El canciller austriaco, Sebastian Kurz, este lunes
El canciller austriaco, Sebastian Kurz, este lunes - EP

El Parlamento austriaco votará una moción de censura contra Kurz el lunes

La crisis política que vive el país centroeuropeo tras el derrumbe del Gobierno divide a los partidos en torno a su decisión de voto

Corresponsal en BerlínActualizado:

El presidente del Parlamento austriaco, Wolfgang Sobotka, ha fijado el próximo lunes 27 como fecha en la que la Cámara votará una moción de censura contra el canciller conservador, Sebastian Kurz. Esta medida había sido esgrimida por los socialdemócratas del SPÖ como amenaza, en caso de que Kurz no forzase la salida del gobierno del ministro de Interior Herbert Kickl, finalmente destituido. Pero otro partido, la formación minoritaria Jetzt, ha solicitado el voto de censura y está por ver si el SPÖ la secunda, lo que provocaría la caída de Kurz.

El portavoz de Jetzt ha justificado la solicitud de la moción explicando que «la inestabilidad en la situación actual podría crear un gabinete de campaña, puesto que el gobierno no estará exclusivamente formado por expertos no partidistas, sino que también habrá ministros conservadores al frente de los presupuestos del Estado pero con la vista puesta en las elecciones de septiembre». «La negativa a confiar en el canciller Kurz por parte del Consejo Nacional es un requisito previo para que el Presidente Federal pueda optar por un gobierno sin partido hasta la formación de un nuevo gobierno federal después de la elección de Nationalrat», ha señalado.

El partido ultranacionalista austríaco FPÖ, que hasta ayer gobernaba en coalición de Kurz y cuyos ministros han abandonado sus cargos en protesta por la destitución de Kickl, ha confirmado que votará contra su ya ex socio Sebastian Kurz. Así lo ha anunciado el propio Kickl. «Sería casi ingenuo por parte de Kurz suponer que nosotros en el FPÖ, tras la desconfianza de Kurz hacia nosotros, no tengamos desconfianza hacia él», ha declarado al diario Österreich. El voto clave para la supervivencia del canciller, que es del SPÖ, sigue sin ser aclarado. «No es un asunto prioritario», ha dicho la portavoz de la formación para explicar que todavía no se ha decidido si votarán contra Kurz o no. «Lo ideal sería una transferencia ordenada y que no fuera necesaria esa votación».

El presidente Van der Bellen continúa con una maratoniana ronda de entrevistas con los responsables de todos los partidos políticos para tratar de ordenar la situación. Tras su última conversación con la líder de Neos, Beate Meinl-Reisinger, esta ha declarado que su formación es contraria a que se vote la moción de confianza contra Kurz, alegando que «es necesario aportar estabilidad en estos momentos». Meinl-Reisinger pedía un «pacto de responsabilidad» y apeló al resto de los partidos a asumir en esta hora crítica «posiciones de Estado» y a apoyar al gobierno provisional reforzado con expertos hasta las elecciones de septiembre, de manera que Kurz y sus ministros puedan seguir trabajando en sus respectivos despachos hasta después del verano.

Crisis de Estado

La crisis política que vive Austria arrancó la noche del pasado viernes, cuando dos medios alemanes publicaron un vídeo grabado con cámara oculta en el que el ya dimitido líder del FPÖ, Heinz Christian Strache, se mostraba dispuesto a otorgar contratos públicos a cambio de financiación ilegal para su partido. Las imágenes fueron grabadas en Ibiza, en verano de 2017, antes de las elecciones de octubre de ese año ganadas por Kurz y de las que salió la coalición de Gobierno entre populares y ultranacionalistas. La interlocutora de Strache en aquella reunión era una mujer que se hizo pasar por la sobrina de un oligarca ruso dispuesta a invertir sumas millonarias en Austria. Entre otras cosas, Strache le proponía que adquiriera el Kronen Zeitung, el diario más influyente del país, y que ese medio apoyara al FPÖ para ayudarle a ganar las elecciones.

Tras la dimisión de Strache el sábado, Kurz reclamó la marcha de Kickl como condición para mantener la coalición con los ultras. Ante la negativa del FPÖ, Kurz anunció ayer la destitución del ministro, lo que provocó la salida del Ejecutivo del resto de miembros del partido de extrema derecha que controla las carteras de Interior, Exteriores, Defensa, Infraestructuras y Sanidad. Estos ministerios serán ahora puestos en manos de expertos independientes que los gestionarán hasta las elecciones anticipadas anunciadas para principios de septiembre. Aunque si Kurz cae en la moción de confianza del lunes, el presidente Van der Bellen deberá decidir cómo llegar hasta esa fecha.

El protagonista del vídeo de la polémica, el exvicecanciller Christian Strache, ha emprendido hoy una campaña con la que pretende demostrar su inocencia, puesto que asegura que «de aquella encerrona no salió ningún delito de corrupción». Strache se presenta como víctima de una «sucia campaña» y advierte que «no podemos dejar que nuestra democracia sea manejada por criminales que se sirven de vídeos ilegales realizados en el extranjero y contra políticos austriacos, en este caso mi persona». La prensa rosa sigue minuto a minuto las reacciones de su mujer, Filippa, a la que pidió disculpas en su discurso de dimisión por haberse «comportado como un adolescente, tratando de impresionar a la joven rusa». Filippa ha cerrado filas diciendo que «hay momentos duros de los que solo se puede salir siendo más fuertes» y «nosotros somos una familia que puede superar situaciones como esta».