Reuters

Rashida Tlaib rechaza viajar a Palestina después de recibir la autorización de Israel

La congresista demócrata no acepta las «condiciones opresivas» del Gobierno de Netanyahu para realizar el viaje

Corresponsal en WashingtonActualizado:

A pesar de que el Gobierno de Israel reculó ayer y en el último momento ofreció a una diputada norteamericana de padres palestinos la posibilidad de entrar en Cisjordania por «razones humanitarias», esta declinó en protesta por la ocupación militar de los territorios palestinos. Lo que iba a ser una más en una larga tradición de delegaciones del Capitolio enviadas a Israel y Palestina se ha convertido en una crisis política de primer nivel, con el ejecutivo de Benjamín Netanyahu plenamente alineado con Donald Trump y los demócratas denunciando la discriminación diplomática contra dos diputadas musulmanas, ambas defensoras del boicot a Israel por las condiciones de vida de los palestinos.

El Gobierno de Israel concedió primero el permiso de entrada a las dos diputadas, Ilhan Omar y Rashida Tlaib, pero el jueves lo retiró después de que Trump dijera en Twitter que hacerlo era un «signo de debilidad». Tanto Omar como Tlaib han sido muy activas en la defensa del boicot, la desinversión y las sanciones contra Israel por la ocupación de Cisjordania y el bloqueo a Gaza. También han sido las principales defensoras de la recusación del presidente a través del procedimiento de ‘impeachment’. El mes pasado, Trump les pidió, junto a otras dos diputadas de origen hispano y afroamericano, que se vuelvan a sus países, a pesar de que todas tienen ciudadanía de EE.UU.

Defender el boicot

Ante el escándalo provocado por la decisión y la protesta de los principales políticos demócratas, la diplomacia israelí anunció ayer que le concedía a Tlaib, cuyos padres son palestinos, un permiso de entrada en Cisjordania a visitar a su abuela, que está enferma y tiene 90 años. Para ingresar en Cisjordania, aunque sea desde Jordania, es necesario pasar por un control del ejército israelí, que controla todas las fronteras de los territorios palestinos con la excepción de la de la franja de Gaza con Egipto.

Tlaib se negó y aprovechó el escándalo para colocar en el centro de la política nacional norteamericana las condiciones de vida de los palestinos. «Callarme y tratarme como una delincuente no es lo que [mi abuela] querría para mí», dijo en la red social Twitter la diputada demócrata, nacida en Detroit. «Aceptarlo sería aceptar que muera una parte de mí», añadió.

Este incidente es atípico porque tradicionalmente la defensa del Estado de Israel y su derecho a existir de forma pacífica ha sido política de Estado en EE.UU., respetada y defendida por ambos partidos, que han rechazado siempre cualquier tipo de boicot. Las diputadas a las que Israel les ha prohibido la entrada son parte de una nueva hornada de políticos de izquierda que se estrenó en el Capitolio en enero y, por primera vez, ha defendido el boicot, algo que ha provocado más de un rifirrafe en su propio grupo parlamentario.

El gobierno de Israel, inmerso en un escándalo que puede costarle una crisis con todo el Partido Demócrata, hizo pública ayer una carta de Tlaib solicitando la entrada para poder visitar a su abuela en la villa palestina de Beit Ur Al Fouka, cerca de Ramala. «Puede que sea mi última oportunidad de verla», dijo Tlaib, quien además se comprometía a no participar en actos de índole política durante su visita: «Respetaré las restricciones y no promoveré el boicot contra Israel durante mi visita».

El ministerio de Interior israelí autorizó el permiso, solo para encontrarse ayer con un rechazo de última hora de la propia diputada, que debería haber llegado a Palestina el domingo. En un reacción poco común, el ministro de Interior israelí, Aryeh Deri, dijo en la red social que «al parecer su odio a Israel es mucho mayor que su amor por su abuela». A diferencia de su predecesor, Trump es un presidente extremadamente popular en Israel que no se ha abstenido de hacer campaña a favor de Netanyahu en las elecciones de abril.