Cientos de personas participan en una vigilia en honor a las víctimas del ataque terrorista de ayer en Manchester (Reino Unido)
Cientos de personas participan en una vigilia en honor a las víctimas del ataque terrorista de ayer en Manchester (Reino Unido) - EFE

«¿Qué diré a mis hijas para que se sientan seguras?»

Entre los asistentes al concierto había muchos niños que iban por primera vez a un recital en directo

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«Hemos matado a vuestros hijos» fue el mensaje enviado ayer por Daesh para reivindicar el atentado en el Manchester Arena. Y así fue, entre las víctimas se encontraban varios menores, que acudieron acompañados por sus padres al concierto de Ariana Grande. Pero los yihadistas también mataron en la noche del lunes la inocencia y la sensación de seguridad de los niños que fueron testigos del atentado suicida. Varias personas que asistieron al concierto describieron a los medios locales escenas de pánico tras escuchar una «enorme explosión». «Todo el mundo gritaba y corría, el suelo estaba repleto de abrigos y teléfonos móviles. La gente simplemente lo tiraba todo», relató a la BBC Robert Tempkin, de 22 años.

Majid Khan, de 22 años, describió cómo la explosión se produjo una vez terminado el concierto, cuando el público comenzaba a abandonar el recinto. «Se produjo una detonación y todas las personas que estaban en el otro lado del pabellón se pusieron a correr de pronto hacia nosotros porque trataban de salir hacia (la calle) Trinity Way», afirmó Khan. Esa salida «estaba bloqueada, por lo que todo el mundo corría para encontrar cualquier salida lo antes posible».

Otro testigo explicó que poco después de que la cantante se despidiera del público «las luces se encendieron, se produjeron grandes estruendos y la gente empezó a correr y gritar». «Nos metimos en un ascensor hacia el piso superior, hacia las salidas. Cuando se abrieron las puertas vi sangre en el suelo y dos personas heridas. Tenían sangre en toda la cara», afirmó ese testigo.

Entre los supervivientes más jóvenes se encontraba Nevie Hemblys, de nueve años, que había acudido al concierto con su hermana Nell, de 10 años, y su madre, Heidi. «Estaba muy asustada y temblando durante todo el camino de regreso», explicó Nevie al diario «Daily Mail». Para la niña este era su segundo concierto. Madre e hijas fueron trasladadas a un hotel cercano, donde fueron acogidas alrededor de un centenar de personas. Transcurridas las horas, ayer por la mañana, Nevie se sentía mejor. «Sé lo que ha sucedido y hay más seguridad ahora porque hay policía por todas partes». A pesar de los sucedido, asegura que volvería a ir a otro concierto «si en él está mi madre».

Heidi, por su parte, comparte la preocupación de otros muchos padres a los que les gustaría borrar o mitigar las escenas de horror vividas por sus hijos. «Es difícil encontrar las palabras. Mis dos hijas quedarán traumatizadas. Estoy segura. Anoche estaban completamente histéricas. No podían dormir, y cuando lo hacían tenían pesadillas. Es realmente duro para una madre saber qué decirles para que vuelvan a sentirse seguras», se lamentaba Heidi.