Una multitud de fieles católicos asiste a una misa del Papa Francisco en Seúl en agosto de 2014
Una multitud de fieles católicos asiste a una misa del Papa Francisco en Seúl en agosto de 2014 - Reuters

La Iglesia florece en Corea tras décadas de lucha democrática

En una región sin apenas presencia salvo Filipinas, los católicos han pasado de representar el 5% de los coreanos en 1985 al 11% actual

SeúlActualizado:

Es domingo a las siete de la tarde en Seúl y, pese a los siete grados y la amenaza de lluvia, la catedral de Myeongdong, una de las más emblemáticas de la capital surcoreana, está llena de veinteañeros. Una escena que contrasta con las iglesias cada vez más vacías de jóvenes en países de histórica tradición católica como España.

Pantallas gigantes con uno de los grupos de moda de la colorida cultura musical del K-Pop y una constelación de rascacielos flanquean uno de los mercadillo de comida callejera más populares de la ciudad. Una catedral con su cruz en lo alto se alza solemne y en penumbra tras los puestos, mientras coreanos y turistas saborean sus brochetas de cerdo humeantes y las deliciosas empanadillas mandús. Al templo se accede a través de un centro comercial que cuenta con un escaparate con varios belenes: «Capilla familiar en la segunda planta», se lee en un carteldel pasillo. Ya en lo alto, sobre las ocho de la tarde, manan de la catedral hileras de feligreses de entre 20 y 30 años.

«Este es un lugar importante para nosotros, aquí se reunía mucha gente en los años 80 para protestar contra el Gobierno y en favor de la democracia», comentan a ABC Sojeong y Wonil, una pareja de treintañeros que acaban de salir de la misa. A unos metros hablan en corrillo el párroco con otros feligreses, entre los que se encuentra Dasol Lee, una periodista de 28 que ha estudiado un año en Madrid y de las pocas que puede hablar inglés y hacer de portavoz oficiosa de la parroquia. «La Iglesia católica fue muy activa en la protección de la población de las matanzas (durante las dictaduras de los años 70 y 80), especialmente en esta catedral. Por estas razones los coreanos tenemos una actitud positiva hacia la religión católica», explica Lee, matizando que esta misa de los domingos está orientada a los jóvenes.

Cardenal Yeom Soo-jung
Cardenal Yeom Soo-jung - Cedida por el Arzobispado de Seúl

Mientras la región Asia-Pacífico presenta uno de los porcentajes de católicos más bajos del mundo, del 3% según el Pew Research Center, y donde Japón no pasa del 0,5%, el número de católicos en Corea supera los 5,8 millones de creyentes -el 11% de la población total, frente al 5% en 1985-. Registra 100.000 bautizos cada año, según datos del Arzobispado de Seúl, y tiene 5.360 sacerdotes y 11.736 religiosos repartidos en más de 1.730 parroquias, aunque el crecimiento se ha aminorado en los últimos años.

Estas cifras infrarrepresentan la influencia real del catolicismo en las élites surcoreanas. No solo el actual presidente Moon es un ferviente católico, sino que cuanto más alto se mira en la pirámide de poder más católicos se encuentran: las clases dirigentes suelen enviar a sus hijos a colegios cristianos como símbolo de modernidad.

«La Iglesia coreana ha estado mostrando un aumento más radical en su tamaño que cualquier otra en el mundo durante las últimas tres décadas, pese a la persecución que sufrió durante más de 100 años», explica el arzobispo de Seúl, el Cardenal Andrew Yeom Soo-jung, en entrevista con ABC. «La Iglesia coreana cuenta con una atmósfera más joven y dinámica que la europea, con una historia y una tradición prominentes porque solo han pasado 235 años desde que se proclamó el Evangelio por primera vez», agrega.

Ayuda a los norcoreanos

Una vez conquistada la democracia, asociaciones cristianas en Corea han tomado también un papel protagonista en la integración de desertores norcoreanos en el capitalista y próspero sur. En junio de 2016, una iglesia católica en Seúl bautizó a 60 desertores norcoreanos en un solo día, después de que el padre Raymond Lee Jong-nam les ayudara con la adaptación en Corea del Sur. «Muchas diócesis y congregaciones están organizando refugios o donando fondos para ellos. El Comité para la Reconciliación del Pueblo Coreano de la Archidiócesis de Seúl organizó coros -Unitas y Unitas Angels- integrado por desertores norcoreanos y sus hijos para que se comuniquen y se integren de manera segura en la sociedad coreana», afirma el arzobispo.

El 45% de los surcoreanos no profesa ninguna creencia, el 22% son budistas y, del 29% de cristianos, el 18% son protestantes y el resto católicos

La estrategia mediadora de Moon -y del Papa Francisco- a favor del diálogo entre EE.UU. y Corea del Norte parece encallada después del fracaso de la cumbre de Hanói del pasado febrero, con los presidentes Donald Trump y Kim Jong-un negándose a ceder. «Desde 1995, hemos estado celebrando una misa por la paz y la reconciliación del pueblo coreano todos los martes por la noche en la catedral de Myeongdong», dice Yeom, subrayando los esfuerzos de la Iglesia surcoreana por una paz duradera con actos como la «Peregrinación Juvenil Mundial» hacia la Zona desmilitarizada entre las dos Coreas.

Yeom ostenta igualmente el cargo de Administrador Apostólico en la Diócesis de Pyongyang, toda una «iglesia silenciosa»ante el terror totalitario del régimen comunista. Según la ONG Open Doors (Puertas abiertas), Corea del Norte es el país del mundo en el que más se persigue a los cristianos.

Con la independencia en 1945, el norte contaba con 57 parroquias y 52.000 fieles en Corea del Norte. «La Iglesia norcoreana, con esos sinceros creyentes y sacerdotes apasionados, se ha convertido en una «iglesia silenciosa» después de que el obispo Francis Borgia Hong Yong-ho y otros sacerdotes en la Diócesis de Pyongyang fueran secuestrados y desaparecidos tras la Guerra de Corea. «Todavía hay creyentes que imploran a Dios», concluye.