Varios manifestantes gesticulan mientras gritan contra la extradición - AFP / Video: Agencia Atlas

Un millón de personas protestan en Hong Kong contra la ley de extradición a China

Una de las manifestaciones más multitudinarias que se recuerdan en el territorio toma las calles contra esta ley

Corresponsal en PekínActualizado:

En una de las manifestaciones más multitudinarias que se recuerdan en Hong Kong, un millón de personas han protestado este domingo contra la ley de extradición a China continental, que el Parlamento local debatirá – y probablemente aprobará – este miércoles. Desde activistas hasta disidentes pasando por empresarios, artistas y abogados, la posibilidad de ser juzgados en un tribunal chino ha alarmado a la sociedad hongkonesa, que sigue conservando su autonomía judicial desde su devolución al régimen de Pekín en 1997.

Con el miedo a perder las libertades de las que goza esta antigua colonia británica, mayores que en el resto de China, Hong Kong se ha movilizado en masa contra esta controvertida ley. De forma bastante inoportuna para las autoridades, su tramitación ha coincidido con el 30º aniversario de la matanza de Tiananmen, que se ha conmemorado esta semana. Solo cinco días después de que más de 100.000 personas celebraran una vigila de récord en Hong Kong, el único lugar de China donde está permitido hacerlo, la multitud ha vuelto a echarse a la calle para protestar contra el régimen del Partido Comunista.

A tenor del periódico «South China Morning Post», cientos de miles de manifestantes han participado en la marcha más unificada que ha vivido Hong Kong en más de una década. Mientras los organizadores daban una cifra de un millón de asistentes, la Policía la rebajaba a 153.000 en el punto de salida, el Parque Victoria. Afín a Pekín, un recuento de la Universidad de Ciencia y Tecnología calculaba unos 212.000 manifestantes, lo que da buena cuenta de la asistencia masiva.

Otra imagen de los manifestantes en las calles de Hong Kong
Otra imagen de los manifestantes en las calles de Hong Kong - EP

Devuelta por el Reino Unido en 1997, Hong Kong goza de más libertades que el resto de China por el principio de «un país, dos sistemas», vigente hasta 2047. Pero, en estos 22 años, el autoritario régimen de Pekín ha aumentado tanto su control que los activistas denuncian una progresiva pérdida de libertades. Tras combatir en años anteriores las leyes de seguridad y educación, su nuevo frente de batalla es el acuerdo de extradición con China que se debatirá el miércoles en el Parlamento autonómico hongkonés, dominado por los grupos leales a Pekín. Aunque el borrador del acuerdo ha sido rebajado en los últimos días, sigue encontrando un fuerte rechazo social por la falta de garantías que ofrecen los tribunales en China, donde la justicia está supeditada al régimen del Partido Comunista.

En principio, el acuerdo prevé la extradición por delitos económicos como corrupción, fugitivos, extranjeros y sospechosos de ser una amenaza para la seguridad nacional de China y Hong Kong. Esta última categoría preocupa especialmente a los activistas de la isla, exiliados muchos de ellos tras el aplastamiento de Tiananmen.

«El mismo régimen que mató en 1989 es el mismo que ahora quiere el acuerdo de extradición, que puede servir para reactivar la Ley de Seguridad que ya rechazamos en 2003», criticaba estos días Lee Cheuk-yan, vicepresidente de la Alianza en Apoyo a los Movimientos Democráticos y Patrióticos de China. Recogiendo la voz de la calle, denuncia que «Hong Kong está perdiendo libertades» y «no es solo un problema político, sino económico, ya que asustará a muchos inversores extranjeros».

Por su parte, el politólogo Jean-Pierre Cabestan, profesor de la Universidad Baptista, analizaba para ABC que «China quiere aprobar la moción de extradición para recordarle a Hong Kong que es una parte del país y quien manda es Pekín. Está por ver cómo se implementa. Pero disuadirá a los disidentes de quedarse en Hong Kong y algunos negocios se marcharán también, para beneficio de Singapur o Bangkok«. A su juicio, «la correa sobre Hong Kong se va acortando sin acabar formalmente con el modelo de un país, dos sistemas».