El superministro Sergio Moro junto al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro
El superministro Sergio Moro junto al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro - REUTERS

Bolsonaro condecora a su superministro más polémico

Sergio Moro llegó a la ceremonia a orillas del lago Paranoá, en Brasilia, en una lancha y acompañado por el presidente, de quien recibió la medalla de la Orden de la Marina

Corresponsal en Sao PauloActualizado:

El silencio del presidente Jair Bolsonaro al condecorar a su superministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, abatido por filtraciones que ponen en duda su imparcialidad, generó más ruidos en las especulaciones sobre el futuro del cuadro más popular de su Gobierno.

Bolsonaro aprovechó una ceremonia militar marcada en su agenda para darle una condecoración a Moro, que de investigador de escándalos pasó a ser el blanco de uno: las filtraciones publicadas por el diario The Intercept, que muestran diálogos entre el exjuez, que condenó por corrupción al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, y los fiscales de la Operación Lavacoches.

Moro llegó a la ceremonia a orillas del lago Paranoá, en Brasilia, a bordo de una lancha y acompañado por el presidente, de quien recibió la medalla de la Orden de la Marina, en un evento llamativo. Según la prensa local, ambos conversaron antes en el Palacio de Alvorada, la residencia presidencial. En el encuentro, trataron las acusaciones de que el juez habría participado activamente en el caso, dando órdenes a los fiscales.

Moro recibió un apoyo más explícito del vicepresidente, el general Hamilton Mourao, y del ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, el General Augusto Heleno, que trabajan directamente con Bolsonaro.

En el Congreso y en la Corte Suprema, volvieron los debates sobre abuso de autoridad y las condenas en segunda instancia, que apoyaron el argumento de prisión de Lula. El desgaste de Moro puede afectar una decisión en pauta en la corte, levantada por los abogados de Lula, que ya cuestionaban la parcialidad de los procesos.

Las filtraciones

El reportaje, firmado por Glenn Greenwald, reveló conversaciones entre Moro y los fiscales, que serían por sí solas inconstitucionales, y que inducen a creer que hubo parcialidad en el proceso que investigó a Lula de Silva, adelantando fases del proceso y perjudicando su participación en la elección presidencial del año pasado.

En otro de esos diálogos, extraídos de la aplicación rusa Telegram, el fiscal Deltan Dallagnol, muestra inseguridad con las pruebas del triplex que llevó a la condenación del exmandatario. El caso de Lula, preso desde abril del año pasado, fue juzgado en 194 días, tiempo récord en la Operación Lavacoches, donde el promedio de esos procesos fue de un año, según el diario Folha de São Paulo.

Greenwald, que reside en Río de Janeiro, es el mismo periodista que reveló en 2013 el caso del exanalista de la NSA, Edward Snowden, que complicó a los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

Superministro de Bolsonaro, Moro es el nombre más popular del actual Gobierno con un 61,5% en la encuesta Atlas Político que, al contrario, muestra al presidente en baja. El exjuez de la Lavacoches es considerado un héroe nacional por liderar las denuncias anticorrupción que llevaron a la cárcel a Lula y sus hombres de confianza, así como a importantes empresarios nacionales.