El Movimiento 5 Estrellas está dispuesto a gobernar Italia a toda costa y para ello se está transformando. El cómico Beppe Grillo, fundador del movimiento en 2009, recorrió las plazas de Italia gritando su lema preferido contra el sistema político: su famoso «vaffa» (¡iros a hacer puñetas!). Ahora le dice a Di Maio: «Ese tiempo ha terminado, dame un gobierno…». Y como garante del M5E, lo sigue inspirando: «Nosotros somos un poco DC, un poco de derecha y un poco de izquierda… Sobrevive quien se adapta».

Ahí está la clave del movimiento: ser un partido trasversal, único en Europa. Luigi Di Maio, con su aspecto anónimo y modales de democristiano es el gran protagonista de la metamorfosis. Se reunió en Londres con inversores para dar garantías a los mercados, otro tanto hizo en Milán con empresarios y en Roma con los embajadores de la Unión Europea. Además besó anillos de cardenales y, por su puesto, el relicario de la sangre del patrón de su región, San Genaro: asistió al milagro de ver licuarse la sangre mientras veneraba sus reliquias.

Es su camino de «normalización» política. Luigi Di Maio espera ahora el milagro de que el presidente Sergio Mattarella le encargue la formación de gobierno, porque su partido ha sido el más votado, y lo mande a las cámaras del Parlamento para que le otorguen la confianza. Dado que no tiene la mayoría parlamentaria y necesita formar una alianza con otros partidos, se ha mostrado disponible para hablar con todos, incluido el Partido Democrático, con la condición de que no esté Matteo Renzi. Son incompatibles.

Lista de diez puntos

Para ello Di Maio ha anunciado que presentará una lista de diez puntos sobre los que negociar. El presidente de los empresarios, Vincenzo Boccia, le ha marcado cuál debe ser el primer punto: «El país tiene una necesidad prioritaria, hay que concentrarse en el crecimiento». Es fácilmente explicable que la palabra de orden ahora mismo sea crecimiento porque la economía italiana se mantuvo estancada entre 1999 y 2016. El PIB en ese periodo solo creció un 4%, es decir, una media de 0,25% al año. Mientras la renta per capita descendió el 2%. Al inicio de ese periodo, en el año 1999, la renta per capita de un alemán, en términos de poder adquisitivo, era solo un 5 % más alta que la de un italiano. Hoy es un 25% más alto, según datos del profesor de Economía Carlo Cotarelli. Se explica así la protesta de millones de italianos que hoy ponen su confianza en Di Maio.

La Bolsa de Milán fue este martes la mejor de Europa: cerró con una ganancia del 1,75%. Una declaración de tranquilidad partió también de los empresarios. «Lo importante es que se asegure un gobierno para el país», afirma Vincenzo Boccia, presidente de Confindustria, la patronal italiana. Boccia añadió que «el movimiento 5 Estrellas no nos da miedo, valoraremos sus decisiones, estamos hablando de partidos democráticos; lo importante es que no cambien medidas que han tenido efectos positivos para la economía real».