Imagen de un vídeo difundido por «The Washington Post» en el que se ve una conversación entre la periodista Stephanie McCrummen (a la izquierda) y el supuesto gancho de la trampa, Jaime Phillips
Imagen de un vídeo difundido por «The Washington Post» en el que se ve una conversación entre la periodista Stephanie McCrummen (a la izquierda) y el supuesto gancho de la trampa, Jaime Phillips - ABC

La falsa acusación de abusos sexuales que intentaron colar a «The Washington Post»

El propio diario revela el engaño y apunta a una trampa para tratar de denunciar su tendenciosidad

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En la era de las «fake news» y de la llamada «postverdad», el rigor periodístico se pone cada vez más a prueba. El intento de colar a «The Washington Post» una falsa historia sobre el senador republicano Roy Moore y las retorcidas intenciones de la supuesta trampa son el último ejemplo. El propio diario de la capital estadounidense ha revelado la celada que se le pretendía tender.

Una mujer, Jaime T. Phillips, contactó con el periódico para contar que Moore, el candidato republicano al Senado por Alabama acusado de abusos sexuales, le había dejado embarazada cuando era una adolescente. Durante dos semanas, en distintas entrevistas, habría relatado una historia llena de dramatismo acerca de una presunta relación sexual con Moore en 1992, que la habría llevado a abortar con 15 años. En esos encuentros con los reporteros del «Post» les habría insistido para mostar sus opiniones sobre los efetos que sus denuncias podrían tener en la candidatura de Moore cuando se hicieran públicas.

El caso de Moore ha captado una gran atención de los medios estadounidenses en las últimas semanas y el presidente, Donald Trump, le ha mostrado su respaldo, recordando que élniega las acusaciones y abogando por escuchar su versión, no solo la de quinenes le acusan. Sin embargo, no está previsto que participe personalmente en la campaña por su elección en Alabama.

El periódico no publicó la historia, basada en un testimonio que consideraba inconsistente. Cuando los reporteros plantearon a la mujer las incoherencias de su relato y una entrada en internet que les suscitaba dudas sobre sus motivos, ella recalcó que no trabajaba para ninguna organización que tuviera a los periodistas como objetivos, de acuerdo con la versión que ofrece el diario washingtoniano.

Sin embargo, según el periódico, en la mañana de este lunes, los reporteros vieron a la mujer entrando en la las oficinas en Nueva York de Project Veritas, una organización que pone en el punto de mira a los grandes medios de comunicación y grupos de tendencia izquierdista. Esta entidad, explica « The Washington Post», se dedica a montar trampas encubiertas que incluye el uso de falsas historias y grabaciones con cámara oculta con la intención de denunciar públicamente su tendenciosidad.

El fundador de Project Veritas, James O'Keefe, no quiso responder al periódico cuando fue preguntado acerca de Jaime Phillips, poco después de que se la viera entrar a las oficinas. «No estoy haciendo una entrevista ahora, así que no voy a decir una palabra», señaló. O'Keefe, según recoge «The Washington Post», estuvo condenado por un delito menor en 2010 al usar una falsa identidad par acceder a un edificio federal durante una trampa anterior.

Posteriormente, el periódico le preguntó si la mujer era empleada de Project Veritas ni si él trabajaba con Roy Moore o con el ex asesor de la Casa Blanca Steve Bannon o estrategas republicanos. Tampoco un portavoz de la campaña de Moore ha respondido a la solicitud de comentarios. Así mismo, tampoco la propia Phillips respondía este lunes a las llamadas a su móvil.

«Una trama para engañarnos y avergonzarnos»

En el artículo en el que revela este montaje, «The Washington Post» señala: «Los esfuerzos del grupo ilustran lo lejos que han llegado los activistas para tratar de desacreditar a los medios por informar de las denuncas de numerosas mujeres de que Moore las perseguía cuando eran adolescentes y él estaba en los treinta y pocos años. Moore ha negado que hiciera nada impropio».

El periódico decidió revelar los comentarios que había realizado Jaime Phillips «off the record» tras verla entrar en la oficina de Project Veritas. El director de «The Washington Post», Martin Baron, asegura: «Nosotros siempre respetamos los acuerdos de "off the record" cuando están basados en la buena fe». «Sin embargo -explica- esta conversación llamda "off the record" era la esencia de una trama para engañarnos y avergonzarnos. El intento de Project Veritas era clarametne dar publicidad a la conversación si nosotros caíamos en la trampa. Gracias a nuestro habitual rigor periodístico, no fuimos engañados, y no podemos respetar un acuerdo de "off the record" que fue solicitado en malintencionada mala fe».

O'Keefe, por su parte, ha hecho llegar un correo electrónico a sus seguidores en el que se vanagloria de que «tras meses de trabajo encubierto dentro de The Whasington Post, la identidad de nuestro periodista de investigación infiltrado en la publicación fue revelada». Según dice, «así es como el trabajo encubierto funciona. No es la primera vez que ha pasado, y no será la última».

Así mismo, ha compartido en Twitter vídeos procedentes también del trabajo encubierto del grupo, en los que se ve a un reportero del periódico decir que el consejo editorial cuenta con una inclinación contraria a Trump.