Imagen distribuida de la agencia oficial iraní, Fars, del lugar del atentado en el suroeste del país
Imagen distribuida de la agencia oficial iraní, Fars, del lugar del atentado en el suroeste del país - Afp

Irán clama venganza tras el atentado suicida contra su Guardia Revolucionaria

El ataque, reivindicado por un grupo radical suní, causó al menos 27 muertos y Teherán culpa a «mercenarios» de EE.UU.

Corresponsal en JerusalénActualizado:

La Guardia Revolucionaria de Irán clamó venganza este miércoles tras el atentado que costó la vida a al menos 27 de sus miembros en una operación suicida contra el autobús en el que viajaban en la provincia de Sistán y Baluchistán, en plena frontera con Pakistán. El ataque fue reivindicado de inmediato por Jaish al Adl (nombre en árabe que significa Ejército de la Justicia), grupo radical suní que desde hace siete años desafía a las autoridades de Teherán en esta parte del país con atentados y secuestros.

Los paramilitares del cuerpo de élite iraní habían acabado su relevo y regresaban a sus hogares cuando fueron alcanzados por un kamikaze al volante de un coche cargado de explosivos en la carretera que une Zahedán con Khash, según el comunicado de la Guardia Revolucionaria, que calificó a los autores de «mercenarios de los servicios de inteligencia» estadounidense.

Además de los problemas económicos y de la cada vez mayor tensión con EE.UU., Irán mira con preocupación la inestabilidad en sus fronteras, donde grupos armados de las minorías kurda, baluchi y árabe amenazan al Gobierno central. Las autoridades niegan que exista discriminación hacia estos grupos étnicos, pero ellos se quejan de la falta de derechos. Al noroeste (Kurdistán) y sureste (Baluchistán) se registran enfrentamientos armados con frecuencia, que normalmente no trascienden a los medios, y la república islámica acusa abiertamente Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel y Arabia Saudí de financiar y respaldar a estos grupos armados para intentar desestabilizar al sistema.

El Ejército de la Justicia ha incrementado sus acciones en los últimos meses y se ha convertido en un motivo de fricción entre Teherán e Islamabad. Los iraníes acusan al país vecino de no hacer lo suficiente para combatirlos y denuncian que es al otro lado de la frontera donde tienen sus santuarios.

Un reguero de sangre

A comienzos de año un ataque con explosivos contra una comisaría en Zahedán, capital de Sistán y Baluchistán, dejó al menos cuatro heridos y en septiembre la Guardia Revolucionaria mató en la frontera a cuatro milicianos, entre ellos el considerado número dos del grupo, Mulla Hashem Nokri. Un mes después, el Ejército de la Justicia secuestró a doce agentes de seguridad iraníes en la frontera y hasta el momento solo cinco han regresado a la república islámica.

El Ejército de la Justicia tomó el relevo de Jondolá (Ejército de Dios) en 2012 al frente de la insurgencia de la minoría baluchi. En octubre de 2009 un ataque suicida de Jondolá acabó con la vida de al menos 29 personas e hirió a otras 28 en la zona de Pishin.

Irán entierra a sus muertos el mismo día en que en Polonia concluye la cumbre convocada por Estados Unidos para intentar frenar la influencia de la república islámica en Oriente Medio. Tras la primera de las dos jornadas, el primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, se mostró satisfecho porque «israelíes y estados árabes avanzamos en nuestro interés común de guerra con Irán», según recogió « The Jerusalem Post». Además del Estado judío, en Varsovia se encuentran otros aliados regionales de Estados Unidos como Arabia Saudí, Jordania, Kuwait o Egipto.