Gabriela Michetti, vicepresidenta de Argentina, durante la entrevista con ABC
Gabriela Michetti, vicepresidenta de Argentina, durante la entrevista con ABC - José Ramón Ladra
Entrevista

«Argentina estaba arrasada. Debimos pensar que no podríamos arreglar las cosas en dos ni cuatro años»

Gabriela Michetti, vicepresidenta de Argentina, asegura a ABC que «el vínculo con España está por encima del Gobierno de turno»

MadridActualizado:

En la recta final de la legislatura, Gabriela Michetti aún no sabe si volverá a acompañar, como candidata a vicepresidenta, a Mauricio Macri en las elecciones de octubre, pero no duda: «Si el presidente me necesita, me va a tener a su lado». Dicho esto, añade: «Hay que pensar en lo que tenemos que hacer hoy y no perder el tiempo en especulaciones. Además, tampoco creo que haya que estar eternamente en la política partidaria».

Acaba de salir de una reunión con representantes de las principales pesqueras españolas en Argentina. «Había poca trasparencia en un sector que necesita certidumbre y reglas ordenadas», advierte. «Sufrían mafias, corrupción y aprietes», recuerda en alusión a los gobiernos kirchneristas (2003-2015). «Ahora -insiste- estamos en una etapa diferente. Trabajamos para que haya reglas, cuotas y licencias de pesca claras y transparentes».

Michetti está satisfecha: «6.500 millones de dólares de inversión», comenta que se lleva en la maleta de sus viajes por el mundo en representación del Gobierno. En el caso de España, aterrizó con un mandato: «El presidente me ha pedido que refuerce la relación con un socio principal para nosotros». El cambio de Gobierno, tras la moción de censura, parece no influir en un vínculo que, asegura, «está por encima del gobierno de turno».

¿Está satisfecha con los resultados de su Gobierno?

Creo que, con lo que nos encontramos, hemos hecho un buen Gobierno. En 2015 nuestros vínculos internacionales positivos eran con Irán, Cuba y Venezuela. Hoy organizamos la reunión del G-20 y avanzamos en un proceso sano para recuperar la economía, la educación, la salud, la justicia y las instituciones. Argentina ya forma parte del mundo.

Pero la economía doméstica sufre…

Somos conscientes de los problemas y no los ocultamos. Sinceramos los datos que antes se ocultaban o tergiversaban. En 70 años la mayoría de los Gobiernos terminaron en crisis brutales. Esto no va a suceder con nosotros, porque no estamos dispuestos a tomar atajos aunque el proceso sea doloroso. Nuestro modelo es el de un país que tenga crecimiento sostenido, aunque sea a tasas bajas, pero sostenido.

«En el 2015 nuestros vínculos internacionales positivos eran con Irán, Cuba y Venezuela. Ahora, organizamos la reunión del G-20»

La pobreza es del 30 por ciento.

Nuestro Gobierno ha trasformado los subsidios en mecanismos de capacitación para salir de la pobreza y generar trabajo, pero el proceso no es lo rápido que nos gustaría.

¿Hace alguna autocrítica?

Tuvimos un error de diagnóstico y de cálculo. Generamos y nos generamos unas expectativas que luego vimos que no se podían cumplir. Argentina estaba arrasada. Debimos pensar que nosotros no podríamos arreglar las cosas en dos ni en cuatro años.

¿Una segunda legislatura podría resolver los problemas pendientes?

Tenemos políticas de Estado a largo plazo. Es más largo y más duro, pero la vocación es que el esfuerzo sea con permanencia. La idea es dejar el país en la corriente de crecimiento sostenido.

«La gente ve que instalamos cloacas, agua corriente, construimos viviendas... Nuestras obras se terminan y no tenemos una sola cuestionada»

¿La corrupción condiciona el crecimiento?

Obvio. La corrupción del kirchnerismo es impresionante, salta en todas partes: obras públicas, infraestructuras, concesiones… Un ejemplo, en el Senado (lo preside), el valor de las obras licitadas hace seis años es el mismo que logramos hoy, incluso con la inflación de por medio.

El kirchnerismo acusa al macrismo de tener su propia dosis de corrupción y el presidente dijo, en el discurso de apertura de sesiones, que hasta «afecta» a su familia.

El presidente dijo que si hay corrupción se tiene que investigar, le afecte a quien le afecte. Mientras que del otro lado, dicen que todo es mentira, que es una persecución política, etc. Pero son datos de la realidad. Argentina y el mundo tienen claro el escenario.

Las obras públicas fueron el pozo sin fondo de la corrupción…

Eso lo ven los ciudadanos, como también ven que nosotros empezamos y terminamos los proyectos sin que haya uno solo cuestionado. En el programa «Habitat» tenemos en marcha 800 obras en 900 lugares, los más vulnerables de Argentina. La gente ve la instalación de cloacas, la llegada de agua corriente y le transforma su vida.

«Queremos que Venezuela tenga un Gobierno democrático y no uno dictatorial»

¿Qué solución ve para Venezuela y cómo valora la posición del Gobierno de Pedro Sánchez?

Nuestro posición es la del Grupo de Lima. Argentina reconoce a Juan Guaidó como presidente y pedimos al resto de los países que nos acompañen. Los latinoamericanos estamos muy unidos en este tema. Queremos que Venezuela tenga un Gobierno democrático y no uno dictatorial. No se puede creer que Nicolás Maduro niegue la entrada de ayuda humanitaria a una población infantil desnutrida, con ancianos necesitados y enfermos en situación de riesgo de vida. Hay miseria y necesidad, pero parece que le da igual.

¿Va a repetir candidatura con el presidente Mauricio Macri?

Si el presidente me necesita, me va a tener a su lado. Pero hay que esperar a que diga lo que siente, cuál es su deseo. El que tiene que elegir es él.

¿Le gustaría repetir?

No tengo expectativas. Hay que pensar en lo que tenemos que hacer hoy y no perder el tiempo o desgastarse en especu. Además, tampoco creo que haya que estar eternamente en la política partidaria. Lo que me importa es colaborar en equipo, mi vocación de servicio es colectiva. Pude irme al sector privado y ganar veinte veces más pero mi vocación es servir al Estado.

«En el siglo XXI no me convence un feminismo visto como una lucha entre mujeres y hombres»

El pasado viernes fue el día de la mujer. ¿Qué es ser feminista para usted?.

En el siglo XXI no me convence un feminismo visto como una lucha entre mujeres y hombres. Trabajo por la equidad, para tener las mismas posibilidades y oportunidades. Yo apuesto por la colaboración con el hombre. Es como plantear una lucha entre personas con discapacidad (está en silla de ruedas) y las que no la tienen… Y no es así, tenemos que trabajar todos juntos por lo mismo: la equidad de los discapacitados en la sociedad. Ese es el modelo que busco, liderazgos de entendimiento que puedan pacificar en lugar de fortalecer posiciones de enfrentamiento.

¿Cómo valora el comportamiento del Papa con Argentina?

No soy quién para evaluarlo ni pretendo interpretar al Papa. Soy muy respetuosa de la autoridad de la Iglesia, porque formo parte de ella pero es cierto que a muchos argentinos les cuesta entender que no haya hecho una visita a Argentina