Un soldado yemení leal al gobierno respaldado por Riad, durante una ceremonia de graduación
Un soldado yemení leal al gobierno respaldado por Riad, durante una ceremonia de graduación - Afp

EE.UU. exige a Arabia Saudí un alto el fuego en Yemen

Por primera vez, Trump muestra mano dura frente a sus aliados en Riad

WashingtonActualizado:

Aprovechando la crisis por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, la Casa Blanca se ha sumado a la presión internacional sobre Arabia Saudí para que declare un alto el fuego en el conflicto en Yemen, en el que interviene a través de una coalición militar de nueve países. Tanto el jefe del Pentágono, Jim Mattis, como el de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo, han instado a Riad a que facilite el inicio de conversaciones de paz con los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, en el plazo de un mes.

«En 30 días queremos que las partes comiencen las negociaciones sobre la base de un alto el fuego, una retirada de la frontera y la suspensión de los bombardeos», dijo Mattis el martes por la noche en un discurso en el Instituto de la Paz de Washington. Por primera vez, EE.UU. ha pedido a Arabia Saudí, que interviene en el conflicto desde 2015, «un cese de los bombardeos en todas las zonas de población civil», tal y como dijo Pompeo posteriormente en un comunicado.

En Yemen se enfrentan dos bandos respaldados por las dos potencias del golfo Pérsico, con la intervención paralela de grupos terroristas afiliados a Al Qaida y Daesh. Desde que comenzara la guerra civil, y con la intervención extranjera, han muerto 16.200 civiles y el número de exiliados y desplazados internos supera los dos millones de una población de 28 millones. Arabia Saudí comparte una frontera de 1.800 kilómetros con Yemen y apoya al gobierno en el exilio del suní Abdo Rabu Mansur Hadi.

El papel de Riad en la muerte del periodista saudí Khashoggi en Estambul ha llevado a la administración de Donald Trump a mostrar mano dura en la crisis humanitaria yemení, para la cual la Organización de Naciones Unidas ha nombrado a un enviado especial, Martin Griffiths, quien ha alertado de un inminente riesgo de hambruna. Aunque EE.UU. no tiene papel directo en la coalición liderada por Arabia Saudí, sí vende —como España— armamento que luego puede ser utilizado en ese conflicto.

Acusaciones de crímenes de guerra

La ONU propuso iniciar el mes pasado conversaciones en Ginebra entre el Gobierno reconocido de Yemen y las milicias hutíes, las primeras desde un intento frustrado de 2016. Este último grupo se ausentó, denunciando un bloqueo por parte de Riad, que en aquel momento inició una ofensiva para tomar el puerto de Al Hudeida, en el mar Rojo, desde donde asegura que llega armamento iraní a la península.

Un informe del Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, publicado en agosto, acusó a Arabia Saudí y sus aliados de crímenes de guerra como la tortura, violación y muerte de civiles, además del uso de menores en batallones. Entonces, a pesar de esas acusaciones, EE.UU. mantuvo su apoyo a Arabia Saudí. «Es necesario que estos países se defiendan y que el gobierno legítimo de Yemen regrese al poder», dijo entonces Mattis, el jefe del Pentágono.